Hereditary: vuelve el terror en estado puro

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Este pasado viernes 22 de junio llegó a nuestras pantallas la laureada ópera prima de Aris Aster, Hereditary, y tras haberla visionado, os puedo decir que es una de las mejores películas de “terror” que mi persona ha podido disfrutar en la gran pantalla. ¿Que por qué me ha entusiasmado tanto? Lo descubriréis a lo largo de esta crítica. Sólo os puedo adelantar que vuelve el terror en estado puro y por la puerta grande. Está libre de spoilers, tranquilos.

¿Qué nos vamos a encontrar?

El espectador deseoso de pasar rato terrorífico en el cine, pidiendo a gritos unos cuantos sustos de calidad, se acerca a su cine más cercano -tras haber investigado un poco sobre el filme, preparado tras ver el tráiler de rigor- expectante por ver la nueva peli de terror al estilo de los Warren. Nada más lejos de la realidad, el espectador tras 126 minutos, sale de la sala decepcionado, no es la película de terror que le estaban vendiendo. Y sí, tiene razón, pues estamos ante el enésimo caso de película mal vendida, nos pasó con La bruja, nos pasó con Babadook y nos ha vuelto a pasar con esta Hereditary de Ari Aster. ¿Qué estoy diciendo con esto? Pues que tenéis que ir al cine con la mente abierta, sin esperar la enésima película de sustos, con jump scares y música estridente. Tenéis que dejaros llevar por el director, él os mostrará el horror sin necesidad de recurrir a demasiados artificios. Os prometo que os impactará. Tanto es así que, un servidor se llevó las manos a la cabeza en varias ocasiones durante el visionado, ningún fantasma, monstruo o asesino ha conseguido sacarme esa reacción en una sala de cine.

El miedo a la incertidumbre

La película comienza mostrándonos el día a día de una familia americana que tiene que lidiar con la perdida de un ser querido -algo distante, pero querido- y con una fuerza paranormal que parece acecharlos. Y eso es lo que parece a priori, un drama con tintes de terror, y no se aleja demasiado de lo que nos vamos a encontrar al final del mismo. Tras ponernos en situación -desde el primer minuto de metraje nos olvidamos que estamos ante una ópera prima, y eso es bueno-, pasamos a conocer a los personajes que conforman la familia Graham. Peter, el primogénito, interpretado por un prometedor Alex Wolff (que un servidor confundió con su hermano, Nat Wolff), sobre el que recae una parte importante del argumento. Steve, el padre de familia, interpretado por un solvente Gabriel Byrne, el escepticismo manifestado por este personaje lo hace encajar bien en el puzle que es Hereditary. Annie, una enorme Tony Collette (a la que dedicaré apartado propio) a la que vemos pasar por todo tipo de situaciones mostrando una galería de emociones digna de premios. Uno de los puntos fuertes de la película, sin duda. Y por último, pero no menos importante, Charlie, interpretada por una joven y primeriza Milly Shapiro, que se convierte en el eje central del filme durante buena parte del mismo. Sin duda, un personaje memorable por múltiples razones.

¿Terror? Sí, pero no del que estamos acostumbrados

Como ya he dicho anteriormente, este no es un filme de terror al uso, ya que navega entre el drama familiar más descarnado y el terror más puro. Algunos críticos han coincidido en compararla con la obra maestra del género, El exorcista. ¿Exageración? Un poco, no creo que suponga el impacto que generó la primera en el espectador, pero si que contiene algunas de las escenas más impactantes que he podido ver en el terror moderno (algunas de ellas imborrables por su crudeza). El filme sólo necesita media hora para golpear de forma contundente el estómago del espectador, indefenso, pues lo que ve en pantalla no lo prepara para lo que verá a continuación. Y ahí reside el encanto de la película, todo es inesperado, fresco, crudo, y sí, terrorífico. La pérdida de un ser querido es terrorífica, los lamentos de nuestros seres queridos también lo son, ¿esto quiere decir que estamos ante un drama más? No, nada remotamente parecido. Es única por esta mezcla de géneros y por la forma tan original que tiene de contarnos y mostrarnos una historia capaz de erizar cada vello de nuestro cuerpo sin demasiados artificios propios del género. Ari Aster (director a seguir desde ya) consigue desorientar al espectador, lo sitúa dentro de un ring de boxeo imaginario y lo ata de pies y manos para que no pueda defenderse ante un rival fuera de sí. Y es que estamos ante una película en la que atención del espectador es primordial para ir intuyendo desde dónde nos van a venir los golpes -Aris Aster va dejando tras de sí un pequeño reguero de migas de pan- e ir construyendo el argumento hasta el final -un final algo más predecible de lo que me hubiera gustado, pero que no demerita el resultado final-. Una estupenda muestra de pulso por parte del debutante.

