Mushishi, una obra obligatoria

3

Hoy, queridos lectores, vamos con una recomendación obligatoria si queréis ser personas de bien, de fiar, a las que mirar a los ojos y asentir con solemnidad, he decido traeros la recomendación de Mushishi

Ahora completamente enserio, en primer lugar he de decir que Mushishi no es una serie para todo el mundo, lo que no quita que por lo menos tal obra merezca una oportunidad. A aquellos que únicamente busquen peleas y acción en una obra manga no encontrarán tal cosa en esta serie, que les aburrirá soberanamente. Sin embargo, a aquellas personas que les gustan las series donde se respira paz, donde “no pasa nada”, es decir, los famosos Slice of life de las que ya hablé en este artículo, entonces Mushishi es una buena opción.

Entre otras cosas es una buena opción porque es una especie de Slice of Life, pero realmente yo no sé si la clasificaría como tal, puesto que no son historias de una vida corriente, sino de Ginko, un maestro de Mushi, criaturas sin conciencia y semejantes a bacterias que danzan entre la vida y la muerte y cuyas propiedades también se difuminan en el límite entre la realidad y lo mágico. La tarea de Ginko consistirá en ayudar a las gentes de los pueblos por los que pasa a tratar con estas criaturas invisibles al ojo de casi todo el mundo y que causan estragos en lo que parece el s.XVII japonés.

Fácilmente podríamos decir que Mushishi es más una apuesta artística que una obra de entretenimiento. Cada capítulo, autoconclusivo y con escasa o nula relación con el resto, es un oasis artístico particular. El único elemento constante que acompaña al espectador a través de toda la serie y que nos explica cada vez más de los Mushi es Ginko, personaje con carisma y del que te encariñarás fácilmente, elemento final que armoniza toda la serie y que cuenta con unas características que lo hacen muy particular, tanto en su aspecto como personalidad. Y aquí es donde paso a nombrar otro de los puntos fuertes de esta serie: el apartado técnico.

Hiroshi Nagahama, director de la serie, era un fiel seguidor del manga antes de que se le encomendase dirigir su adaptación animada, cosa que se nota. En primer lugar la atmósfera e historia de la obra original se mantienen intactas y se consigue plasmar su estilo perfectamente, lo que incluye una preciosa estética japonesa con fondos a acuarela y una envolvente música con instrumentos tradicionales,  música que por cierto suma un total de 4 horas junto con dos singles al estilo occidental preciosos y que se mimetizan de manera fenomenal al resto del estilo. Pero Nagahama no se quedó ahí, sino que incluso se decidió a hacer virguerías con la animación, como es por ejemplo el que Ginko tenga un tempo diferente al de todo el resto de personajes de la serie, que también tienen el suyo, y se mueva de una manera tan característica, tan original y tan impactante. O que las melodías cambien según cuál sea el estado de ánimo de Ginko. Y es que hasta el más mínimo detalle está cuidado, porque Mushishi es una obra donde precisamente porque no ocurre casi nada, cada matiz, enfoque, frase o movimiento se hacen con toda la atención del espectador.

Un mérito único de la serie y por el que merece todas las ovaciones posibles es que al ser, como hemos dicho, una obra donde lo pequeño se hace grande en la pantalla, necesita ser muy equilibrada en todos sus aspectos. Y lo logra. Un caso es su argumento, claramente una oda a la naturaleza y al orden que la rige desde un punto de vista puramente oriental, y en la que la mitología japonesa aparece de manera recurrente, pero que sin embargo deja que alguien completamente alejado de esa estructura de pensamiento la entienda y se sienta identificado con ella, con ese sentimiento. Es como si la filosofía asiática, que tan poética, bivalente y abstracta nos parece, se hubiese hecho serie para que nosotros, occidentales y por tanto con una forma de ver el mundo tan distinta, pudiésemos entenderla. Como si de un río se tratase, Mushishi nos envuelve con sus aguas, aveces turbulentas, aveces tranquilas, pero en cualquier caso, parte de la naturaleza. Eres consciente en todo momento de que es un río, de que es agua, no es más que eso, pero te sientes empequeñecido e insignificante a su lado, ante su exuberancia, ante su belleza. Y a la vez te sientes en paz, y sabes que no necesitas más.

