He seguido Naruto desde hace más de 6 años, he devorado los tomos hasta alcanzar al manga y ha sido el único manga que he estado esperando semana a semana. Y después de haber pasado por tantas cosas buenas con él (y también malas, lamentablemente), pude ver cómo la calidad bajaba, y bajaba, y continuaba bajando en la saga de la Cuarta Guerra Ninja. Llegó un punto en que deseaba que acabara, porque ya no lo disfrutaba, lo sentía como una carga, como el manga que tenía que leer porque no iba a abandonar a los 600 y tantos capítulos. Y cuando finalmente llegamos al capítulo 700 y el manga terminó, no pude evitar tener sentimientos encontrados. Pese a que quería que terminara, el final me había dejado vacío, no era para nada satisfactorio después de haber alargado tanto la serie, y por sobre todo, ya no podía creer que la serie que me había acompañado durante años hubiera desaparecido. Pese a que no lo considero el mejor manga jamás creado ni nada por el estilo, sí que Naruto había estado siempre conmigo, mis amigos y yo nos la pasábamos elaborando teorías sobre qué pasaría en el siguiente episodio, sobre quién era Tobi, sobre cómo sería la batalla final entre Naruto y Sasuke. Pero ya había terminado, y aunque a mi parecer el final había sido mediocre, sentía que la serie por fin había cerrado. Entonces recibí la noticia (un poco tarde, ya que había sido revelado antes de que terminara el manga) de que Masashi Kishimoto se pondría al frente de un spin-off de la serie protagonizado por Uzumaki Boruto, el hijo de Hinata Hyūga y el Séptimo Hokage, Naruto. Y lo vi venir desde entonces; Naruto iba a continuar, ya estaba confirmada Naruto The Last y Boruto The Movie, ahora un manga nuevo, una nueva adaptación al anime de dicho manga… ya veía venir a Naruto GT. Iban a estirar la serie sólo para aumentar las ganancias e iban a tirar por tierra todo lo que habían logrado durante 15 años (para ser justos, el último año de publicación casi lo logra). Yo fui el primero, y no el único, en decir que no leería el nuevo manga, pues arruinaría todo lo que era la serie original, y continué sin leerlo aunque me lo recomendaban mis amigos. Finalmente acabé enterándome de que los 10 números que habían salido serían recopilados en sólo dos tomos, lo que quería decir que el spin-off terminaría allí, con sólo 10 capítulos. Contra todos mis instintos, me rendí y leí Naruto Gaiden. Y, ¿qué fue de este manga? ¿Es el desastre que yo creí que sería, o logró sorprenderme? ¿Está a la altura del original, o aún mejor, logró arreglar el decepcionante final? Ya lo veremos en esta reseña.
Naruto Gaiden: El Séptimo Hokage y el Mes de la Primavera Escarlata fue lanzado en abril del año pasado. La historia comienza 15 años después de los sucesos narrados en el capítulo 700 del manga, por lo que los personajes principales son los hijos de Naruto y Sasuke. O eso es lo que nos hicieron creer, ya que aunque Boruto es quien aparece en la portada del tomo recopilatorio, la verdadera protagonista es Sarada Uchiha, la hija de Sasuke y Sakura. Al parecer la niña tiene las mismas dudas que tuvimos todos al ver su rostro; ¡no puede ser que sea hija de Sakura, si es igual a Karin, demonios! Sarada ve cómo el resto de sus compañeros tiene una relación amistosa y de cariño con sus respectivos padres mientras que ella no ha visto al suyo nunca (al parecer, Sasuke se fue de la villa cuando ella aún era pequeña). Sarada ni siquiera sabe si éste lleva gafas como ella. Es imposible no trazar paralelismos con el primer episodio de Naruto aquí. Y el manga básicamente va de Sarada cuestionándose a sus verdaderos padres a partir de que descubre una foto montada en la cual Sasuke en realidad no está con su madre sino con los miembros de Taka; es allí donde se da cuenta de que Karin (que está junto a Sasuke) es muy parecida a ella y lleva los mismos lentes. Sarada irá a buscar a su padre para enterarse de su verdadero origen, acompañada de su insoportable amiga Chouchou y por el mismísimo Naruto.
