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El deporte, los valores, y la influencia de Rocky Balboa a través del cine

Saludos [email protected] internautas. Cuando vemos una película, sea del género que sea, siempre podemos sacar muchas y diferentes lecturas, del tipo que sean, tanto en el momento de estar viendo dicha película, como después. Y ya no sólo se trata de que una persona distinta saque sus lecturas, totalmente diferentes a las nuestras a pesar de haber visto la misma película, sino que incluso nosotros mismos con el paso del tiempo podemos cambiar las reflexiones que hicimos en su día. El cine tiene distintas finalidades, sobra decirlo, ya que muchas veces busca trascender y hacer reflexionar al espectador, otras busca impactarlo, otras divertirlo, y así con un montón de objetivos diferentes. Sin embargo, no todas las historias que vemos nos terminan dejando una huella profunda. Y hoy me apetecía hablaros de una saga de películas que, si bien tiene una calidad variable en función de qué entrega de la saga hablemos, es indudable que a más de uno le habrá marcado como a mí.

Si no te gusta mi cara es lo que hay.

¿Qué tiene de especial la figura ficticia de Rocky Balboa? A priori nada, pues ya en Rocky, la primera de la saga, se veía que no era más que un boxeador fracasado que subsistía con combates de poca monta y trabajando como matón de un mafioso. Rocky era un tipo sin demasiado cerebro y sin apenas suerte en la vida. No obstante, y como se iría desgranando a lo largo de sus películas, era una persona de gran corazón, que no sólo plantaría cara a distintas adversidades que le irían aconteciendo, sino que además demostraría que no siempre es mejor la persona más talentosa, inteligente o fuerte en algo, sino aquella que jamás se da por vencida aunque todo esté en su contra. Era uno de los valores que, a través del deporte y del personaje, se nos transmitía a los espectadores. Rocky Balboa era como personaje el equivalente a una de las frases motivadoras más importantes que nos inculcan a lo largo de nuestra vida: “Caer está permitido, levantarse es obligatorio”.

Y es un mensaje del que haría gala la saga de Rocky, de la cual hay 6 películas hasta la fecha, más otras 2 (una se estrenará en pocos meses) en las que Rocky también aparece pero su papel de antaño lo hereda Adonis Creed, hijo de Apollo Creed, el hijo de uno de sus grandes amigos. Y ojo, no hay que olvidar que estas películas están encuadradas en el mundo del boxeo y el deporte, pero todas y cada una tiene su historia humana detrás, en muchos casos de superación ante las dificultades y adversidades que la vida nos pone para afrontar.

¡Vamos chicos, ya queda poco!

Por eso entiendo y respeto que hay personas que al final, tras ver todas estas películas, terminan quedándose con las partes de entrenamiento y sus canciones, así como con los combates. Sin duda son partes memorables que gusta ver, pero sin que olvidemos las lecciones morales que también nos llegan con el boxeo y la vida como medios de transmisión. En Rocky Balboa (la 6ª de la saga), Rocky, ya en una edad bastante avanzada, aceptaba combatir con el boxeador más famoso del momento, a pesar de ser varias décadas más joven que él. Y en una de las conversaciones entre ambos el día antes del combate, Rocky le preguntaba a su rival si tenía miedo, a lo que él respondía que nunca lo tiene. Poco después, Rocky hablaba con su hijo, y le comentaba que él sí tenía miedo, porque eso hace que te esfuerces más cuando llegan los momentos de la verdad. Y ojo, se puede tener o no miedo ante situaciones futuras, eso ya va en la persona, pero es innegable que cuando algo nos asusta, intentamos afrontarlo con el doble de esfuerzo que quienes lo encaran de forma distinta.

Al final, y como decía al inicio de este artículo, cada película deja una huella diferente en la persona, para bien o para mal. No todas dejan un aprendizaje y unas lecciones dignas de recordar, pero en mi opinión, y sin entrar a valorar la calidad de esta saga cinematográfica (que me encanta, pero tampoco será del gusto de [email protected]), hay que recordarla por todas las lecciones que nos deja. Sí, es absurdo que un boxeador cuya principal virtud es encajar golpes termine subiendo al ring una y otra vez, a pesar de poner su salud en juego, pero es una película, y hay que recordar las cosas que nos intenta enseñar.

Se pueden tener ilusiones, oportunidades de hacer grandes proezas en la vida que no siempre se nos ofrecen, pero nada es sencillo, nada que realmente valga la pena es sencillo, y en nuestro camino por alcanzar esos sueños, no hay que tener miedo de caerse, de ser superado por las dificultades, porque todos nos caemos, y de nosotros mismos depende levantarnos. ¿Y tú, vas a quedarte tumbado en la lona o vas a ponerte en pie nuevamente cada vez que andes mal?

José Carlos García
Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Guionista del cómic "Un disparo en el desierto" (Ediciones Traspiés, 2017), y colaborador en los fanzines "Hormigas" y "La Revistica" de Granada. Dos de mis aficiones son la lectura y la escritura, y sigo fomentándolas, leyendo cuanto puedo y escribiendo relatos o guiones de cómic para sus posibles publicaciones.

4 COMENTARIOS

    • ¡Hola Hyuga! Desde luego, creo que el legado que nos deja Rocky trasciende lo cinematográfico y merecía un artículo de este tipo. Me alegro de que te haya gustado. ¡Un saludo y hasta la próxima!

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