La Sensualidad en la Pantalla está de Luto: Adiós a Diana Rigg

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A los 82 años falleció Diana Rigg, ícono tanto del cine como del teatro y la TV, recordada por sus papeles de Emma Peel en Los Vengadores y de Olena Tyrell en Game of Thrones, además de haber sido la única chica Bond que logró desposar al 007.

Con tristeza, nos toca despedir a Diana Rigg, actriz británica cuya vida, pero no su luz, se apagó ayer en Londres a los 82 años de edad, seis meses después de que le fuera diagnosticado un cáncer. Nacida en Doncaster, Reino Unido, en 1938, debutó en teatro en 1957 pero su consagración a nivel masivo llegaría luego de que, en 1963, se presentara a una audición para la inolvidable serie Los Vengadores, todo un éxito en la TV británica.

Allí, justamente, encarnó a la asistente de John Steed (Patrick Macnee). Ese rol representó su consagración como ícono masivo y, junto a la Catwoman de Julie Newmar, debe ser uno de los mayores exponentes de la femineidad en series televisivas durante la década de los sesenta. Su papel de mujer sensual pero a la vez independiente y muy cerebral le valió no solo un lugar en la cultura pop de la época sino también un sitial como representante de los movimientos de liberación femenina que, paradójicamente, nunca pidió. De hecho, según se sabe, su carácter independiente estaba lejos de limitarse a la pantalla y se hacía respetar también fuera de ella al momento, por ejemplo, de marcar límites a los ejecutivos o exigir mejores condiciones de trabajo.

Diana interpretó a Emma Peel hasta 1968, pasando por el blanco y negro y luego por el color. No fue la única asistente que tuvo John Steed a lo largo de la serie pero se convirtió por lejos en la más identificable para el público, al punto que pronto pasó a ser más bien su compañera de equipo formando una de las duplas con más química en la historia de las series televisivas. Por su intepretación de ese personaje, recibió dos nominaciones a los premios Emmy.

El suceso la animó a cruzar el Atlántico e incluso saltar a la pantalla grande. Fue chica Bond en 007 Al Servicio de Su Majestad en la única película en la que el personaje fue interpretado por el actor australiano George Lazenby, donde cupo a Diana, en tal sentido, haber sido también la única que logró llevar a James Bond al altar: justificado y comprensible. También interpretó a Portia en una miniserie televisiva basada en el Julio Cesar de Shakespeare, junto a Charlton Heston.

Nunca dejó de actuar en el teatro y, de hecho, siempre exigió en sus contratos el poder mantener tal actividad a la par del resto: resultó cuatro veces nominada al premio Tony y en una de ellas se lo quedó por Medea. En TV fue seis veces nominada al Emmy, llevándoselo en 1997 por la miniserie Rebecca. También se quedó con un premio BAFTA en 1989 por su papel en la miniserie de la BBC Mother Love y en 1994 resultó distinguida con la Orden del Imperio Británico. ¿Algo más? Ah, sí, también escribió libros de crítica teatral y de análisis de poesía.

Las jóvenes generaciones, sin embargo, la ubicarán para siempre por su papel, ya anciana, en Game of Thrones, donde dio vida a una formidable Olena Tyrell entre las temporadas 3 y 7, que se ganó el cariño de los fans al adjudicarse, en orgullosa confesión, uno de los asesinatos más celebrados por la teleplatea.

Ayer, en su casa de Londres, se despidió de nosotros y particularmente de aquellos para quienes fue uno de nuestros primeros amores en pantalla. ¿Existe alguien que puede ser a la vez hermosa, sensual, inteligente, independiente y lucir capacidad actoral además de escribir libros y practicar defensa personal? Ya no: nos dejó ayer…

Hasta siempre, Diana, gracias por todo. Y gracias a ustedes por leer. ¡Sean felices!



el autor

Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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