Vemos cómo el manga no trata sólo de batallas intensas y ninjas que a esta altura ya podrían formar parte del equipo de los Vengadores, sino que es algo más personal y pasa de ser un shonen de acción a casi convertirse en un drama familiar. Cosa que le ha sentado bien y por las opiniones que he leído, a muchos les ha gustado. El único problema que encuentro con eso es que muchos han sido cegados por este hecho y se han olvidado de todo lo demás que nos transmite el primer número.
Comencemos con los personajes. Sarada es la protagonista, sí, pero, ¿eso la vuelve un buen personaje? Ser el centro de la acción no es garantía de nada, aún menos para un personaje nuevo. Pues Sarada es un buen personaje, de hecho es el personaje más interesante de todo el manga. El ser la hija de Sasuke y Sakura (o al menos eso es lo que suponemos) no la convierte en una fusión de ellos dos, ella es un personaje único, que duda sobre si convertirse en ninja o no, que desea tener un padre que esté ahí para ella, que adquiere una motivación importante que la hace moverse y actuar por sí misma, que tiene una personalidad parecida a la de Sasuke (piensa mucho pero habla poco, le cuesta sonreír, etc), pero es mucho más impulsiva que él, etc. Sarada es un gran personaje… es una lástima que tengamos que hablar también de los demás. Hablemos primero de los hijos, quienes son los «nuevos», ya que a los demás ya los hemos visto en la serie tronco.
Boruto, quien nos vendieron sería el protagonista, aparece sólo por unas pocas páginas, y es verdad que tiene cierto carisma que provoca que te caiga bien, pero el problema reside en que es una copia de su padre. No es un personaje único como Sarada, sino que hace lo mismo que hacía Naruto en los primeros capítulos de la serie. No se lo desarrolla mucho más, pero no parece tener una personalidad propia.
Chouchou es la hija de Chouji, y es uno de los personajes más irritantes que he visto durante todo el año. Desde el comienzo del manga tiene la misma duda que Sarada y se cuestiona sobre si es en verdad la hija de Chouji y Karui. Esto desemboca en lo que creo que los japoneses consideran «humor»; Chouchou creerá que cada persona con la que se encuentre es su verdadero padre (si, me refiero a todos). No tiene personalidad, lo único que hace es preguntarle a la gente si es su verdadero padre, y le hace un comentario a Sarada sobre eso. La verdad no entiendo su inclusión en el manga, es el personaje más inútil que he visto en todo Naruto, se la podría reemplazar con una planta y probablemente la planta tendría más carisma. Sólo vemos a dos más; el hijo de Shikamaru y el hijo de Sai. Sería un poco injusto analizarlos ya que aparecen poquísimo, pero basta con decir que son caricaturas de sus padres.
Pero, ¿qué pasa con los que ya conocíamos? ¿Kishi ha hecho un buen trabajo con ellos o también son sólo caricaturas de los originales? Pues Naruto es lo segundo mejor del manga. Algunos tenían dudas sobre su rol como Hokage, ya que en el comienzo él quería ser reconocido por las personas que lo odiaban y lo relegaban; esto cambió después para proteger a su aldea, pero si no hay amenazas no hay necesidad de un kage o un shinobi, haciendo que el puesto de Hokage no tenga sentido, el rol de Hokage se convierte en una oficina vacía carente de significado. Incluso si tú querías ver a Naruto convertido en Hokage todo el asunto te daría una sensación de “vacío”, o esto pensaban muchos hasta que leyeron el manga. Tengo que decir que no coincido del todo con esto (que era la postura de muchos fans), ya que Naruto parece haber crecido como persona (de hecho es el personaje que más «evoluciona» durante toda la serie), y ahora se comporta como un adulto, casi no hace bromas y se toma sus responsabilidades muy en serio. Aún así sigue siendo el personaje que todos los fans amamos, se roba cada escena en la que está con cada frase y expresión, es de lejos el personaje más carismático del manga. Y sonará raro, pero creo que incluso me gusta más esta versión de Naruto. Ha dejado de hacer chistes cada vez que entra en escena para ponerse más serio, pero aún así sigue siendo el personaje creativo, valiente, que se preocupa por los demás y responde a todo con una sonrisa que ha sido siempre.
