El Batman de Tom King (III): Yo soy Bane. La chapa. Valiente y agraz.

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No soy un chiste. No soy un acertijo. No soy un pájaro o un gato o un pingüino. No soy un espantapájaros o una planta o un títere […] ¡No soy otro de tus locos aullándole a la Luna!

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Continuamos, con mucho retraso, con el análisis del Batman de Tom King, una etapa que está fascinando a la crítica, nominando al guionista al Eisner año tras año, pero que genera mucho debate entre los lectores.

Tras Yo soy Gotham y Yo soy suicida, King continúa la saga del Yo con el último acto, que recoge las semillas plantadas en los arcos anteriores. Hablamos de Yo soy Bane.

Tras rescatar con éxito al Psicopirata, Batman quiere someter a Gotham Girl a cinco sesiones con este para poder recuperarse. Pero Bane quiere cobrar su venganza y acude a Gotham para un enfrentamiento definitivo con el hombre murciélago.

LO IMPORTANTE ESTÁ EN EL INTERIOR.

Espectacular cliffhanger del primer número

Este tercer arco fuerza aún más el contraste entre trama externa y trama interna, lo que explicaría el rechazo de muchos fans del hombre murciélago. El plan de nuestro héroe para enfrentarse a Bane no solo es rocambolesco, si no que es impropio de un personaje con tanta historia. Por mucho que mole plantear un Knightfall a la inversa, con Batman mandando a todos los villanos de Arkham contra Bane para que este llegue cansado a la lucha final, no es coherente con la esencia del personaje. ¿Y los crímenes que pueden surgir consecuencia de la fuga de muchos de estos villanos? ¿No puede contar con la Liga de la Justicia? Más teniendo en cuenta que Superman conoce la situación al acoger a la batfamilia, recuperándose tras un enfrentamiento con Bane.

La sensación es que King busca la épica por la épica, porque no le interesa. Lo que le importa es el cambio interno, el someter a una presión cada vez mayor a un Batman analítico y obsesivo al extremo para que salga a relucir su verdadera personalidad con el objetivo de someterla a un cambio irreversible en su trayectoria editorial. Pero claro, no sabe prestar su interés a la trama externa y eso provoca que haya momentos que, directamente, no nos creamos. Como que Bane machaque con facilidad a villanos con poderes sobrenaturales o que, directamente, Batman le derrote con un solo cabezazo. El mismo King nos dice con estos detalles que no les prestemos atención, que a él mismo no le importan. Pero un buen guionista debe sorprender a su público a todos los niveles, sin descuidar uno u otro.

FINAL DE PRÓLOGO

¿Con qué nos quedamos? Con el villano. King efectúa una comparación entre Batman y Bane, señalándoles como personajes equiparables cuyas circunstancias les han convertido en lo que son hoy día. Ambos perdieron el apoyo familiar siendo muy jóvenes y se han pasado la vida entrenando para poder superarse a si mismos, aunque con objetivos diferentes. Lo que les caracteriza es su férrea determinación.

Con la curación de Gotham Girl, llegamos al (casi) clímax del primer supraarco narrativo de Tom King, un prólogo que ha supuesto un cambio interno muy importante en Bruce Wayne. Tras lidiar con su propia mortalidad y la eficacia de su cruzada, así como sus consecuencias en Yo soy Gotham; y con la raíz de su existencia en Yo soy suicida; finalmente lidia con su motivación para luchar en Yo soy Bane.

Al contrario de lo que pudiéramos pensar, Batman no quiere que Gotham Girl se cure porque fuera su pupila y lo viera como un fracaso. No es una determinación egoísta. Al final, Gotham Girl es un ser humano que necesita ayuda. Por mucho trauma, por mucha oscuridad y ambivalencia que haya en su corazón, Batman es un héroe, tanto o más que Superman o Wonder Woman.

Queda solo un apunte para finalizar este prólogo, pero antes King tuvo que hacer frente a un One-Shot y a un crossover con Flash que va allanando el camino para el clímax de la trilogía del Yo.

