El cómic de la semana. Especial análisis de Este del Oeste. Un western de ciencia ficción que esconde una historia de venganza y amor

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Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana en un especial llamado análisis de Este del Oeste. Un western de ciencia ficción que esconde una historia de venganza y amor.

Muerte. Guerra. Dos conceptos (y dos personajes) que junto al amor forman la columna vertebral de Este del Oeste, una de las obras más personales de Jonathan Hickman. El escritor mezcla ideas en principio incongruentes, en un conjunto que sorprende por lo bien que al final conjugan todos esos elementos tan dispares en una obra de ciencia ficción.

Muerte, el Jinete del Apocalipsis, es un letal pistolero en esta obra

Image es la editora encargada de su publicación (ya es habitual su apuesta por las grandes obras de ciencia ficción) y consta de 45 números que en España publica Norma Editorial en formato rústica (la colección completa son 10 tomos de los que Norma ha publicado hasta ahora 9).

Este del Oeste es un western de ciencia ficción. Su protagonista es Muerte, uno de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis y el detonante de la trama es la búsqueda de venganza. Muerte quiere acabar con todos los que le traicionaron y acabaron con su historia de amor con Xiaolian Mao. El Jinete Pálido regresa con la compañía de Lobo y Cuervo (dos nativos americanos con mucho que contar) pero pronto se dará cuenta de que deberá apartarse de la senda de la venganza para emprender una búsqueda más satisfactoria. Y tiene que lograr sus objetivos antes de que se acabe el mundo, ya que Este del Oeste es también la historia del principio del Apocalipsis, del camino que llevará a la extinción de la humanidad tal y como la conocemos (por eso aparecen los Jinetes).

Los Jinetes del Apocalipsis según Hickman y Dragotta

¿Cómo se puede hacer una historia coherente con estos mimbres? Pues dentro de un relato distópico en el que vemos una versión alternativa de los EE.UU que bebe mucho de los western más clásicos y de la ciencia ficción más sofisticada. Hickman nos muestra unos EE.UU del futuro (en torno al año 2050) divididos en siete facciones que viven en un delicado equilibrio: la Unión, (lo que viene siendo los EE.UU tal y como los conocemos), la Confederación (los estados sureños de antes de la Guerra Civil), la República de Texas, la Nación (el hogar de los unos tecnificados nativos americanos), el Reino de Nueva Orleans, la RPA (la República Popular de América, la nación de los chinos-americanos) y el Armisticio (lugar neutral en medio de todo y hogar del Mensaje).

Todo este conglomerado de naciones le permite a Hickman jugar con un universo de conspiraciones (al más puro estilo Juego de Tronos) con unos personajes fascinantes y muy bien construidos. Los gobernantes y representantes de estas facciones navegan entre la obsesión por el poder y la conquista, el amor y el orgullo por su pueblo o la más pura resignación por las atrocidades cometidas.

¿Qué sería de un western sin duelos?

Porque el mundo se dirige al apocalipsis según los escritos apócrifos de tres profetas distintos que se unifican a través de El Mensaje, una guía común para la extinción de la humanidad tal y como la conocemos. El Mensaje establece que tiene que haber siete Elegidos, un representante de cada reino, que mantengan el orden y guíen a la humanidad en este trance. Y si el Apocalipsis va a llegar, por supuesto los Cuatro Jinetes serán sus agentes más destacados. Pero el problema es que Muerte traiciona a sus compañeros por una causa más noble aún… el amor. Y todo esto desencadena una historia de venganza con funestas consecuencias.

Algunos de los Elegidos en pleno conclave

Como Hickman tiene por costumbre, inunda esta historia con múltiples elementos. Parece imposible que de esta amalgama salga algo legible, pero el escritor sabe muy bien lo que quiere contar y los temas que quiere tratar. Por eso el conjunto acaba siendo bastante coherente y todas las piezas acaban por encajar en su lugar. Aunque al principio pueda costar un poco entrar en la historia.

A lo largo de su carrera, Hickman nos tiene acostumbrados a usar una serie de temas. Las relaciones entre distintas facciones políticas, el poder del individuo como catalizador del cambio dentro de las sociedades, el uso de la ciencia ficción como metáfora de la situación actual o el conflicto entre el mundo real y el mágico o espiritual. Todo eso está presente en Este del Oeste, una obra que además tiene una fuerte carga simbólica y mística que al principio puede sobrepasar al lector, pero que cobra sentido al final.

