¿Son los simbolismos y metáforas pedantería en el cine?

1

En el, por suerte, amplio espectro del que gozamos en la industria cinematográfica, siempre han habido debates acerca de las historias y temas que se contaban. Pero quizás uno de los más longevos y que todavía persiste –juntamente con el de los límites de lo que se debe o no mostrar en pantalla– sea la eterna disputa entre el cine de autor o experimental y el cine comercial o blockbuster. Con el paso de los años, sus posicionamientos particulares no han hecho más que distanciarse, encasillando todavía más sus respectivos argumentarios y propagando el rechazo sistemático a productos contrarios. En este artículo, trataré de centrarme en las diferencias que representa un determinado tipo de cine de autor con respecto al cine comercial y responder a la pregunta ¿Son las metáforas y simbolismos pedantería en el cine? 

Introducción a los films simbólicos o narrativa Lynch

Podríamos definir la narrativa clásica o comercial como aquella que nos expone una historia de manera directa, con una pregunta clara a resolver en el clímax y personajes notablemente marcados. Los conflictos de estas películas suelen ser externos y sus resoluciones acostumbran a depender de acciones físicas y de ir superando paulatinamente los obstáculos hasta conseguirlo. Pero cuando nos sumergimos en otras regiones cinematográficas menos comerciales (lo cual no siempre quiere decir de mayor calidad), estas normas cambian: los conflictos pueden ser internos, la historia puede presentarse en varias temporalidades que no siguen orden cronológico alguno, la trama puede estar narrada con el uso de metáforas y simbolismos que entrañen un acto de descodificación

Por supuesto, el grado de todos estos recursos siempre está al servicio de los creadores y se termina utilizando en pos de satisfacer lo máximo posible su objetivo aunque cada autor lo exprese a su manera: Lars Von Trier entremezcla un ritmo pausado y lento con abstracciones angustiantes e impactantes para transmitir al máximo la desolación en Anticristo; David Lynch, uno de sus mayores abanderados, goza de una especial puesta en escena y textura gracias a su bagaje como pintor y hasta ha terminado creando un imaginario propio, redefiniendo determinados sucesos y objetos, atribuyéndoles una nueva significación cautivadora; recientemente Darren Aronofsky tuvo a todo el mundo preguntándose cuál sería la auténtica interpretación tras los desagradables y al mismo tiempo cercanos acontecimientos en Mother!

Cualquier buena película que se precie tiene alguna clase de simbología tras ella. Esta puede ser más o menos compleja y tener una mayor o menor presencia, pero a la hora de construir una historia, el enfatizar una determinada progresión o emoción que aporte una capa más al film, siempre es enriquecedor.

Virtudes y defectos de la narrativa metafórica

Uno de los principales problemas que acarrea el salirse de la línea narrativa más “convencional”, es ser tildado de pedante o pretencioso, ser encasillado como alguien que rizó demasiado el rizo en busca de efímeras controversias. Muchas veces, lo que se produce en estos casos es una elección: mayor inteligibilidad o mayor capacidad emocional. A la hora de hacer de estas películas, se sacrifica la fácil comprensión intrínseca en la narrativa clásica, en pos de alcanzar otro nivel de contundencial y transmitir más. La historia en sí, deja de ser el elemento principal y pasa a ser subliminal, un recurso más que sirve como hilo conductor del imaginario presentado en la película. En este tipo de productos, el espectador experimenta un cambio de paradigma, pues su implicación constante e interacción con lo que se muestra, es más relevante. Esto no quiere decir que solo unos cuántos elegidos con un coeficiente intelectual astronómico sean los únicos capaces de entenderlas, pero sí que se requiere otra clase de relación con la película en cuestión.

Precisamente por esta falta de ortodoxia en la manera de contar, se les suele otorgar a estos productos un mayor peso al apartado técnico, puesto que la evocación y la capacidad emotiva termina pasando hasta casi un primer plano. Es por eso por lo que Cabeza Borradora tiene más ruidos agobiantes que diálogos o Anomalisa se realizó con stop-motion y no con personas; porque comunican a través de las emociones.

¿Es pedantería?

Muchas veces, ante lo nuevo o diferente, tendemos a bloquearnos en una sensación de rechazo automática que no nos deja ver más allá de su coraza y nos encallamos en una posición que no siempre hemos cuestionado. Por supuesto no creo que sea un estilo que pueda gustar a todo el mundo, pero jamás ha habido algo que lo sea. Si los simbolismos y metáforas son pedantería, dependerá única y exclusivamente de si cumplen su propósito y de la predisposición que tengamos hacia ellas.

La riqueza y la variedad de opciones, siempre es señal de la salud del medio. Por supuesto que uno siempre busca algo en cada momento y no tiene porqué tener una predisposición innata para todo, pero si queremos que el cine siga siendo una buena forma artística, debemos estar abiertos a todas sus formulaciones y apreciar la diversidad en su oferta. Al final del día, independientemente de sus virtudes técnicas o narrativas, solo nosotros decidimos si nos gusta algo, por lo que librarse de los prejuicios y las condenas prematuras no puede hacer otra cosa que ayudarnos a disfrutar más y a descubrir.



el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Estudio guión cinematográfico y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello.

1 comentario

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Introducción: La razón de este post En agosto de 2016, ECC Cómics publicó en un tomo los 12 primeros números de The Authority. Warren Ellis…