Ryan Murphy es uno de los autores más interesantes del panorama audiovisual. Sus series suelen mezclar el terror con algunas gotas de sexo y depravaciones varias ofreciendo siempre historias originales que llaman la atención. Podemos tomar como ejemplo American Horror Story o Monster, las más conocidas. Pero también es cierto que parece haber ido perdiendo fuelle ya que las últimas temporadas de dichas series no son tan redondas como nos tenía acostumbrados, sin olvidar que su última historia original, Grotesquerie, no había por donde cogerla.
Así que había ganas de ver lo que podía ofrecer en su nueva serie, The Beauty (La Belleza), que adapta el cómic de Jason A. Hurley y Jeremy Haun publicado por Image. No es exactamente una idea original de Ryan Murphy, pero que por temática y ambiente casa como un guante con su universo televisivo. La primera temporada ya está disponible al completo en Disney+ (once capítulos de entre 30 y 45 minutos), así que vamos a ver qué nos ofrece y si esta vez el bueno de Murphy ha logrado dar en el clavo.
En The Beauty conocemos a los agentes del FBI Cooper (Evan Peters) y Jordan (Rebecca Hall), que están investigando un caso muy extraño en el cual modelos y personas extraordinariamente atractivas están explotando al desatarse una combustión interna inexplicable. Acaban descubriendo que las muertes están relacionadas con un virus de transmisión sexual que trasforma a las personas haciendo que pasen a tener un cuerpo perfecto.

Paralelamente, el empresario Byron Forst (Ashton Kutcher) ha hecho un gran descubrimiento en su farmacéutica y está a punto de sacar al mercado un producto que promete revolucionar el mundo. Se trata de una nueva droga llamada La Belleza que hace que quien se la inyecte se vea afectado por un virus que transforma a las personas en una nueva y bellísima versión de sí mismos, con un cuerpo perfecto y además libre de enfermedades. La droga genera un virus que se transmite por contacto sexual produciendo también dicha trasformación, aunque más inestable y peligrosa.
Pronto descubrimos que algunos científicos que trabajan para Forst han robado muestras que se han inyectado y luego tenido relaciones, por lo que ya tenemos las causas de las muertes que estaban investigando Cooper y Jordan.
Empieza entonces un juego del gato y el ratón en el que los agentes siguen la pista del virus mientras Forts se afana por eliminar a los infectados que están fuera de su control usando para ello a su Asesino personal (Anthony Ramos), quien se buscará a un joven ayudante llamado Jeremy (Jeremy Pope) para echarle una mano. Sin olvidar que Forst está trabajando en los últimos detalles para comercializar La Belleza.

Con esta loca premisa, Ryan Murphy entrega la que probablemente sea la serie más loca, desquiciada y delirante de lo que llevamos de año. Pero en el buen sentido, porque no puede ser más divertida. Se podría decir que estamos ante una mezcla de La Sustancia con Expediente X, presentando una serie en la que horror corporal y thriller van de la mano, a veces cuesta bajo y sin frenos, pero siempre manteniendo el interés del espectador.
La historia parece centrarse más en mostrar lo molones y lo buenorros que están los protagonistas infectados por el virus que en hacer avanzar una trama que por momentos es bastante confusa. A su favor tiene que constantemente están pasando cosas, con unos giros de guion muy locos. Unas veces la trama avanza a toda velocidad. mientras que otras se toma su tiempo, ya que algunos episodios se dedican a personajes tangenciales que parecen no tener mucho que ver con la historia principal. Pero a pesar de ello la serie funciona si entras en su juego y te dejas llevar sin mayores prejuicios.

Aunque estemos ante una serie pensada para divertir, Ryan Murphy no pierde ocasión de lanzar una profunda crítica social al mundo superficial en el que vivimos, con la gente preocupada solo por las apariencias y la belleza artificial que les hacen subir socialmente.
Porque los bellísimos infectados están felices de su condición, sin importarles para nada el riesgo que corren por el virus. La vida es mucho más fácil si eres guapo o guapa y estás cañón. Sin olvidar las puyas que se lanzan a las grandes empresas y los hombres y mujeres que las dirigen, especialmente las farmacéuticas. En definitiva, y según las propias palabras de Murphy, estamos ante una crítica a “la cultura Ozempic”, refiriéndose al medicamento pensado para la diabetes que se ha acabado usando para adelgazar sin ningún control médico.
Por otro lado, los actores que dan vida a los protagonistas están todos a un gran nivel. El personaje del agente Cooper es uno de los que soportan el peso de la trama y se nota que Evan Peters ya había trabajado antes con Murphy en American Horror Story y Monsters: Dahmer. Está sencillamente genial dando vida a un estoico agente del FBI que no duda en ponerse en peligro para solucionar este complicado caso. Pero el que merece mención aparte es Ashton Kutcher, un actor que parece que se lo está pasando de miedo dando vida al villano de la función.

La serie acaba con un cliffhanger terrible y aún no se sabe si habrá segunda temporada. Hay que señalar que estamos ante una producción de FX, casa donde normalmente trabaja Ryan Murphy y que por norma general suele conceder al autor casi todos sus caprichos. Esperemos pues tener pronto buenas noticias en cuanto a la continuación de la serie.
En resumen, The Beauty logra reconciliarnos con el mejor Ryan Murphy, ese autor que sabe como nadie mezclar el terror con la perversión y la diversión sin olvidarse de la crítica social. Es cierto que a veces la trama avanza a trompicones y que el final es un poco precipitado (sin olvidarnos del cliffhanger), pero a cambio vamos a encontrarnos con una serie muy entretenida, con unos personajes muy pero que muy carismáticos y una trama que no deja un momento de respiro mientras se afana en mostrar la belleza a la que todos aspiramos de algún modo u otro.




A mí la serie me ha encantado. Estoy de acuerdo con todo lo descrito. Es que se nota que lo ha dirigido Ryan Murphy. Es el pero sin llevarlo todo tan tan al extremo. Me encantaron las primeras temporadas de A.H.S pero acabé ya cansado de siempre lo mismo aunque reconozco sus virtudes. En esta me tuve que reír en el último capítulo porque es que faltaba meter una asquerosidad sino no estaba contento y aunque como dices, el final parecía que cogía otro camino y se cierra todo muy rápido el giro final es de los que te mosquean pero «para bien». Si te gusta Ryan te gustará la serie y sino quizás entres porque no es tan exagerada, bizarra y grotesca como nos solía tener acostumbrado. Un 8 de 10 le doy. Y Evan peters, aston y Jeremy pope están sublimes. Saludos!!
Saludos Dani. Poco más que añadir a tu comentario ya que los suscribo palabra por palabra, sobre todo en lo de los actores, que son la guinda perfecta para esta serie