Opinión: El lenguaje del cómic actual ha sido transformado por las series de TV

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Dentro del Noveno Arte tenemos que diferenciar los géneros que podemos tener. Hay decenas de géneros y cientos de subgéneros, pero lo más básico siempre es separar el cómic americano del europeo. Eso en occidente. El manga, el cómic japonés no lo voy a tratar aquí pero llevaría los mismos derroteros sobre todo en las series comerciales tipo Dragon Ball o Naruto o incluso One Piece para el tema que quiero comentar aquí. Porque sobre todo me quiero referir al lenguaje del cómic dentro de los cómics comerciales que como supondréis son las publicaciones mensuales de las grandes compañías americanas.

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¿Porqué me centro en las publicaciones mensuales? Muy sencillo, porque son las que llegan a más público, son las que dan el soporte a las series de televisión y películas que actualmente mueven miles de millones de dólares (excepto los 4 Fantásticos) y porque son las que tienen el aspecto más similar a un serial.

Si por ejemplo me quisiera referir al cómic europeo, al ser una publicación anual y mucho mas elaborada que una mensual, fracasaría en mi intento ya que tiene un formato (el famoso lenguaje del que hablaba antes) algo distinto al americano. En Europa no se necesita tanto tirar de cliffhanger (los famosos “continuarás”) porque al ser unas tiradas tan espaciadas en el tiempo las historias suelen ser más cerradas. Ojo, no estoy diciendo que las colecciones europeas no tengan”continuarás” ni que dejen a los héroes al final de un álbum al borde del precipicio, lo que quiero decir es que en América se juega a eso multiplicado por tres.

Tenemos que entender que aunque el cómic se ha ido haciendo adulto, al principio de su existencia era para consumo rápido. Eso de las novelas gráficas o formatos recopilatorios en tapa dura es una invención de los años 80. Antiguamente los cómics eran de leer y tirar, eran para niños y los autores estaban poco o nada reconocidos. Era un trabajo alimenticio, nada más. Si nos centramos en el cómic americano, dejando de lado el europeo podremos ver como todo empezó en las tiras dominicales donde había que contar una historia muy corta con un cliffhanger potente. El Príncipe Valiente y Flash Gordon son claros ejemplos de estos comienzos en la prensa. Y vuelvo a repetir que hablo de quizás las tiras más famosas pero no las primeras.

La publicación en cómics de las aventuras de grandes héroes empezaría con la aparición de Superman y Batman a finales de los años 30. Aunque ahora esos cómics son “inleíbles”, y lo digo con todo el respeto a los superhéroes fueron los primeros tebeos de este género de la historia. Todos mantenían el lenguaje propio del pasado basado en un movimiento a través de las viñetas en la que el texto servía como apoyo al dibujo. El cómic como medio de expresión independiente fue creciendo hasta alcanzar un segundo renacer de las manos de Marvel Comics en los años 60. Pero lo más importante de todo esto es que el cómic es y era un Arte en si mismo. Así como al cine se le denominó el Séptimo Arte en la época moderna al cómic se le denomina el Noveno Arte y por tanto tiene su propia estructura. Hasta aquí más o menos claro.

Pero si damos un salto muy grande y nos vamos a la época actual nos damos cuenta que poco a poco esa cultura del cómic se va adaptando a otros medios más mayoritarios como son el cine y la televisión. Y el pastel, el público potencial de estos medios es mucho mayor que el del cómic. Por tanto vemos como los cómics mensuales, los cómics de superhéroes se amoldan a los medios masivos que paradójicamente adaptan sus historias. Es como la pescadilla que se muerde la cola. El cine marca mucho las colecciones que sacan al mercado, eso es evidente, pero parece que las series de televisión, por su formato, son las que están llevando al cómic a ser una especie de subsidiaria en viñetas. Y en eso radica el problema.

El lenguaje de la serie de la televisión es muy distinto al narrativo del cómic y el problema de las colecciones mensuales es que están cogiendo giros de la televisión que transforman su forma de contar las historias. En primer lugar tenemos cliffhangers muy espectaculares pero sin sentido aparente. Parece que lo importante es dar a lector algo de que hablar sin importar el resto de la trama. Otra cosa es el ritmo narrativo al que me he referido más arriba. Antiguamente en un tebeos pasaban una miriada de situaciones en un episodio. Si era una saga ya era la releche de giros argumentales. Actualmente una saga que ocupa 6 números sería un equivalente a 1 número de antaño. El ritmo narrativo parece haber cogido vacaciones y adormecido los acontecimientos que se ralentizan sin pasar nada. Eso si, el cómic contemporáneo es más maduro y los diálogos son tan naturales y las situaciones tan normales que leer un tebeo de superhéroes no es leer una narración para niños.

Pero cuando el Noveno Arte se hace mayor se hace mayor en todos sus aspectos y eso es lo mejor que podemos decir desde que entramos en el siglo XXI y dejamos atrás los infames 90. Otra cosa es el formato del cómic ya que su forma de narrar la historia es distinta. Antíguamente era muy difícil ver una splash en un cómic (página completa con una sólo viñeta en vez de varias). Actualmente es casi imposible leer un cómic sin varias splash en su interior. ¿Sabéis porqué es eso? Se me ocurren dos posibles respuestas. Una es que los dibujantes han pasado del ostracismo a ser reconocidos como artistas y ahora venden sus páginas como obras de arte. Como comprenderéis una splash vale más que una página con muchas viñetas. Y la otra respuesta es que la narración va más lenta y que el texto ha disminuido considerablemente. Justo lo que decía antes de la influencia de la televisión. Si te lees un cómic de los años 80 (para mí la década prodigiosa en los cómics de superhéroes) puedes tardar 15 minutos en hacerlo. Un cómic mensual actual te lo ventilas en 2 o 3 minutos. No compensa. Muchas veces dejo acumulados los tebeos en pilas y luego me los voy leyendo como si fueran sagas. Y es que es eso mismo lo que está pasando, los cómics ya no se diseñan como historias que contar sino como sagas para luego ser publicadas en tapa dura. Como si fueran parte de una temporada de televisión. Y olvidaros de numeraciones largas como antaño. Ahora te renumeran las series con nuevos principios, nuevos números 1 emulando así las diferentes temporadas de las series de televisión. Espero no haber sido repetitivo con este tema pero he creído que debería machacar el concepto para una mejor comprensión de lo que quiero explicar.

Aunque podría seguir dando ejemplos sobre este tema me gustaría acabar el artículo esperando vuestra aprobación o desacuerdo. Si os gusta la premisa podría seguir haciendo más entradas en el futuro.

Un saludo y sed felices.



el autor

Licenciado en Publicidad y RR.PP. Creador y administrador del blog entre otras actividades lúdicas como community manager, lector de libros y cómics además de futbolero, cinéfilo y coleccionista de páginas originales. Me gusta hacer un poco de todo.

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