InicioCómicsHermann Huppen (87 años), adiós a un gigante del cómic europeo.

Hermann Huppen (87 años), adiós a un gigante del cómic europeo.

Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy vuelve a ser un día triste. Ha fallecido Hermann Huppen, maestro de la historieta que, además, se ha mantenido en activo hasta su último aliento.

Hermann Huppen. Uno de los grandes maestros de la BD.

Hay nombres que construyen, casi en silencio, el paisaje emocional de los lectores. Hermann Huppen, simplemente Hermann, era uno de ellos.

El historietista belga falleció el 22 de marzo de 2026 en Bruselas, a los 87 años, víctima de un cáncer, dejando tras de sí una de las obras más sólidas y personales de la bande dessinée.

Nacido en 1938 en Bévercé, en la provincia de Lieja, Hermann no estaba destinado, al menos sobre el papel, a convertirse en una leyenda del noveno arte.

Hermann

Se formó como ebanista, trabajó en arquitectura de interiores y vivió una etapa en Canadá antes de regresar a Bélgica y descubrir el mundo del cómic a través de su cuñado, Philippe Vandooren, futuro redactor jefe de Spirou.

De ese cruce casi casual entre oficios manuales y narrativa gráfica nacería un autor que siempre se definió más como artesano que como estrella, alguien que entendía cada página como un objeto trabajado a conciencia, con la insatisfacción como motor creativo.

Su entrada en la historieta se produce en los años 60, de la mano del guionista Greg, en las páginas de Tintin y Spirou.

De esa colaboración surgirán series fundamentales como Bernard Prince y, poco después, el western Comanche, que reinterpreta los códigos del género desde una sensibilidad más moderna y áspera.

Para muchos lectores hispanohablantes, esos álbumes publicados por editoriales como Junior, Grijalbo o Norma Editorial fueron una puerta de entrada a un tipo de aventura menos inocente, donde el polvo del camino y las arrugas del rostro pesaban tanto como los tiroteos.

Hermann

Sin embargo, sería en solitario donde Hermann terminaría de encontrar su voz. En 1977 inició Jeremiah, serie postapocalíptica en la que firma tanto guion como dibujo y que se convertiría en su obra más extensa y popular.

A lo largo de casi treinta volúmenes, el mundo devastado que recorre Jeremiah le sirve para hablar de comunidades rotas, violencia cotidiana y pequeños gestos de humanidad en medio del desastre.

El tono es seco, a menudo pesimista, con personajes que se mueven en una zona moral deliberadamente gris; justo lo contrario del maniqueísmo que suele asociarse al cómic de aventuras clásico.

Hermann

Si Jeremiah es su gran saga de ciencia ficción, Las torres de Bois-Maury (Les Tours de Bois-Maury) es, probablemente, su obra maestra en clave histórica.

Arrancada en 1984, esta serie ambientada en la Baja Edad Media sigue al caballero errante Aymar de Bois-Maury a través de una Europa dura, sucia y brutal.

Más que una lección de historia, es un catálogo de miserias y anhelos humanos: campesinos explotados, soldados sin gloria, nobles atrapados en sus propios intereses, todos dibujados con un realismo que casi duele.

El estudio minucioso de la época (vestimentas, armas, arquitectura) nunca se impone al drama humano, que sigue siendo el verdadero núcleo de la serie.

En todas estas obras late el mismo pulso gráfico. El trazo de Hermann, realista y “sucio”, se va a ir endureciendo con los años, alejándose del acabado más limpio de sus primeros álbumes para abrazar una expresividad rugosa, llena de manchas y silencios.

Es un maestro de la anatomía humana y animal, del paisaje y de las estructuras, pero sobre todo del rostro: sus personajes hablan tanto con las arrugas, la mirada perdida o el gesto cansado como con los diálogos.

La violencia, recurrente en su obra, nunca es espectacular: es física y desagradable, consecuencia inevitable del contexto en el que viven sus criaturas.

Lejos de acomodarse, Hermann siguió asumiendo retos en la vejez. En 2017, rozando los ochenta años, se embarca en una nueva serie: Duke, un western crepuscular (que va a publicar cARTEm Cómics) guionizado por su hijo Yves H. y publicado hasta 2023.

A ella se suman proyectos recientes como Brigantus (2024–2025) y el álbum Caatinga, cuya publicación póstuma está prevista para el 30 de abril de 2026.

Tenemos reseña del primer volumen de Brigantus, realizada por mi amigo y compañero Carlos María Porras, pinchando AQUÍ.

En total, más de 120 álbumes en seis décadas de carrera, un volumen de trabajo que impresiona aún más si se tiene en cuenta el nivel de exigencia gráfica y narrativa que mantuvo hasta el final.

El álbum de Caatinga y la serie de Brigantus están disponibles en la web de cARTEm Cómics.

El reconocimiento también llegó desde la profesión. En 2016 recibió el Grand Prix de la Ville d’Angoulême, el premio más prestigioso del cómic francófono, que lo consagró oficialmente como uno de los pilares del medio.

Pero quizá su mayor legado no sean los trofeos, sino la manera en que su obra empujó al cómic europeo hacia territorios más adultos, demostrando que la aventura podía ser también un vehículo para hablar de frustraciones, fracasos y ambigüedad moral.

Hermann

Hoy, mientras el mundo de la historieta despide a Hermann, muchos lectores regresan mentalmente a esa primera vez que se cruzaron con un álbum suyo: un tomito de Comanche descubierto en una biblioteca, una edición de Jeremiah en una librería de saldo, un integral de Bois-Maury que nos dejó sin aliento.

Tanto Jeremiah, como Las Torres de Bois-Maury, se encuentran disponibles en la web de Planeta Cómic.

En esas viñetas encontramos paisajes enormes y personajes diminutos, pero también la certeza de que el cómic puede mirar de frente la parte más incómoda de la condición humana sin perder el sentido de la aventura.

Se va un coloso discreto, un artesano que nunca dejó de cuestionarse a sí mismo para seguir evolucionando.

Nos quedan sus páginas: polvo de caminos, lluvia sobre armaduras oxidadas, ciudades derruidas y rostros surcados por la vida. En ellas seguirá vivo, cada vez que abramos uno de sus álbumes en busca de esa mezcla tan suya de dureza y ternura.

Descanse en paz, maestro.

¡Hoy somos un poco menos felices!

DAve Solis
DAve Solishttp://www.lascosasquenoshacenfelices.com
Graduado en Trabajo Social. Empecé en el mundo de los tebeos en los 80. Mi primera lectura fue un número de La Espada Salvaje de Conan. La segunda fue un número de Spiderman de forum. Flipé con la peli de Superman, de Christopher Reeve y aluciné en el cine con el Batman de Michael Keaton. Más de 30 años después ... Sigo aquí... Algo alejado del cómic "mainstream" y ... Disfrutando de Las Cosas Que Nos Hacen Felices.
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