Finalmente, y a través de Skyshowtime, se estrena hoy en España la largamente demorada Star Trek: Sección 31 (para Latinoaméica ya fue estrenada por Paramount+), película que, dirigida por Olatunde Osunsanmi y protagonizada por la oscarizada Michelle Yeoh, se proponía en los papeles explorar el pasado de Philippa Georgiou y los orígenes de la organización a que hace referencia el título: en el primer caso, aporta poco y en el segundo nada…
Hola trekkies y no tan trekkies. Tras un largo devenir se ha estrenado Star Trek: Sección 31, decimocuarta película de la franquicia Star Trek (que no es lo mismo que decir Star Trek XIV) y primera para televisión o streaming. En su momento, antes de la pandemia, fue un proyecto pensado para serie, pero después fue decantando hacia filme y más aún cuando la llegada del Oscar en 2023 complicó toda agenda de Michelle Yeoh.
No sé si sería este el estreno que el público trekkie más ansiaba ver; la impresión es que las mayores expectativas estaban y siguen puestas en Star Trek: Legacy (la serie que tendrá como personaje central a Siete de Nueve) o, a lo sumo, en Starfleet Academy (que se anuncia como primera serie adolescente de la franquicia), pero Paramount se sigue demorando en dar anuncio oficial sobre alguna de ambas aun cuando Star Trek: Picard y Star Trek: Discovery les hayan hecho casi de tráileres.
De todas formas, también Sección 31 es un proyecto largamente demorado, habiéndose en algún momento puesto fecha de estreno para 2023, pero aquí estamos, en 2025 y con una película que, dirigida por Olatunde Osunsanmi (en cuyo haber figuran episodios de Falling Skies, Gotham, Colony o Minority Report), se ha terminado estrenando el 25 de enero para Latinoamérica por Paramount+ y hoy, 21 de febrero, para España por Skyshowtime. ¿Cumple las expectativas del público trekkie? Veamos…
Haciendo Memoria: ¿Qué es la Sección 31?
Primero que nada, aclaremos que la Sección 31 es una organización secreta de la Federación que, no reconocida por esta última y dedicada más bien a hacer sus “trabajos sucios” con métodos poco santos, hizo su presentación en el episodio Inquisición de la serie Star Trek: Espacio Profundo Nueve (temporada 6, capítulo 18), volviendo a aparecer luego en otras entregas de la misma, así como en Star Trek: Enterprise y Star Trek: Discovery más alguna referencia en la serie animada Star Trek: Lower Decks.
Pero hay que ir todavía más atrás en la cronología porque la historia del filme tiene como personaje central a Philippa Georgiou (Michelle Yeoh) que, recordemos, había sido al comienzo de STD capitana de la Shenzhou. Tras más de un choque disciplinario con Michael Burnham, terminó muriendo a manos de los klingon (que incluso devoraron su cadáver) y sería la propia Burnham quien trajera al universo principal a su versión alternativa que, aún viva en el Universo Espejo, era allí la despiadada líder del Imperio Terrano.
Y eso nos lleva todavía más atrás, no tanto en la cronología interna de la franquicia, pero sí en el orden de los lanzamientos, porque el Universo Espejo es una realidad alternativa aparecida por primera vez en el episodio Espejito, Espejito de la serie original de los sesenta (temporada 2, capítulo 4) y revisitada después en prácticamente todas las series de la franquicia…
Allí todo estaba invertido y varios personajes tenían su versión villana, entre ellos Philippa, quien, incorporada por Burnham al universo principal, terminó supliendo como voz de mando a la “original” y a la larga uniéndose a la Sección 31 para que, ya después de la tercera temporada, dejáramos de tener noticias de ella.