La exuberancia de los paisajes que se nos muestran en la serie, sus montañas, campos, bosques o playas nos dejan sin aliento, su fauna, su flora. Y como en la naturaleza, la variedad de Mushis es enorme. Desde algunos que son completamente inofensivos a otros cuya influencia es terrible, de pequeños a grandes, y de útiles para el ser humano (son fuente de medicina o herramientas) hasta completamente inocuos. Estos son los verdaderos protagonistas de la serie y el elemento central a partir del cual todo gira. 

Algo que me sorprendió de Mushishi fue lo bien estructurados y desarrollados que están todos los capítulos en tan corto periodo de tiempo. Cada capítulo es capaz de presentarte a un personaje con unas preocupaciones, obsesiones y miedos, contarte su caso, relacionado con los Mushi, desarrollar el conflicto y resolverlo en escasos 20 minutos, y todo ello con una narrativa excelente y con un estilo muy particular que jamás he vuelto a encontrar. Y si bien es cierto que la calidad de los capítulos oscila entre magnífico y mediocre, en lo que se refiere a argumento, el cómputo final es absurdamente bueno.

Y aunque los diseños de los Mushi, fondos, atmósfera o música hacen de la serie algo hipnótico, lo mismo no se puede decir de los seres humanos, que parecen legos a los que les cambias el pelo, porque además el estilo a la hora de dibujar a sus personajes es minimalista. Algo malo tenía que tener esta obra.

Bien, a riesgo de parecer, merecidamente, pedante de cuidado, debo decir que el punto fuerte de Mushishi es su dualidad. Es sencilla, pero ahí radica su complejidad, pocas series he visto con tantos elementos tan bien equilibrados. Es infantil y madura a la vez, es melancólica, es esperanzadora, es realista, es mágica. Dice poco, pero transmite mucho. Definitivamente es nostálgica. Y precisamente por esto recomiendo a quienquiera que se decida a verla que vaya como un lienzo en blanco, que no busque información, que simplemente se la ponga y se relaje, que disfrute.

Así que en conclusión: qué haces que no la estás viendo.



el autor

Mi nombre es Carmen, pero me llaman Kitayu. En los fríos inviernos me muevo sedienta de tinta y ocio. Bueno, a quién vamos a engañar, en verano también.

3 comentarios

  1. Muy buenas Kitayu, me alegra que recomiendes esta serie a todo el mundo, a mi a parte del sentimiento de paz que transmite y de su apartado artístico, me gusta que muchas veces no sabes que esperar en cada episodio y aprender de sus historias con finales felices o tristes, muchas gracias y muy buen articulo.

    • ¡Hola Jokk! Me alegro de verte por aquí de nuevo. Sin duda uno de los grandes placeres de la vida es ver Mushishi antes de ir a dormir, porque sales muy relajado. Respecto a lo que dices de ue no sabes cómo va acabar, es cierto, pero sobre todo lo que me transmite la serie es nostalgia y cierta melancolía, sea el final bueno o no.
      Un saludo y muchas gracias!

  2. Hola

    Mushishi es una colección de algo parecido a poemas dibujados, cada capitulo es parte de una viaje donde no importa el destino, sino la experiencia propia que uno pueda sentir, principalmente durante la primera temporada, la cual esta cargada de un sentimentalismo abrumador, existiendo tanto capítulos alegres como tristes, cada uno demostrando una parte de los sabores y sin sabores de las experiencias que se vive. Lamentablemente la primera temporada termina con una historia muy floja, que deja más dudas sobre la historia de Ginko, la segunda temporada permite conocer más de este personaje, pero las historias no estan a la altura de la primera, lamentablemente ya no se siguió el trabajo sobre el anime, quedando a medias, esto desde mi punto de vista, ya que permitia sacar más historias.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Esta semana ha resultado ser una triste para el mundo de Counterpart, ya que la cadena Starz ha anunciado oficialmente que no renueva la serie…