El Batman de Tom King (IV): La guerra de bromas y acertijos

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– Si sigues siendo un hombre íntegro e incorruptible, es gracias a mí.

El Joker a Batman.

Tras el primer acto de este Batman de Tom King, que culmina con la sorprendente petición de boda de nuestro protagonista a Catwoman, King entra de lleno en su primer arco de gran longitud. La guerra de bromas y acertijos, un acontecimiento que sirve como secuela directa del año 0 que planeó Scott Snyder junto con Greg Capullo y que sirve como nuevo punto de inicio cronológico del personaje, quedando obsoleta la obra maestra Batman: Año uno de Frank Miller.

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Por lo tanto, La guerra de bromas y acertijos es, en esencia, un flashback, introducido con la excusa de un acto terrible que Bruce Wayne debe contarle a Selina para que los prometidos no tengan secretos entre ellos.

Este arco supone una síntesis, el mejor ejemplo de lo mejor y, sobre todo, lo peor que nos ha ofrecido Tom King hasta ahora al frente de la colección del hombre murciélago.

Tras lo ocurrido en el año 0, se establece una guerra civil entre un Joker atípicamente serio, cansado de las continuas derrotas que sufre a manos de un Batman novato que se ha convertido recientemente en el protector de la ciudad, y Enigma, que busca resarcirse tras su derrota en el año 0.

Lo que sobre el papel parecería un macroevento superheroico repleto de grandes giros y enfrentamientos, Tom King lo utiliza como excusa para reflejar la primera vez que un superhéroe se vio superado, sin poder evitar víctimas a gran escala. En una palabra, King muestra a un Batman que se siente impotente e intenta solucionar el conflicto utilizando a Bruce Wayne.

La guerra de bromas y acertijos presenta dos grandes problemas, fruto de la equivocación de King al enfocar la trama. Por un lado, que quita protagonismo a Batman y se lo da a Bruce Wayne, el cual, como hijo predilecto de Gotham, intenta resolver la guerra con métodos como… ¿Una cena en la mansión Wayne entre Enigma y Joker?

Este enfoque, añadido a la superficialidad del conflicto, con villanos pasando de un lado a otro sin motivo, sin profundización, y cientos de víctimas hacen que, al final, tomemos distancia de todo lo que nos están contando y nos importe bien poco.

El único motivo por el que merece la pena seguir leyendo, al menos en lo que el argumento respecta, es ese secreto de Batman que solo Catwoman va a conocer.    

En definitiva, King demuestra tener talento pero no usarlo de forma acertada. Es en este tipo de arcos más largos donde más se nota que el escritor busca dejar un mensaje que deje poso en el lector aún a costa de sacrificar la coherencia interna de la historia. Si para reflejar al verdadero Batman hay que colocarle en situaciones cada vez más inverosímiles, se le coloca sin justificarlo.

Así, la trama no transcurre de forma natural, si no que es moldeada al antojo de King, no importa cuán forzado sea el giro o el momento. El distanciamiento con el conflicto es llamativo.

Eso sí, el final es magnífico. Sobre todo porque, en pocas viñetas, se gesta el paso de un villano más a la némesis del personaje. Lo que hace al Joker ser el mayor enemigo de Batman es que lo único que separa al héroe de los villanos, el no matar, se debe a la mano del Payaso del Crimen, ya que Batman iba a matar a Enigma y el Joker lo evita, recuperando la sonrisa al saber que Batman siempre le deberá algo. Por otro lado, Nygma también gana, ya que había desatado toda esa guerra para poder devolverle la sonrisa al villano.

King está acompañado por un magnífico Janín, muy superior al escritor con ese estilo hiperrealista. Por otro lado, los capítulos que dedica a El hombre cometa, ese villano de tercera que cambia de bando según la veleta apunte a un lado u otro, están dibujados por un Clay Mann más clásico.

La guerra de bromas y acertijos supone, hasta ahora, el peor arco de cuantos ha escrito Tom King para Batman, y demuestra que el guionista de moda es mucho mejor en las distancias cortas a la hora de abordar al Hombre Murciélago. Al final, Bruce quiere contarle lo que le une al Joker a Selina para que ella lo sepa todo de él, lo bueno y lo malo. Nos preparamos para los arcos preBoda…

 



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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