BATMAN/FLASH: LA CHAPA

Batman/Flash: la chapa fue la continuación de ese primer número titulado Renacimiento, en el que se unían el universo DC y Watchmen. Aunque no vamos a analizar la obra en sí, en la que participan Tom King y Joshua Williamson (guionista de Flash), sí que es importante para el rumbo que va a tomar la trama del hombre murciélago.

Batman y Flash viajan a la dimensión Flashpoint, donde coinciden con Thomas  Wayne, padre de Bruce y el Batman de esa dimensión. Antes de desaparecer, su padre le dice a Bruce que no desperdicie su vida en lo que está haciendo. Que cuide de Damian y forme una familia. Algo que afecta profundamente a Bruce Wayne y le lleva a cavilar, dados los acontecimientos anteriores, si otra vida es posible.

BATMAN/LA COSA DEL PANTANO: VALIENTE Y AGRAZ.

Por lo visto hasta ahora, King es un tipo que, al menos con Batman, gana en las distancias cortas. Le ocurrió con Azoteas y le ocurre con este one-shot con La cosa del pantano en el que vuelve a colaborar con Mitch Gerards. Un dúo de oro que este año ha ganado dos Eisner.

Batman y La Cosa del pantano se unen en un caso que devuelve a la colección el tono noir y detectivesco, aderezado con la ironía de King y en el que Batman se ve utilizado por Alec Holland. Un Batman muy afectado por todo lo vivido anteriormente y por lo acontecido durante el crossover de la Chapa, que incluso se plantea si sus padres podrían volver a la vida, con la vana esperanza de que su camino hasta convertirse en el que hoy es realmente cambiara.

Finalmente, la trilogía del Yo soy… finaliza con una conversación entre Batman y una Gotham Girl curada. Al principio es el hombre murciélago el que lleva las riendas, preguntándole a la chica qué es lo que quiere hacer con su vida. Sin embargo, a medida que transcurre la escena, es Batman el que abre su interior.

Tras sufrir todo tipo de presión en los últimos arcos, Batman se da cuenta de que no es Batman porque quiera serlo, si no porque lo es realmente. Ha intentado encontrar la felicidad pero no lo consigue. Por ello, aceptándose como es, intenta buscarla tomando una decisión. Y es aquí donde llegamos al clímax, al cambio ¿irreversible?. Batman reconoce en Catwoman a una igual, a una mujer que le acepta tal y como es y, por tanto, le pide matrimonio.

No obstante, no todo es de color de rosas. Batman no es una persona mentalmente sana y no toma esta decisión de forma meditada, si no obcecado por querer alcanzar esa felicidad lo antes posible.

Guía de lectura definitiva de Batman

Crossover La noche de los hombres monstruo

Reseña de Batman: Detective Comics. Renacimiento.

Sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

2 comentarios

  1. Adrián De La Fuente Lucena el

    Buen post compañero, en tu línea.

    Estoy de acuerdo con lo que dices en lo que respecta a la primera trama. No se puede plantear una «Caída del Caballero Oscuro» a la inversa, con fallos en trama y caracterización, como él lo hace, para luego justificarlos diciendo que eso no es importante. Si es importante. Un buen cómic se caracteriza por saber jugar bien con todo eso. La excelencia en una cosa no justifica la mediocridad en otra. Se ponga como se ponga no hace una trama equilibrada.

    Iba a hacer también una valoración acerca de lo trillado de según que temas pero entiendo que eso puede deberse a que yo haya leído ya mucho de Batman y no me atraiga el que se cuestione de nuevo sus motivaciones. Aunque King lo haga de forma más sofisticada que otros guionista, me cansa. Para mi es marear la perdiz desde su enfoque.

    «Por mucho trauma, por mucha oscuridad y ambivalencia que haya en su corazón, Batman es un héroe, tanto o más que Superman o Wonder Woman». Te tomo y comento esta frase, si no te importa. Para mi Batman no es ni más ni menos héroe que Superman o Wonder Woman sino que está a la par. Más bien cada uno de ellos, por sus formas de ser y circunstancias, se complementan y enriquecen cuando interactúan juntos.