Este del Oeste está enmarcado temporalmente en torno al año 2050, con algunas menciones al pasado de la línea temporal que ha llevado al estado de cosas que nos encontramos al principio de la narración. Aunque se trata de un futuro cercano, la obra tiene un marcado acento de ciencia ficción. Por el elemento distópico y por los grandes adelantos tecnológicos que vemos. En este sentido es muy curioso el papel que Hickman da a la Nación, hogar de los nativos americanos. Son los más avanzados tecnológicamente, con el precio de haber dejado atrás unas tradiciones y un mundo mágico que tal vez acaben echando de menos. En esta obra la ciencia ficción más sofisticada se da la mano con la mágica y la metafísica creando un conjunto muy atrayente que crece según van pasando las páginas.

La Nación, un nativos americanos muy particulares

La delicada situación política que se vive, unida a la llegada del Apocalipsis, permiten a Hickman deleitarse en las complejidades de cada facción y en la conspiraciones. Es muy gratificante ver cómo el escritor logra, en mayor o menor medida, que conozcamos cada nación, con sus complejidades internas y sus elementos más importantes. Y todo con una pizca de crítica social.

Pero si esas facciones son importantes, mucho más lo son los personajes que pueblan el relato. Al principio parece que el gran protagonista será Muerte y su historia de venganza. Conocer qué pasó para que el jinete dejará de lado a sus otros tres compañeros y cómo va a llevar a cabo su revancha es algo que se antoja apasionante. Pero poco a poco la historia se va volviendo un relato coral en el que hay múltiples voces a cada cual más interesante. El papel de los siete Elegidos y la evolución tanto de sus relaciones como de su personalidad es otro de los grandes motores de la trama. El lector quiere saber más de Xiaolian Mao (representante de la RPA y esposa de muerte), del maquiavélico Archibald Chamberlain o del carismático John Freeman (príncipe del Reino de Nueva Orleans) y su relación con Lobo, el compañero de Muerte. Son sólo algunos de muchos personajes interesantes que pueblan la trama y resulta admirable que Hickman logre que todos respiren y evolucionen. Todos tienen un papel importante que jugar en el Gran Juego que el escritor presenta. El individuo es el verdadero motor del cambio.

Cuervo y Lobo pasan de ser los acompañantes de Muerte a unos personajes muy importantes

Todo este caudal de grandes ideas no sería posible sin un artista capaz de plasmarlas gráficamente. El encargado de ello es Nick Dragotta, un dibujante que realiza una labor grandísima tanto en el dibujo como en el diseño. El arte es elegante y detallado, ayudado con unos tonos de color crepusculares a cargo de Frank Martín que le sientan como un guante. En esta obra estamos ante uno de esos casos en los que hay una perfecta simbiosis entre el guion y el dibujo y eso es algo que ensalza una obra redonda.

A través de un dibujo de línea fina y clara, Dragotta presenta unos personajes que atrapan al lector desde el primer vistazo. Los protagonistas de la obra tienen personalidad propia gracias al trabajo de caracterización de Hickman y al aspecto que el dibujante les confiere. Por eso son todos tan atrayentes. Los escenarios, tanto los grandes desiertos como las ciudades futurísticas o los escondites recónditos, están también muy bien presentados.

Dragotta sabe imprimir el dinamismo justo en los momentos de acción (en un western con tantos pistoleros y naciones en guerra vamos a tener unos cuantos). Y también plasma con soltura los momentos más sosegados en las escenas de amor y los tensos momentos de negociaciones políticas a cara de perro. El nivel gráfico de la obra es casi perfecto, siendo el único pero algunos (pocos) diseños tecnológicos un poco burdos.

El diseño de Ciudad-Máquina, la capital de la Nación

Este del Oeste es un cómic en el que Hickman se permite usar un tono pausado y que no pone las cosas fáciles al lector en un primer momento, por la gran cantidad de conceptos inconexos que presenta. Pero poco a poco todo va encajando y según vamos conociendo a los personajes queremos saber más de ellos, cómo han llegado a esta situación y cómo va lograr cerrar el escritor la historia. Una trama en la que al final todo acaba encajando como si fuera un puzle bellamente ilustrado. Una verdadera gozada para los aficionados la ciencia ficción más sofisticada y para todos los lectores que busquen un relato con múltiples niveles de lectura que en ningún momento olvida la acción, el conflicto, el amor y todos los ingredientes que tiene que tener una buena historia.



el autor

Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

2 comentarios

    • Juanjo Avilés el

      Gracias por comentar Bravo. Es cierto que Sixth Gun es una gran serie tambien, tienes buen gusto. La principal diferencia que veo con Este del Oeste es que esta ultima es un western de ciencia ficción y Sixth Gun es un wester con elementos sobrenaturales también muy bien llevados. A mi me gusta más la obra de Hickman por la mezcla de elementos que tiene, pero sin desmerecer para nada la otra

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