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H. R. Giger – El padre y la bestia

Aprovechando el estreno de Alien: Covenant, quinta película del universo creado por Dan O`Bannon y Ronald Shusett, y segunda siguiendo un orden cronológico me he propuesto sacar a la luz a una figura menos conocida, Hans Ruedi Giger, quien sería el padre del tan temido Xenomorfo. Supongo que a él le debemos las noches de pesadillas.

“AÚN NO HABÉIS COMPRENDIDO A QUÉ OS ENFRENTÁIS. UN PERFECTO ORGANISMO. SU PERFECCIÓN ESTRUCTURAL SÓLO ESTÁ IGUALADA POR SU HOSTILIDAD”

¿Sabéis por qué Alien: el Octavo Pasajero supuso un éxito? Porque tiró abajo lo conocido hasta ese momento de la Ciencia Ficción, y creó escuela.

Durante la década de los 60 y 70, se crearon diversas obras que intentaban responder las crecientes preguntas sobre los seres más allá de las estrellas. Tenemos cintas como Encuentros en la Tercera fase o mucho antes, la serie Star Trek.

En sí, estas obras suponían un intento de reflejar los mejores aspectos de la sociedad humana en seres de otras galaxias. Federaciones intergalácticas que giraban en torno a la paz, exploradores de planetas desconocidos, alianzas… Pero todos ellos con algo en común: un poderío tecnológico que les hacía poder viajar largas distancias en naves imposibles de creer en aquellos años (e incluso ahora), con armas láser y rápidas como la luz.

Y, ¿qué hay de los seres? Bueno, es difícil crear vida extraterrestre que no se asemeje de algún modo a nosotros, en otras palabras, humanoides. Star Trek nos había puesto en órbita, visitando a diversos seres de diferente forma, pero que compartían un aspecto más o menos humano. Fuera de eso, teníamos la idea del ser bajito, de cabeza grande y ojos como platos que imperaba en el imaginario colectivo.

La idea de Dan O`Bannon y Ronald Shusett, guionistas de Alien: el Octavo Pasajero, fue romper moldes con todo lo visto hasta ahora. Idearon un universo donde el ser humano había alcanzado las estrellas más lejanas, pero no era el dueño de ellas. Un universo donde el hombre no sería ni de lejos la raza superior y donde seres de pesadilla se escondían en la oscuridad.

La bestia se concibió de manera que fuera algo parecido a una infección. Es un ser que entraría en nuestro organismo, se alimentaría de nosotros y que cuando fuera la hora, saldría. Algo así como una violación del ser humano, relegándolo a mero huésped. Una especia primitiva que no vuela en grandes naves ni va de planeta en planeta, pero que es un perfecto cazador.

Huevo de Nécora (H.R.Giger)

Nécora inyectando el embrión en el huésped (H.R.Giger)

Prototipo de Nécora (H.R.Giger)

Como veis, querían cambiar la Ciencia Ficción como lo conocía la gente hasta ahora, estaban dispuestos a ir más allá, pero para eso necesitaban encontrar a alguien dispuesto a ser el padre de la bestia.

HANS RUEDI GIGER – UN MUNDO DE SEXO Y HORROR DEL QUE SALIÓ LA BESTIA

Hans era suizo y siempre fue muy tímido. Desde niño creó un universo en su cabeza un tanto peculiar que se reflejaba en sus sádicos juegos y actividades.

Se aprecia desde sus primeros trabajos en los años 60, cómo en su cabeza percibía el sadismo como algo precioso. Con los años, moldeó ese universo en torno al sexo, el horror y la industria. Una mente curiosa cuanto menos.

Pero fue el suicidio de su pareja y el descubrimiento del aerógrafo, lo que le llevó definitivamente a explorar y plasmar las ideas que le venían a la cabeza. Le permitía plasmar con gran rapidez sus ideas sin necesidad de bocetos ni correcciones; solamente aplicando finísimas capas de pintura que surgían desde lo más profundo de sus subconsciente, sin contacto físico con la superficie donde pintaba.

Necronomicón I

The Tourist IV

Portada del Necronomicón de Giger

Sin embargo, sería la más pura casualidad la que le llevaría a lo más alto. Gracias a Dalí, consiguió trabajo en la fallida Dune de Alejandro Jodorowsky. Giger era el encargado de la creación de las figuras y gran parte del decorado. Allí conoció a O’Bannon, quien le recomendaría para trabajar junto a ellos en Alien.

Durante los años anteriores al comienzo del rodaje, Giger estuvo recopilando sus obras en un compendio que títuló Necronomicón, inspirado en el grimorio escrito por Lovecraft. Esas imágenes llegaron a Riddley Scott e inmediatamente encontró a su bestia, el Necronomión IV.

