InicioCineDel Toro, Cuarón e Iñárritu: Los tres reyes de Hollywood

Del Toro, Cuarón e Iñárritu: Los tres reyes de Hollywood

Mucho se está hablando en el mundo de la reciente ceremonia de los Oscar. Desde el magnífico discurso de Frances McDormand (Todas tenemos historias que contar y proyectos que necesitan financiación. Pero no nos habléis (de eso) en las fiestas de esta noche. Invitadnos a vuestras oficinas en un par de días o podéis venir a las nuestras, lo que prefiráis) y su Inclusion Rider hasta el impacto del movimiento #Metoo. Lógicamente, también del éxito de La forma del agua, flamante ganadora del premio a Mejor película y que le ha dado a Guillermo del Toro la ansiada estatuilla al mejor director.

Este no es el artículo que resumirá los mejores momentos de la gala (aquí tenéis el comentario de la gala), si no que se va a centrar en un fenómeno único en la historia del cine estadounidense. Cuatro Oscar en cinco años a directores mexicanos. Y no solo eso, si no que los tres premiados pertenecen a una misma generación y son muy amigos, haciéndose llamar “los tres compadres”. A este triunvirato triunfal habría que añadir al cuarto mosquetero, Emanuel Lubezki, extraordinario director de fotografía, ganador de tres Oscar, y que puso en contacto a Del Toro y Cuarón con Iñárritu. En la historia de los Oscar, nunca ha habido una generación tan exitosa fuera de Estados Unidos.

Del Toro y Cuarón coincidieron con Lubezki en la serie mejicana La hora marcada, una antología de terror y ciencia ficción al estilo La dimensión desconocida. Por aquel entonces, Iñárritu no participaba en el mundo del cine, si no que trabajaba como DJ. De hecho, el director de El renacido siempre ha afirmado que la música ha influido mucho más en su aprendizaje como director que las películas.

Los tres acabaron entrando en la maquinaria Hollywoodiense de una forma u otra, para luego volver a rodar con pocos medios fuera de ella y regresar cual ave fénix arrasando con los premios de la Academia. Veámoslo uno a uno.

CUARÓN, ECLECTICISMO Y LUCHA DE CLASES.

El más talentoso de estos tres reyes ha tenido una carrera con numerosos vaivenes entre géneros. Durante los años 90 dirigió por dinero. Había tenido un hijo con 20 años (Jonás Cuarón, guionista y director) y tenía que mantener a la familia.

Tras una pausa para reflexionar sobre su propia carrera, decidió volver a México para rodar la emblemática Y tu mamá también, road movie cargada de amistad y sexo que fue un éxito en todo el mundo. Como sus dos amigos, Cuarón siempre ha sido un director que ha gestionado mejor su talento con menores presupuestos. Su carrera se ha definido por reflejar la lucha de clases en diferentes ámbitos: el decimonónico de La princesita, el social de Grandes Esperanzas, el realista de Y tu mamá también o el distópico de su obra maestra, Hijos de los hombres. Gravity es la maravillosa excepción que confirma la regla, una historia de supervivencia con tintes filosóficos mejor que El renacido y la película que le concedió el Oscar. Ah, y para muchos sigue siendo el que hizo la mejor adaptación de Harry Potter en El prisionero de Azkaban, la entrada a la oscuridad del héroe mago.

IÑÁRRITU, REALISMO DESCARNADO.

Si por algo se definió el mejor Iñárritu, el de su tríptico Amores Perros, 21 Gramos y Babel, es por romper con el clásico melodrama hollywoodiense a base de realismo. Junto a su guionista Guillermo Arriaga, con el que actualmente se lleva a matar, Iñárritu supo mostrar la pobreza moral de la sociedad actual. Tras el fiasco de Biutiful, un mar de tristeza del que se acaba desconectando, entró con fuerza en la Academia con una de las películas más controvertidas de los últimos años, Birdman, y volvió a asestar un tremendo golpe con la sobrevalorada El renacido, un prodigio técnico lastrada por el exceso de ínfulas del director.

Aún así, podemos seguir viendo en estas dos películas el afán de Iñárritu por destruir todo tipo de comodidad, tanto en la vida de un actor fracasado como en un explorador de principios de siglo XIX.

Crítica de El Renacido

DEL TORO, EL REALISMO MÁGICO.

Si Cuarón deja su huella mejicana en la lucha de clases entre pobres y ricos e Iñárritu en las duras condiciones de vida de sus personajes, Del Toro fantasea para mostrarnos la dura realidad en la cara con rostros muy diferentes a los humanos, algo muy propio de Latinoamérica, sobre todo en la literatura. Es el caso de la Guerra Civil Española en El espinazo del diablo o El laberinto del fauno (su mejor película), o de la América de Trump en la reciente La forma del agua (aquí tenéis la crítica de la película). 

Del Toro ha sido el más comercial de los tres compadres, pero también el que más proyectos truncados ha tenido. El Hobbit, En las montañas de la locura o La liga de la Justicia Oscura, Guillermo del Toro es un friki infatigable (aparecerá en el nuevo videojuego de Hideo Kojima) y toda una máquina de generar proyectos. Su huella visual es perfectamente reconocible en todas sus películas y, tal vez por esa importancia que se le da a la forma, muchas de sus películas no suelen tener un guión muy consistente.

En definitiva, no sabemos si por motivos políticos, por casualidad o por simple y pura calidad cinematográfica, los tres compadres son los tres reyes de Hollywood. Acompañados por Lubezki, la generación cinematográfica mejicana nacida en los 60 ya es la más exitosa de la historia del cine estadounidense. Razones no le faltan. Con estilos diferentes, han sabido encontrar un estilo propio  e indomable para los grandes estudios de Hollywood.

Un saludo y sed felices!

Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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