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Crítica de The Tourist, la serie de Jamie Dornan en HBO que exige tener paciencia. Demasiada paciencia.

HBO Max estrenó la semana pasada The Tourist, serie protagonizada por Jamie Dornan que resulta una extraña mezcla de géneros y de películas ya vistas que aún no tengo claro si termina de funcionar. Esto es lo que nos ha parecido pero ya os aviso que el calificativo de thriller adrenalítico que he leído por ahí no es que sea muy acertado.

De qué va The Tourist

Por suerte The Tourist no es un remake de la película protagonizada por Johnny Deep, lo que ya es un punto a su favor. Aquí tenemos a un misterioso personaje encarnado por Jamie Dornan que ha perdido la memoria. Mientras intenta averiguar quién es, alguien intenta matarlo y se encontrará por el camino con un grupo de personajes a cada cual más estrambótico. El misterio acerca de su identidad es lo que mueve la serie a lo largo de 6 episodios que, a decir verdad, por momentos se hacen más largos de lo que nos gustaría.

Ya he dicho que de The Tourist es una mezcla de géneros y remite a muchas películas ya conocidas. De hecho empieza bien, recordando a la mítica El diablo sobre ruedas de Steven Spielberg pero acto seguido desemboca en una especie de homenaje encubierto a las películas de los hermanos Coen. El referente más obvio es Fargo, sobre todo porque el personaje de la agente en prácticas Helen Chambers (Danielle Macdonald) inevitablemente nos recuerda a Marge (Frances McDormand) pero también hay ecos de la hoy olvidada Arizona Baby. El caso es que, al igual que en la cinta protagonizada por Nicholas Cage, el desierto australiano (del que abusan demasiado) marca mucho el tono de la serie, por no decir que el personaje de Billy Nixon en The Tourist parece emparentado con el que encarnaba John Goodman.

Jamie Dornan

No sólo de los Coen vive la serie creada y escrita por otros dos hermanos, Jack y Hank Williams, sino que también bebe de Tarantino y de la saga de Jason Bourne. Al final puede que este cocktail no sea del agrado de todo el mundo. El principal problema es que, a pesar de ser una mini-serie, los episodios son más largos que otras series similares, llegando a la hora de duración cada uno. Sobre todo al principio, la serie se hace lenta. En sus primeros episodios The Tourist exige del espectador un acto de fe que no todo el mundo está dispuesto a asumir.

El tomarse tiempo para contar las cosas no es malo pero por lo menos que lo aprovechen. Los Williams no son los Coen y se dedican a meter personajes que si, que molan mucho, pero luego los despachan en un par de escenas y dejan de contarnos de dónde salen, quiénes son y a qué dedican el tiempo libre. A los Coen se lo podemos perdonar porque sus historias no durán más de dos horas pero aquí han tenido seis y las han desaprovechado. Hay un matón enorme que da miedito pero no sabemos mucho más de él. Luego, de golpe y porrazo, aparece un narcotraficante que no sabemos muy bien que pinta en todo eso y así unos cuantos más.

Damon Herriman
Damon Herriman

Un personaje cuyo desarrollo superficial clama al cielo es del inspector Lachlan Rogers, interpretado por un irreconocible Damon Herriman, a quien durante años vimos como Dewey Crowe en Justified. Sabemos que es un tanto especial, que ha estado enfermo pero poco más. Lo definen, al igual que a muchos otros secundarios, en un par de líneas y escenas y ahí se queda la cosa. Entre medias hay muchos planos del desierto australiano. Demasiados planos. Eso si, al final todo cuadra pero te queda esa sensación de que han quemado personajes e historias que podrían haber dado mucho más de si.

La única excepción es el personaje de Helen Chambers, la policía en prácticas. Y es una notable excepción. Es el personaje más desarrollado y quizás por eso es el  personaje con quién más empatiza el espectador, el más humano. La historia del personaje amnésico de Dornan acabaría por importarnos un huevo si no fuese por su relación con el de Macdonald, a quien es inevitable cogerle cariño.

Danielle Macdonald
Danielle Macdonald

En resumidas cuentas…

The Tourist no es una mala serie. Está bien escrita, bien dirigida, bien interpretada, bien producida y sobre todo bien fotografiada pero hasta el final, a la altura del final del episodio cuarto, no acaba de enganchar y es fácil que más de uno se quede en el camino. Un poco menos de desierto australiano y un poco más de ritmo no le habría sentado mal. Yo he tardado una semana en verla cuando la semana anterior me tragué Operación Marea Negra en una tarde. Si uno decide verla hasta el final, probablemente acabe por apreciarla.

Encima tenemos ese final del que no hablaré por no hacer spoilers pero que te deja un tanto chafado, como si los responsables no confiasen siquiera en que su producto fuese a funcionar. No es algo que te anime a valorar la serie positivamente. A pesar de todo, espero que haya una segunda temporada. El personaje de Helen se lo merece.

Por cierto, no me preguntéis por qué The Tourist se llama The Tourist. No tengo ni idea. No es que la historia, ni los paisajes, ni los personajes estrambóticos que parecen poblar el desierto australiano te inviten a visitarlo. Más bien todo lo contrario. Un saludo y sed felices.

Pedro Pérez S.
Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.
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