El miedo a lo desconocido

Una excepcional Tony Collette

Está claro que uno de los puntos fuertes del filme son las actuaciones, transmiten angustia, aturdimiento, rabia, miedo, remordimiento… y todos los actores consiguen transmitir en todo momento cada una de esas emociones con soltura, pero ninguno como lo hace Tony Collette, que protagoniza algunos de los mejores momentos del filme. Sufrimos con ella, sentimos esperanza (en algunos momentos familiares en los que parece que todo va a volver a la normalidad), sentimos miedo (muchas veces no sabremos distinguir entre la vigilia y el sueño, el filme nos mete en la piel del personaje sin que nos demos cuenta), sentimos tristeza y empatía (la pérdida está muy presente en la película). Casi podemos decir que las distintas emociones que nos muestra la excepcional actuación de Collette podrían servir como hilo conector entre el espectador y la película. Posiblemente estemos ante una de las mejores actuaciones en una película del género y carne de premios, si no fuera por la fecha en la que se estrena y por el género al que pertenece. Lástima, serían totalmente merecidos. La actriz acapara los focos cuando aparece, llena la pantalla con su energía y se convierte en uno de los pilares de la película, sin ella no hubiera sido lo mismo.

El miedo a la pérdida

Conclusión

Es díficil hacer una crítica de este filme sin caer en el pecado del spoiler, por lo que resaltar sus puntos fuertes sin caer en ello es prácticamente imposible. Un filme que se convierte en una sórdida montaña rusa, en la que vamos girando bruscamente sin saber muy bien a donde nos dirigimos. A pesar de tener un comienzo lento (que no aburrido), la película llega un punto (concretamente , transcurrida su primer media hora) en el que comienza a acelerar, a soltar imágenes impactantes que amenazan con permanecer en tu retina, sin parar en ningún momento a coger aire. El terror puede manifestarse de muchas maneras y Hereditary recoge muchas de estas manifestaciones, en un frankestein terrorífico que, definitivamente, funciona. Y sí, estamos ante uno de los mejores filmes de terror de este siglo y ante un clásico instantáneo que servirá de ejemplo en el futuro. Sentaos, relajaos (no demasiado) y disfrutad del cine de terror en estado puro.

El miedo a lo grotesco

Hasta la próxima y que seáis muy felices.



el autor

Historiador en proceso. Mente inquieta. Amante de todo lo relacionado con comics, series, cine y literatura, no hago distinción entre ellos a todos los quiero por igual. Actualmente comparto con vosotros las cosas que me hacen feliz. Cambio y corto.

1 comentario

  1. Gaznápiro el

    (SPOILERS) Mmm yo creo la película transcurre bien durante la primera mitad, creando una tensión sostenida con la dinámica de los personajes y usando muy efectivamente los recursos sonoros y algún que otro truco simple cinematográfico. Pero la cosa para mi se desinfla y va cuesta abajo en cuanto aparece la Tía Lidia haciendo espiritismo en plan Cuarto Milenio y ya con el desbarre final en plan Semilla del Diablo apaga y vámonos, hasta el punto que las carcajadas eran generalizadas en cuanto se veía a la mujer descabezada flotando por ahí cual hada Campanilla, como si fuera eso Scarie Movie. Pero bueno, medio entretenida al menos, que a día de hoy es ya toda una hazaña.

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