    La oscuridad y ambivalencia que comentas de Batman tiene mucho de pose, no olvidemos que Alfred lo instruyó en el arte de la interpretación, por el contexto en el que se mueve. Pero su carácter no es tan oscuro y ambiguo. Sus amistades (ayudantes y camaradas de la JL) siempre le servirán de contrapunto para mantenerse firme en su determinación de hacer el bien. Tal vez habría que decirle a King que hacer que Batman se cuestione lo que hace puede funcionar en momentos puntuales pero no como eje de una trama porque Batman, al final, se da cuenta de que sólo se realiza plenamente si sigue haciendo lo que hace. Su misión, además de ayudar a los demás, le hace sentirse pleno. Por lo que el beneficio, a la larga, es mucho mayor que el sacrificio.

    Sobre Batman/Flash: la chapa decirte que no lo he leído y pienso que no lo haré. No me interesa la integración de Watchmen en el Universo DC, me parece una forma de seguir tirando de algo ya cerrado y muy bien cerrado. Pero si Thomas Wayne le dice lo que le dice a su hijo, este, conforme a lo que he escrito antes, le tenía que haber dicho: «No estoy desperdiciando mi vida padre, esto que hago es lo que me llena, en tanto que me motiva a la excelencia y, con ello, ayudo a los demás». Puede que le hiciera dudar pero, en mi opinión, la duda no le duraría demasiado. Es cierto que otra vida es posible pero, para él, es su mejor vida.

    Sobre el one-shot de Batman con La Cosa del Pantano, ya no recuerdo la trama, hace tiempo que lo leí. Sí recuerdo es que hubo momentos que me parecieron cómicos y, siendo Batman, eso no puede ser bueno. Pero el que Batman se plantee la posibilidad de que sus padres puedan volver a la vida con la esperanza de que su vida fuera de otra forma no es más que insistir en que Batman está continuamente quejándose de lo que es. Y eso no es así. Tiene sus baches pero, al final, se reafirma en su modo de ser. Eso es lo que hace grande a esta personaje. El convertir su tragedia en fortaleza.

    «Tras sufrir todo tipo de presión en los últimos arcos, Batman se da cuenta de que no es Batman porque quiera serlo, si no porque lo es realmente». Te tomo otra frase. Al final era lo que estaba diciendo. Tanto darle vueltas a las cosas para llegar a eso. En realidad quiere ser Batman y lo es, sin complejos ni arrepentimientos. Luego si es una persona mentalmente sana, que ha sabido encontrar la forma de canalizar su dolor. Puede que no forme una familia ordinaria, todo no se puede tener, pero ser Batman tiene muchas compensaciones. Ha ayudado y entrenado a muchas personas del gremio, que lo humanizan, lo realizan como persona y, como Bruce Wayne, sus necesidades sentimentales están resueltas. No es frivolidad. Es aceptar que todo no se puede tener pero uno puede acercarse a la plenitud de muchas formas. Siempre habrá que tomar elecciones y las elecciones implican sacrificios. Pero, como he dicho antes, tambien tiene sus recompensas.

    Todo lo demás son intentos de que Batman de pena.

    Un abrazo.

  2. Adrián De La Fuente Lucena el

    Terminada de leer Batman/Flash: la chapa. Dije que no iba a hacerlo pero lo he hecho. Sólo para comprobar que no es más que un prólogo sacacuartos del Doomsday Clock. En lo que respecta a lo demás me reafirmo en lo que dije en el post anterior. Sólo hay que ver a Bruce Wayne apoyado en una ventana viendo la Batseñal y preguntándose si debe dejar de ser Batman, así como a Alfred preguntándole si va a salir, para concluir que este es otro pequeño evento sin sentido, que antecede a un gran evento que tampoco tiene mucha razón de ser más allá de arreglar la continuidad. ¡Esto último está bien Geoff Johns, ahora sólo falta que te acuerdes de que no estás en la Silver Age y lo mismo hasta te leo alguna vez! :)))))))))))

    Un abrazo.

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