Analizar a Sasuke no es tan sencillo. Sigue siendo el personaje que «siempre tiene que estar serio porque la vida es dura y la he pasado muy mal, y mi hermano ha muerto y yo tengo que estar serio porque mi vida es muy triste». En esto debemos decir que no ha cambiado en nada, aunque la verdad que al haberse «evangelizado» en el final de Naruto, ya no tiene ninguna frase destacable. No hay escenas que recordemos de él en este manga por sobresalir como personaje, habla siempre con cara seria, no expresa ninguna emoción durante los diez números y no tiene ni una frase recordable (en la batalla final contra Naruto, da un discurso sobre la revolución y lo que para él significa ser Hokage, lo que él entiende como la paz y lo que hay que hacer para llegar a ella). Cumple, porque es Sasuke y es bueno verlo de vuelta, pero yo echo en falta algo más de camaradería con Naruto, ver más sobre la relación de él con Sakura o ver más de él interactuando con alguien.
Sakura es el mismo personaje que era durante todo Shippuden. Seguirá teniendo su ejército de fans y su ejército de haters, ya que sigue siendo el mismo personaje bipolar a quien veremos en una página derramando lágrimas y a la otra gritando «Shanaroo» y aplastando a todo enemigo que se le interponga. La ames o odies, hay que destacar que las escenas en las que conversa con Sarada están bien logradas, y es que esos momentos dramáticos en los que vemos las relaciones entre los personajes son lo mejor de estos diez números.
Sai, Shikamaru, Kakashi, Shizune, Chouji, Shino y Yamato también hacen una breve aparición, pero ni siquiera puedo decir algo de ellos pues aparecen por dos viñetas y ya. Diría que Shikamaru es el que más se luce porque al menos tiene algo de diálogo que muestra cuál es su posición dentro de esta nueva aldea al mando de Naruto.
¿Esos son todos los personajes? ¿Es que no tenemos ningún villano? ¿Acaso podrá ser que este shonen de peleas haya evolucionado y nos brinde una miniserie en la que no haya villanos, pues lo más importante es el drama familiar? Vamos, a quién queremos engañar, por supuesto que hay un villano. ¿Recuerdan esa escena del número 700 en la que Sasuke se va de la aldea y voltea porque cree que alguien lo está siguiendo? Los fans no pararon de especular sobre lo que había sucedido ahí, porque obviamente no era algo accidental y Kishimoto quería que le prestáramos atención a ese momento, de hecho yo estuve quemándome la cabeza desde entonces, ¿era un gancho para la próxima película? Y resulta que el malo de turno resultó ser… el malo de turno. Nada más. Podría ser cualquier villano de un capítulo de relleno que nadie recordaría, porque es así. Sólo está ahí para que Naruto y Sasuke puedan pelear con alguien, nada más. Tengo que admitir que captaron mi atención en el final del segundo capítulo, pero eso fue todo, después pasó a ser el típico villano de segunda que… no, de tercera… no, de cuarta.
En fin, ya que Naruto es básicamente el ser más poderoso de la serie en este momento (con Kaguya, el Sabio de los Seis Caminos y Madara fuera del tablero) y derrotaría a cualquier enemigo simplemente con darle un soplo, el manga utiliza el recurso de hacer que nuestro personaje superpoderoso esté fuera de forma y no pueda darlo todo en el combate, de modo que el villano de turno logra ser rival para él. Esto resulta bien, ya que de lo contrario los combates terminarían en un abrir y cerrar de ojos. También vemos a varios personajes que debo admitir, fueron una total sorpresa para mí y no me los esperaba, todos cumplen pero dejan cabos sueltos (¡de nuevo!) y lo que al final me hacen pensar es que acabarán haciendo más spin-offs, o más películas, para cerrarlos.