Necronomicón IV

La idea de un parásito que se introducía en el cuerpo para crear vida era muy atractiva para Giger. Para él, el sexo y el nacimiento conlleva el dolor. La idea de que un ser “viole” a otro, lo mate y de ello salga un ser mucho mejor, era algo excitante.

Concibió al ser en dos fases, el conocido “atrapacaras” o nécora y el Xenomorfo. El primero es quién introduciría de manera forzada al embrión. Embrión que se gestará consumiendo al huésped y posteriormente, en su fase adulta, lo mataría.

Las figuras fálicas, el sexo y el cuerpo humano habían sido algo en lo que Hans se centraría durante toda su vida. Se cree que a causa de ser un chaval separado de los demás y no tener relaciones sexuales hasta pasados los 20, generó una fascinación por el sexo que reflejaría en sus obras, y llevaría también a Alien. Aunque gran parte de esas propuestas serían desechadas. La idea de que el ser tuviera una segunda boca se aprecia en sus primeros dibujos, donde se cambió al llegar al cine. Esa imagen habría generado unas escenas curiosas, ¿no creéis?

Necronom IV

Giger usando un cráneo humano para moldear la cabeza del alien

Prototipo de xenomorfo

Y, todos conocemos cómo continuó la cosa. Alien se convirtió en un éxito a nivel mundial. Pero es innegable que gran parte del mismo se debe a lo creíble que resultó el trabajo de Giger. Hollywood reconoció su mérito con un Oscar y recibió numerosas ofertas para colaborar en otras cintas. Así Giger, que había acabado un poquito descontento por el nulo componente erótico de la criatura alien, tuvo oportunidad de quitarse esa espina dos décadas después en Species, donde el extraterrestre gozaba de un método reproductivo más interesante que los xenomorfos.

Su trayectoria en el mundo del cine continuó a pesar de que James Cameron no requirió sus servicios en Aliens: el Regreso. Volvió a participar cuando Fincher tomó las riendas de Alien 3, en Poltergeist II, quedando nuevamente desilusionado con el resultado, y en Prometheus 27 años después, con el fin de diseñar los murales, naves y criaturas. Con lo que volvió a dar rienda suelta a su mente y a retomar diseños que ya creó años atrás.

Giger se convirtió en un artista de culto y nos ofreció una de las mejores criaturas de la Ciencia Ficción, que personalmente me encanta. No tengo la suficiente edad como para haber asistido al estreno de la primera cinta, pero cuando la vi en mi casa de niño, se convirtió en el primer monstruo que realmente me daba miedo.

Hans Ruedi Giger falleció el pasado 2014 a causa de una caída, a la edad de 74 años. Se fue una mente creativa muy curiosa y macabra, pero al fin y al cabo única. No soy artista con lo que no puedo ni he querido analizar la obra de Giger en detenimiento porque fallaría más que acertaría, pero he de admitir que su universo es muy peculiar y ha creado una legión de fans inconmensurable. Prueba de ello son los bares, videojuegos y películas que han bebido de su arte. Descanse en paz, genio.

Captura del videojuego Scorn

Bar inspirado en la obra de Giger

Captura del videojuego Dark Seed

Alberto Lloria
Estudiante en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Frikazo de proporciones bíblicas, crecí amando los videojuegos y el cine como medio de escape, sacrificando la vida social. Aunque no me arrepiento. Fan hasta las venas de Batman y El Señor de los Anillos. El mundo se me queda corto, mejor dejadme en la Tierra Media.

4 COMENTARIOS

  1. Genial artículo…en mi opinión Giger nos regaló el ser más terrorífico de la historia del celuloide ya sólo con su apariencia, por no hablar de su “caracter” y desarrollo. Lo de la invasión, gestación y “violación” del huesped es sencillamente una contribución impagable a lo que podemos definir como terror puro y duro.
    Yo también vi El Octavo Pasajero siendo niño en casa, sólo el título ya me generaba cierta ansiedad…y, tras ver la peli, las pesadillas fueron inevitables.
    Un saludo!

    • Coincido contigo Tyler, el Alien fue el primer monstruo que realmente temí de niño y que ahora me parece de lo mejor que nos ha podido ofrecer el cine de terror. Todo ello gracias a la mente perversa de Giger.
      Un abrazo.

  2. No lo jugué de lanzamiento, lo hice a los años y fue el primer “point and click” que probé. Su estética fue lo que más me acojonó sin dudar.
    Un saludo.

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