Marvel ha lanzado una bomba de esas que huelen a nostalgia noventera y tinta oscura. Nuevo Veneno ya está en la calle y, atención, vuelve a estar en manos de uno de los cerebros que ayudó a parirlo como dios manda. Sí, no es otra de esas reinvenciones edulcoradas que huelen a marketing y a calzoncillos limpios: esta tiene colmillos, babas negras y mala leche. De la buena, la que hace falta en estos tiempos tan políticamente correctos.
Lo que sabemos: Marvel trae de vuelta una nueva era de Venom (Veneno), pero esta vez con sabor añejo. A bordo se sube el guionista que ayudó a definir la esencia oscura del personaje (nombre aún en reserva, pero el ruido apunta a viejos conocidos), y la cosa promete. Nada de “Eddie se vuelve bueno”, “el simbiote tiene ansiedad” o “Veneno es vegano”: aquí hay espacio para paranoia, ultraviolencia, traumas y tentáculos. Como debe ser.

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Lo divertido es que este relanzamiento no viene por capricho. Marvel sabe que Venom ha pasado por un vaivén de etapas rarunas. Algunas brillantes, otras dignas de borrar del canon. Pero este nuevo Nuevo Veneno (All-New Venom) se siente como un reset emocional, como esas vueltas al cole donde por fin te dejan llevar camiseta de Slayer.
Y ojo, que el apartado artístico no se queda corto. Las primeras imágenes filtradas tienen ese tono sucio, casi viscoso, con viñetas que parecen querer salirse del papel y reventarte la cara. Lo dijo alguien en Twitter: “Esto parece pintado con petróleo en vez de tinta”. Y no podemos estar más a favor.

¿Conclusión? Apunta el nombre en tu libreta, ponte tu camiseta negra más rota y prepárate para una Veneno-manía a la antigua. Una donde los héroes lloran, los monstruos hablan solos, y la oscuridad no necesita traducción.
Un saludo y sed felices.



