¿Por qué leer 100 Balas? Reseña del primer integral de la obra maestra pulp de Brian Azzarello y Eduardo Risso

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Llevo leyendo cómics desde 2016. Previamente había tenido coqueteos con esos grandes tótems que abren la puerta al mundo de las viñetas: Tintin. Astérix y Obélix. Lucky Luke. Alguna grapa de Batman. Desde 2016, comencé a leer a medida que empecé a escribir en esta sacrosanta web y siempre he tenido presente el considerar al cómic como un arte (rotundamente sí) o como literatura (rotundamente no).

En este contexto, 100 balas es un gran ejemplo para considerar al cómic como arte pero no como literatura. El cómic es otra cosa. 100 balas es otra cosa. Ni mejor ni peor. Diferente.

Para situarnos, 100 balas fue una serie regular compuesta de 100 números que se publicó en Vértigo, la línea adulta de DC cómics, entre 1999 y 2009. El cómic es obra de los guiones de Brian Azarello y de los lápices del argentino Eduardo Risso.

Aunque ha sido editado previamente por diversas editoriales, ECC cómics lo ha reeditado en cinco tomos. Esta es la reseña del primero de ellos, el que abarca los 19 números iniciales y que es el más importante porque es el que engancha al lector y lleva a querer continuar con la historia del Agente Graves y su maletín.

¿Cuál es la historia de 100 balas? Sin entrar en spoilers, el cómic de Azarello y Risso cuenta la historia de diversos personajes que, por una serie de circunstancias que reflejan la podredumbre moral de la sociedad urbana occidental, se encuentran deshauciados, desamparados y abandonados hasta que aparece la figura del agente Graves, un misterioso personaje que se presenta ante estas figuras con un maletín que contiene una pistola irrastreable, 100 balas, las pruebas que apuntan al personaje que hundió la vida de cada una de estas personas y la promesa de amparo legal. De que no serán condenados.

A muchos la premisa les puede recordar a Death Note, el conocido manga que fue adaptado de forma exitosa al anime. Sin embargo, el parecido únicamente se remite a la impunidad a la hora de matar. Ni rastro de la fantasía y del duelo psicológico que contemplamos en el manga japonés.

Por otro lado, 100 Balas es pulp. Es género negro. Es el cómic ideal para los fans de Dashiel Hammett, Raymond Chandler, Elmore Leonard o James Ellroy.

Los primeros números abarcan historias independientes que muestran diferentes aspectos de la corrupción social estadounidense. La dificultad para la reinserción, bandas, pornografía infantil, abusos sexuales…

Cada una de ellas es intensa por la empatía que generan sus pobres antihéroes y, sobre todo, porque cada uno responde de forma diferente a la gran pregunta de 100 balas: ¿Qué nos impide matar? ¿Nuestra conciencia o las consecuencias de nuestros actos? ¿Mataríamos si nos aseguráramos la impunidad?

En general, las pequeñas minitramas de 100 balas son más que satisfactorias. Como único defecto, podríamos pensar que el cómic se basa únicamente en la reacción de cualquier desgraciado ante la oferta del agente Graves. Nada más lejos de la realidad, porque a medida que transcurren los números, Azzarello muestra sus cartas y el género negro se entremezcla con el thriller conspiranoico de altos vuelos.

Porque 100 balas no es una fábula, sino un thriller realista. Y, como tal, no es tan importante el saber si mataríamos si se nos asegurara la impunidad como el conocer quién tiene el poder suficiente para ofrecernos algo tan difícil de conseguir.

Por ello, pasada la mitad del tomo, los pequeños arcos argumentales se turnan con tramas en las que se profundiza en la identidad de Graves y la organización a la que pertenece. Una decisión acertada que enriquece el argumento y nos deja con ganas de más al acabar el tomo.

Con respecto al dibujo, Risso se luce con un trazo feísta en el que predomina la línea y la acumulación de viñetas por página. Es un dibujo simplista a la par que expresivo y muy cinematográfico. Incluso se permiten ciertos enfoques estilísticos muy interesantes.

El uso del color, con una pequeña paleta de estos por arco argumental, es muy llamativo. En este sentido, me recuerda a Sin City. Colorido, eso sí.

En definitiva, 100 balas es una obra mayor del género negro en el cómic. Es la prueba definitiva de que el noveno arte es algo diferente a la literatura que puede, perfectamente, complementarla. Un tomo absolutamente recomendable para los amantes de los thrillers conspiranoicos, la novela negra, el género pulp y el cómic en general.



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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