InicioCineCrítica de Superniños, Robert Rodríguez perpetra otra película sólo para niños

Crítica de Superniños, Robert Rodríguez perpetra otra película sólo para niños

En plenas fechas navideñas, Netflix ha estrenado una apuesta de esas para toda la familia. O así la venden. Superniños es lo nuevo de Robert Rodríguez, así que vamos al lío para ver lo que nos ofrece en esta ocasión.

We can be heroes

El título original de Superniños es We can be heroes. Resulta mucho menos ñoño pero la traducción al castellano refleja mejor lo que es la película. Superniños cuenta la historia de cómo el grupo de superhéroes Los Heroícos (versión luminosa y naif de Los Siete) con Mando, digo con Pedro Pascal a la cabeza, son capturados por alienígenas y cómo sus hijos tienen que rescatarlos. Todos ellos tienen diferentes superpoderes heredados de sus padres, excepto Missy Moreno, la hija de Mando, cuyo poder de liderazgo se revelará a lo largo de la película. Y poco más que contar. La historia va de la presentación de personajes y poderes hasta el entrenamiento y el rescate final, moraleja sonrojante incluida. Por lo menos para un adulto.

Y es que Superniños es una película para niños. Lo repito otra vez: es para niños. Pero no para aquellos que disfrutan con los superhéroes de Marvel, repletos de chascarrillos y situaciones que desafían toda lógica (modo irónico on, por si hay alguna duda) sino para niños muy niños. Vamos, para niños de entre 4 – 8 años, año arriba, año abajo. Esto no nada malo. En otras ocasiones me he quejado de que se hacen pocas películas directamente para niños. La tendencia general es ofrecer historias adultas envueltas en dibujos, animación y colorines como si fuesen infantiles. El problema de Superniños es que no se contiene y también que de su director esperábamos algo más.

Robert Rodríguez fue capaz de rodar El Mariachi con cuatro euros y Abierto al amanecer como gamberrada con su colega Quentin; y aun es capaz de facturar magníficas historias como el capítulo de El Mandaloriano al que llegó de rebote. Sin embargo, hace años que demuestra que lo suyo es el cine infantil. Muy infantil. Por lo menos no se esconde ni disimula y lo hace en plan “Juan Palomo”, ocupándose de la dirección, el guión y lo que haga falta. Y si no puede o le da pereza delega en su propia prole, como en esta ocasión en la música, en manos de su hijo Rebel. Aunque ya os lo digo: no estamos ante el próximo Hans Zimmer.

A Robert Rodríguez hay que reconocerle que es un buen director de actores infantiles y no tiene miedo a una estética que bordea la cutrez en muchas escenas, siendo consciente de que un niño de 5 o 6 años va a alucinar cuando las vea. Las escenas de sus películas infantiles, ya pertenezcan a la saga Spy Kids (cuya primera parte es una película muy digna) o está que nos ocupa, están repletas de colorines y siempre muy iluminadas. Nada de oscuridad ni de sombras, aunque se nos vean las costuras en el CGI. Sin miedo a lo que pueda opinar un adulto, Rodríguez se lanza de cabeza sabiendo perfectamente cual es su target. Con eso se asegura una audiencia y unos dólares para futuras inversiones. Superniños amenaza con una segunda parte y si funciona, con las que hagan falta.

¿Y qué pasa con los adultos?

Eso. ¿Hay algo en Superniños que pueda llamar la atención de un adulto? Pues tenemos a Pedro Pascal como secundario de lujo, demostrando por qué es el actor del momento. Otros secundarios resultones que aparecen por allí son Christian Slater, Boyd Hoolbrook y ya para los más milenials que quieran volver a su infancia., Taylor Dooley y Priyanka Chopra Jonas. También tenemos un par de detalles memorables, como la hija de Sharkboy y Lava Girl y alguna que otra escena divertida pero lo más destacable es poder poner a nuestros hijos delante de la pantalla durante 100 minutos y que estén entretenidos sin darnos la murga. Eso, amigos, no tiene precio.

En resumen, el credo del director se nos muestra a lo largo de toda la película: la familia es lo importante y los niños son el futuro. Nada que objetar, aunque a mi ya se me haya pasado el tiempo y sea muy esceptico en estos temas. Entiendo que el sermón con el que Rodríguez remata la cinta va dirigida a su público infantil pero a mi me ha dado vergüenza ajena que sea tan descarado, sobretodo porque de esa forma lleva aese final a caer en el ridículo más espantoso. Y no concreto por lo de los spoilers. Pero no es él sino yo, que ya no estoy para estos trotes. Mi chip de infantilismo tiene un límite. Así que ya sabéis. Ideal para niños. Si sois padres, disimulad y aguantad. Un saludo y sed felices.

Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

4 COMENTARIOS

  1. Le tenía ganas por aquello de la nostalgia engañosa de Spy Kids, pero menudo bajón ha resultado. Muy, muy infantil con niños extrarrepelentes.
    Un saludo.

    • Hola Manuel. Como dices es muy infantil. Los niños no me resultan tan extrarrepelentes pero debo confesar que vi la versión doblada y el doblaje es espantoso, lo que no se empeoró o mejoró la experiencia. Si la he visto, fue por mí hija y por Pedro Pascal. Gracias por el comentario y feliz año.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

ÚLTIMOS ARTÍCULOS