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Crítica de Sicario: El día del soldado. Dos tipos duros en la frontera

Sicario: El día del soldado es la continuación de la excelente Sicario, una gran película de 2015 dirigida por el ecléctico Denis Villeneuve. La noticia de esta nueva película fue acogida con cierto grado de desconfianza entre las muchas personas que disfrutaron con la primera parte, ya que Sicario ofrece una historia cerrada en la que de primeras, nada hace presagiar que sea necesaria un continuación. A todo esto se añade el hecho de que Villeneuve abandona la silla de director y El día del soldado está dirigida por un novato en Hollywood como el italiano Stefano Sollina.

Pero al menos el guion de la cinta vuelve a estar en manos de Taylor Sheridan (también se encargó del libreto de Sicario). Y además repiten en sus papeles unos grandísimos Benicio Del Toro y Josh Brolin, aunque Emily Blunt, la gran protagonista de la película de 2015, no hace acto de presencia.

Del Toro y Josh Brolin, dos tipos duros frente a frente

En esta nueva  película el agente federal Matt Graver (Brolin) recibe el encargo por parte del gobierno de EE UU de hacer que los carteles de la droga de México de enfrenten entre sí y para ello recurre a la ayuda de Alejandro Gillick (Del Toro) montando un operativo para secuestrar a la hija de uno de los narcos y hacer creer que dicho secuestro lo ha hecho un cartel rival.

El tono fronterizo, casi de western, de Sicario sigue estando presente en su continuación. La labor de Taylor Sheridan al guión se encarga de ello pero deja un poco de lado los conflictos morales que había en la primera parte para apostar más por la acción y el espectáculo muy bien llevados por un Stefano Sollina que ya había mostrado su buen hacer en el género noir en la series televisivas Suburra o Gomorra.

Está a punto de liarse parda y no conviene meterse con nuestros chicos

El peso de la película recae en unos excelentes Benicio Del Toro y Josh Brolin, dos tipos duros, durísimos que ejercen como tales de una manera natural. El espectador se cree en todo momento su actuación, realizada sin ningún tipo del histrionismo que parece ser marca de la casa de los tipos duros del Hollywood actual. Sus interpretaciones parecen casi de otra época, recordando en algún punto a los duros con buen corazón de los antiguos westerns.

Del Toro construye a su personaje de manera contenida, casi sin palabras, todo su sufrimiento va por dentro en una gran actuación que nos muestra la evolución de Alejandro Gillick, de sicario sin corazón por lo que pasó en la primera parte, a persona con sentimientos debido a su conexión con la joven que secuestra y que irremediablemente le recuerda a su hija fallecida.

Alejandro Gillick, el personaje de Benicio del toro, es un tio chungo hasta apretando el gatillo

Así pues el film funciona como una buena película de acción con un ritmo que no decae en ningún momento, aunque cuando más brilla es en las persecuciones y tiroteos, rodados con buen pulso por Stefano Sollina. Hay momentos en los que parece que la arena del desierto y la pólvora van a salpicar al público pero todo está mostrado de manera clara, siempre se ve bien lo que Sollina quiere mostrarnos, algo que es de agradecer en este tipo de escenas.

Pero sin embargo hay varias cosas que hacen que la película no sea todo lo redonda que fue la de Denis Villeneuve. Para empezar el mayor peso de la acción y el espectáculo hace que los dilemas morales y las críticas a la situación política de EE UU que hay en la cinta queden un tanto desdibujadas. El guión pasa por encima de muchas cosas, simplemente se nos presenta (vagamente) el conflicto, como se forma el equipo, el secuestro y luego cómo se tuerce todo.

El secuestro se tuerce y toca cuidar de la niña

Y donde definitivamente pincha es en el tramo final. Sin caer en spoiler decir que se dan varias situaciones difíciles de creer que van sorprendiendo a un espectador, que asiste un poco mosqueado a este devenir hasta que al final queda claro que lo que se estaba preparando es el camino para una nueva continuación con el afán de convertir estas películas en una franquicia de acción.

A pesar de esto Sicario: El día del soldado es muy disfrutable, sobre todo si se va buscando acción con pinceladas de crítica social en una zona del planeta en la que se vive al filo de la ley luchando una guerra que no puede ser ganada.

Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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