Considerando tales antecedentes, el trekkie promedio tenía dos esperanzas con esta película: en primer lugar, que se ahondara en los orígenes de la Sección 31 y su particular relación con la Federación (explicando por ejemplo por qué necesitó esta última de una organización secreta de tales características); en segundo término, que conociéramos mejor el pasado de la Philippa alternativa del Universo Espejo para llegar a entender cómo y por qué acabó en tiránica emperatriz. La realidad es que la película no hace ninguna de las dos cosas…
Culpas del Pasado
Hay, sin embargo, un primer amago por contarnos la historia de Philippa. Con una magnífica ambientación, un flashback inicial (de lo mejor del filme) nos lleva al Universo Espejo y a los días en que, apenas adolescente, competía con otros jóvenes en una justa por determinar el próximo heredero al trono del Imperio Terrano.
La prueba final, atroz forma de graficar toda ruptura con el pasado, le implicó envenenar a toda su familia, algo que no fue capaz de hacer San, su rival y pareja que debió pagar el precio de su cobardía no solo jurándole lealtad sino además recibiendo de ella una fea quemadura de espada en el rostro.

Nuevos flashbacks nos muestran que, ya adulta y en rol de emperatriz, fue increpada duramente por el también adulto San (James Hiroyuki Liao), quien le echó en cara no solo haber olvidado la relación que se tenían sino además convertir al Imperio en un sitio siniestro en lugar de uno hermoso como él hubiera hecho. Dicho esto, y para estupor de ella, se quitó la vida…
Formando Equipo
Saltando en el tiempo e incluso entre universos, encontramos a Philippa ya habiendo dejado la Sección 31 y al parecer dada por muerta mientras administra un club nocturno bajo nombre falso. Allí, sin embargo, la encuentra Alok Sahar (Omari Hardwick), quien es justamente líder del equipo Alfa de la mencionada sección y quiere reincorporarla para ponerla al frente de un variopinto grupo de outsiders con una complicada misión.
Lo que capta el interés de Philippa y la lleva a regresar es enterarse que el motivo es que alguien está aparentemente vendiendo en el mercado negro una superarma biológica que tendría consecuencias catastróficas para la galaxia toda y que ella parece reconocer por su pasado en el Universo Espejo: al parecer ha llegado desde allí…

Alok también tiene lo suyo con el pasado y habría que decir bien pasado, ya que procede del siglo XX y su origen está ligado a las Guerras Eugenésicas, siendo de hecho en su momento y a su pesar uno de los mejorados. Una aparente trauma que, sin embargo y lamentablemente, no se explora.
Fuera de él y de Philippa, el equipo está integrado por:
. Zeph (Robert Kazinsky): un humano con partes cibernéticas que se vale de un exoesqueleto con distintas funciones.
. Quasi (Sam Richardson): un cambiaformas de la especie camaloide capaz de hacerse pasar por distintos miembros del equipo durante las misiones.
. Fuzz (Sven Ruygrok): un falso vulcano, pues en realidad es un nanokin (especie inteligente microscópica de la que hasta ahora no habíamos oído hablar) y controla el cuerpo de un androide.
. Melle (Humberly Gonzalez): una deltana, especie humanoide calva a la que conocimos en Star Trek, La Película (1979), cuyos miembros se caracterizaban por hacer un juramento de celibato al ingresar a la Flota.
. Rachel Garrett (Kacey Rohl): sacando a Philippa, es de todos los personajes el de más claro nexo con el resto del universo trekkie, pues sabemos por Star Trek: The Next Generation que será años después capitana de la Enterprise-C y una grieta temporal la enviará desde el año 2344 al 2366 entrando así en contacto con Picard y terminando por… hmm, no ; prefiero dejarlo ahí por si no han visto el capítulo o no lo recuerdan.
La premisa puede hacer acordar algo al Escuadrón Suicida o, incluso, yéndonos muy atrás, a Doce del Patíbulo (1967), pero prefiero mantenerme en la franquicia y decir que se parece mucho a Star Trek: Renegados (2015), aquella digna pero casi olvidada película independiente que, financiada sobre todo por crowdsourcing, oficiaba también como piloto de una serie que jamás llegó a concretarse, mayormente por cuestión de derechos.