Sonará extraño, pero hubo más momentos emotivos en este manga que en todo el final de Naruto, ya que en el final de la serie tronco lo que me llegó fue el hecho de que la serie se estaba terminando, y las páginas iniciales y finales que eran claramente un tributo al primer número de la serie. Pero estos 10 números tienen un contenido mucho más profundo, en especial valoro lo que han hecho con Sarada, ya que nos presentaron un personaje nuevo del cual no sabíamos nada y lograron que sintiéramos algo por ella, que nos pusiéramos en sus zapatos, un personaje femenino fuerte y que hace las cosas por sí misma, ¿cuántas veces vemos eso en el mundo del manganime, o incluso en cualquier tipo de obra cinematográfica o de animación? Kishi también hizo un buen trabajo con la versión adulta de Naruto, que es el personaje que más ha «crecido» como persona, ya que Sasuke sigue siendo el mismo emo, Sakura la misma… la misma Sakura, etc. El punto fuerte de este spin-off es sin duda Sarada y los momentos emocionales, los diálogos y los momentos en que la narrativa es mediante sólo imágenes, mostrándonos momentos emotivos. Si mi madre lo hubiera leído seguramente habría derramado lágrimas en cascada.
¿Y qué pasa con el dibujo? No he analizado nada de Kishimoto antes, así que allí vamos. Su trazo es muy limpio y correcto… quizás demasiado. Cumple muy bien, los personajes tienen muy buenos diseños y están bien detallados, los reconoces a todos a kilómetros de distancia y tienen buena cantidad de detalle, no hay ninguno que parezca soso o hecho a las apuradas. Hay muy pocos planos generales en los que veamos los fondos, las aldeas y los edificios, pero cuando los hay, son muy buenos. El problema es que a veces el trazo me parece demasiado simple, como si le faltara jugar con las sombras, sea utilizando un rayado o con grises (inexistente aquí), no hay escala de grises ni nada de eso en situaciones en las que debería haberlos para dar mucho más detalle, en especial en cuadros que ocupan casi toda la página y los personajes no se lucen tanto porque parece que estuviera dibujado sólo su contorno. Otro problema que tuve siempre con Naruto es que el mangaka no sabe cómo expresar ciertas cosas en algunos cuadros, no se le da bien hacer cuadros pequeños en los que, por ejemplo, el personaje saca un shuriken de su bolsillo. Muchas veces tienes que ver más de una vez estos cuadros, darlos vuelta y releer toda la página para poder comprender lo que está ocurriendo. Ese es un tremendo punto en contra y la verdad no sé cómo nadie de su equipo se lo hizo ver, pues lo siguió cometiendo después de 700 números. Más allá de esos dos puntos, el dibujo cumple bien.
Entonces, ¿cuál es mi opinión final? ¿Vale la pena leerlo? Por supuesto que sí. Si eres de los temerosos como yo que creías que este manga iba a destruir lo que significaba Naruto e iba a echar por tierra la franquicia con el único objetivo que hacer dinero, pues déjame decirte que estábamos equivocados. Fue una sorpresa grata este manga, en especial el toque dramático y su personaje principal. Tiene sus problemas y obviamente ha dejado varios cabos sueltos para que se resuelvan en la película de Boruto y en próximos spin-off, pero éstos son opacados por sus puntos buenos… además, tengamos en cuenta de que son tan sólo 10 números. Yo lo recomiendo, especialmente si no te gustó el final de la serie principal y quieres saber más. Y si te encantó el final de Naruto, entonces también puedes leerlo, pues complementarás la experiencia.




Me ha encantado el análisis
Me ha encantado el análisis. A mi me da igual yo quiero mas spinoff muero por ver mas naruto
Muchas gracias.
Entonces estás de suerte, hace poco salió Naruto: La próxima generación, que vendría a ser la continuación de este manga, lamentablemente ilustrado por otro dibujante.
hola, entonces naturo gaiden solo cuenta con 10 episodios? no hay más? y la que se podría decir que sigue, es naturo la próxima generación?
Buen análisis, la verdad lo que mas me molesto fue la falta de creatividad para cerrar la historia, me pareció completamente predecible, hasta la estética de los nuevos personajes, de todos modos a los fans nos llego al cora todos los momentos emotivos.
Aunque duela ya termino naruto, guau… pero bueno… en este mundo capitalista van a seguir exprimiendo esta serie hasta el ultimo aliento, es una pena.