El cómic de la semana: Hoy me ha pasado algo muy bestia, de El Torres y Julián López

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Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana. Hoy destacamos Hoy me ha pasado algo muy bestia, de El Torres y Julián López. Y también bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Dentro de España hemos tenido varios intentos de crear cómics de superhéroes más o menos autóctonos. No hablamos sólo de los intentos humorísticos como Superlópez o Pafman, sino del principal intento ya en los años 90: Iberia Inc, detrás de los cuales estuvo el mismísimo Carlos Pacheco. Superhéroes españoles en el contexto de la España de principios de los 90, con más que evidentes aires a lo que se cocía por el género entonces. Llegamos a tener incluso un juego de rol sobre ellos, un poco bastante desbalanceado. Al contrario de lo que pudiera parecer, hicieron un trabajo más que digno que luego no fue lo suficientemente apoyado.

Dentro de estos intentos hemos tenido también los Iberoes, de Iñigo Aguirre, afincados en el mismísimo centro de Madrid y cuyas aventuras beben muy claramente del Supergrupo de Jan, la Liga de la Justicia de J.M. DeMatteis y Keith Giffen y, como no, Warren Ellis. Es un comic muy divertido que saca punta humorística a cosas muy españolas pero también muy superheróicas, así como adaptar ideas de toda la vida a realidades españolas (como ese grupo de supervillanos del Opus Dei, el Escuadrón Neocon, que adopta la filosofía y lógicas de la Patrulla X de Claremont y Byrne).

De lo que hablamos hoy es de un intento que escapa de la natural tendencia de nuestros comics y cine al humor (donde nos desenvolvemos realmente bien, digámoslo). Se trata de “Hoy me ha pasado algo muy bestia”, con guión de El Torres y dibujo de Julián López, basado en la novela de Daniel Estorach. Aunque ya salió hace unos años hemos tenido recientemente una edición de Planeta Cómics en un bonito primer tomo.

En este caso hablamos de un superhéroe barcelonés cuyas andanzas transcurrirán por la Ciudad Condal del siglo XXI. Daniel es una persona normal, un barcelonés más, que empieza a tener dolores de cabeza insufribles, hasta que un día en su casa no deja de escuchar los gritos de una vecina a la que maltrata su marido. La policía no responde, e incapaz de soportar los gritos rompe la puerta, soporta lo que le lanza el marido como si no fuera nada y apaliza al maltratador. Descubre que tiene resistencia y fuerzas superhumanas. No puede soportar la injusticia y usará sus poderes para limpiar Barcelona de violadores, bandas y demás.

Esto es el comienzo, con influencias claras del Frank Miller ochentero pasadas también por el inevitable Warren Ellis (está por ver que alguien que haya hecho superhéroes del siglo XXI no esté influenciado por éste último). La Barcelona gótica, oscura, sus callejones al caer la noche, en contraste con la luz mediterránea del día contrastan mucho, llevándonos a la sensación opresiva por la noche y a la calma, el día a día y las escenas costumbristas durante el día. El trabajo aquí de Julián López es realmente bueno y vamos a decirlo: no sólo no desmerece a un cómic de primer nivel de Marvel sino que supera como dibujante a un porcentaje enorme de los dibujantes actuales de Marvel en nómina. Narra muy bien el movimiento, las escenas de peleas, en la mejor tradición de Frank Miller, doliendo los golpes y dando grima las heridas o lesiones. Pero tampoco se descuidan los momentos más personales y menos fantásticos, en los que hay una recreación con la Ciudad Condal.

La trama de este primer tomo tiene formato de serie de televisión y reúne muchos de los elementos de un cómic clásico de superhéroes: el nacimiento del héroe, la creación de personajes secundarios, el descubrimiento del secreto de los poderes, el encuentro con más seres superpoderosos que son calculadamente ambiguos en sus intenciones, romance, drama y melodrama. Y, cómo no, referencias a los propios cómics tanto en las cosas que cuenta como en alguna viñeta o página (especialmente la página final del tomo). Todo muy bien juntado, todo sin muchos huecos que encontrar. El ritmo incluso recuerda más a los tiempos pre-Bendis que a los actuales, con prácticamente ningún momento de paja o elementos de relleno. Se hace raro y estupendo leer otra vez cómics de superhéroes así, sin apenas largas fases en las que casi no pasa nada o viendo pasar momentos intrascendentes uno detrás de otro.

Va a ser el primer tomo y habrá más. Tiene suficientes cosas como para que valga la pena por sí mismo y, como hemos dicho, no es algo que esté por debajo precisamente de la media superheroica estadounidense actual. Está hecho con mucho mimo y con una recreación estupenda de Barcelona, así como de elementos culturales más cercanos a nosotros. Y es, sobre todo, divertidísimo. Que es lo primero que debería ser todo cómic.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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