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Crítica de Whitman, de Tyto Alba. El lado más humano del poeta del país en guerra.

En sus últimos trabajos, el historietista Tyto Alba (Badalona, 1975) se ha centrado en biografías de personajes como Pablo Picasso, Federico Fellini o Baltus. A todas estas ahora se suma Whitman, dedicada al famoso poeta estadounidense Walt Whitman (1819-1892), conocido por el público más joven gracias a El club de los poetas muertos.

¡Oh, Capitán, mi Capitán! Nuestro azaroso viaje ha terminado;
El barco capeó los temporales, el premio que buscamos se ha ganado;
Cerca está el puerto, ya oigo las campanas, todo el mundo se muestra alborozado,
la firme quilla siguen con sus ojos, el adusto velero tan audaz.

Pero, ¡Oh, corazón! ¡Corazón! ¡Corazón!

Oh, se derraman gotas rojas

en la cubierta donde yace mi Capitán

caído, frío y muerto.

¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! Levántate y escucha las campanas;
levántate —por ti la enseña ondea— por ti suena el clarín;
por ti son las guirnaldas y festones —por ti se apiñan gentes en la orilla;
por ti claman, la inquieta masa a ti se vuelve ansiosa.

¡Escucha, Capitán! ¡Querido padre!

Te pongo el brazo bajo la cabeza;

Un sueño debe ser que en la cubierta

hayas caído frío y muerto.

Mi Capitán no contesta, están sus labios pálidos e inertes;
Mi padre no es consciente de mi brazo, no tiene pulso ya ni voluntad.
El barco sano y salvo ha echado el ancla, el periplo por fin ha concluido;
del azaroso viaje, el barco victorioso regresa logrado el objetivo.

¡Exultad, oh, costas!, y ¡sonad, oh, campanas!

Mas yo, con paso fúnebre recorro

la cubierta donde yace mi Capitán

caído, frío y muerto.

Este es el poema que Whitman dedicó al presidente Abraham Lincoln, inmortalizado en el cine gracias a la citada película, en el momento en el que los alumnos se lo dedican al profesor Keating (Robin Williams).

No obstante, Walt Whitman no es solo el autor de un poema que ha aparecido en el cine. Su libro Hojas de hierba, que fue reeditado y ampliado a lo largo de su vida, causó sensación en el Estados Unidos decimonónico, pero el autor del cómic prefiere centrarse en una de sus facetas más humanas: su experiencia como enfermero durante la Guerra de Secesión Norteamericana.

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El cómic está narrado de forma original, mezclando los diarios y la poesía real de Whitman con las ilustraciones de Alba. Los conocidos poemas son secundarios. Lo que importa son sus diarios de guerra, interesantes porque establecen un contraste entre el optimismo de la poesía del personaje, su luz y su vitalidad, frente a una vida llena de barbarie y el horror de la guerra fraticida entre antaño enemigos.

Precisamente, la mayor virtud de Whitman es lo bien integrado que están las imágenes con los poemas originales.

La otra gran virtud es la delicadeza con que la Alba enfoca la guerra. Es un cómic duro porque muestra ese gran mal inventado por el hombre desde el punto de vista de los hospitales, de los heridos y mutilados que jamás se recuperarán de lo vivido en un combate absurdo. Y lo hace con elegancia, sin abundar en la violencia física de los heridos y más en la psicológica y en como impactó en el poeta universal que acabó componiendo aquellos versos para un país herido.

En definitiva, Whitman es un cómic de interés para los amantes de la historia americana y para los que quieran conocer más sobre uno de los poetas más importantes de los últimos siglos. Un acercamiento diferente y humano gracias a la notable combinación de poesía e imágenes a cargo de Tytos Alba.

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Enlace al tomo Whitman, de Tyto Alba, en Astiberri. 

Walt Whitman, el poeta neoyorquino autor de Hojas de hierba, perdura en la memoria por su alabanza y exaltación de la vida y los sentidos. Sus poemas, orgánicos, sensuales y sensoriales, son una auténtica oda a la naturaleza y al cuerpo propio.

Pero Whitman no solo se cantó y se celebró a sí mismo. En plena guerra de Secesión estadounidense (1861-1865), viajó en busca de su hermano e, impactado por la tremenda visión de los soldados heridos, decidió quedarse para cuidar de ellos. Se pasó meses en hospitales de campaña brindándoles compañía, escribiendo cartas para sus familiares y consiguiendo donaciones para los soldados heridos.

Tyto Alba, responsable de biografías en cómic de artistas como Picasso, Fellini o Balthus, se adentra esta vez en la vida del poeta Walt Whitman y en una de sus facetas quizás menos conocidas, para mostrar cómo el autor del famoso poema dedicado a Abraham Lincoln, “¡Oh, Capitán, mi Capitán!”, vio nacer Estados Unidos.

Un saludo y sed felices!

Fernando Vílchez
Fernando Vílchez
Comecocos. Intento aprender como si viviera para siempre y vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.
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