Amén de ello y como suele pasar en muchas películas “de equipo” (sobre todo cuando no conocemos previamente a la mayoría de los integrantes), la hora y media de duración se queda escasa para desarrollar personajes y es una lástima porque algunos, como Zeph, Quasi o Rachel pintan interesantes. Y a la vez esa multiplicidad lleva a la paradoja de que tampoco hay lugar para el lucimiento de Michelle Yeoh, lo cual es desaprovechar el privilegio de tener dentro de la franquicia a una actriz recientemente oscarizada.

Lo que no funciona
Como expreso en el título, hay algunas buenas ideas, pero la ejecución es torpe y por momentos caótica, con un guion que, entre chistes tontos de estilo Marvel (o eso pretenden), pierde muchas veces el rumbo y cuando creemos que la película va hacia un lado termina yendo hacia otro, pero no para sorpresa (lo cual no estaría mal) sino para confusión.
Hay situaciones puntuales que podían generar interés pero están lamentablemente desaprovechadas: el pasado de Philippa en el Imperio Terrano, por ejemplo y más allá de que sea fundamental para la resolución final de la trama, no está suficientemente explorado ni llegamos a entender qué la convirtió en la tirana despiadada que gobernó con mano de hierro ni, mucho menos, por qué lo de San le produjo tanta culpa cuando no la tuvo para envenenar a su propia familia u ordenar el genocidio de poblaciones planetarias completas.
Tampoco nos han agregado nada que no conociéramos con respecto a la Sección 3l, pues seguimos sabiendo de ella lo mismo que ya sabíamos, pero poco y nada sobre sus orígenes o su particular forma de interactuar con la Federación o la Flota, algo que parecía a priori inherente a una película que, justamente, se titula Star Trek: Sección 31. Y, como hemos dicho, el pasado de Alok en referencia a las Guerras Eugenésicas está apenas mencionado y nada más…
El otro gran problema es la parte visual y no porque se vea mal sino por la casi ausencia de anclaje con respecto a la franquicia. Los efectos lucen razonablemente bien, lo mismo que la fotografía (que sabe ser oscura sin ser difusa), los juegos de cámaras o las reconstrucciones de planetas, particularmente en el flashback inicial que me trajo reminiscencias cruzadas de Arrakis (Dune), Tattoine (Star Wars) y Terminus (Fundación).
Pero faltan más escenas de espacio y, sobre todo, imágenes que nos hagan pensar que estamos en el universo de Star Trek. El ubicar la historia mayormente fuera de los confines de la Federación es un buen recurso para evitar el canon, pero por otra parte estamos en 2333 y deberíamos reconocer muchos de los diseños que veremos luego en los productos de la franquicia. Es el caso de las naves, por ejemplo: ninguna me hizo acordar a ninguna…

Tampoco es como se ha dicho por allí que de la franquicia esté solo el nombre, pero convengamos en que hay muy poco reconocible en términos estéticos y se hace difícil pensar en una posible secuela, como sugiere, ya sobre el final, el cameo de Jamie Lee Curtis que, en forma holográfica, encarga al equipo una nueva misión.
Incluso la música de Jeff Russo, quien ya bastante experiencia tiene en la franquicia, remite muy poco a las bandas sonoras que caracterizan a la misma, apenas reconociéndose sobre el final algún (muy) breve homenaje al tema de la serie original.
Y con respecto a Jamie Lee Curtis, no sé qué tiene que ver con la franquicia ni si debería generar algún impacto emocional más allá de quién es y de su impresionante trayectoria, pero lo más posible es que haya sido un cameo inútil, pues cuesta creer que esto vaya a ser continuado y, una vez más, es una lástima porque insisto en que había algunas buenas ideas y personajes interesantes que, lamentablemente, acaban zozobrando en el espacio entre montones de problemas que (quizás) podrían haber sido corregidos en una eventual secuela…
A ver qué es lo próximo que nos trae la franquicia. Por lo pronto, seguimos esperando fecha para la ya confirmada tercera temporada de Star Trek: Strange New Worlds (aquí los análisis de un servidor), así como anuncio oficial con respecto a las eventuales Star Trek: Legacy y Starfleet Academy…
Hasta pronto y sean felices. Larga vida y prosperidad…



