Todo un brujo haré de ti: obras literarias prohibidas por brujería y satanismo

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Queridos y queridas, os doy la bienvenida una vez más a este nuestro blog. Aunque pudiera parecer una realidad más propia de la Edad Media, en pleno siglo XXI no son pocos los libros que están terminantemente prohibidos en determinadas partes del mundo por razones de lo más variopintas: escenas demasiado violentas, brujería, presencia del colectivo LGTB, etc.

La literatura permite conocer otras realidades y es por esta razón precisamente por la que muchas sociedades prohíben determinadas obras literarias al no plasmar los valores y modos de vida característicos de estas, olvidando que la literatura de verdad nunca tiene una finalidad didáctica sino el objetivo de que los lectores disfruten. Se podrían poner un sinfín de ejemplos para demostrar la influencia del contexto sociocultural y, ¡oh, qué sorpresa!, de la religión en la censura de libros pero quizás en otra ocasión.

¿A qué género pensáis que pertenecen la mayoría de estas obras? Como no podía ser de otra forma, a la fantasía: este género nos conduce a lugares repletos de magia donde acontecen hechos que muchos, influidos por diversos factores sociales y morales, ven más lógico justificar con razones ligadas al mundo sobrenatural (un poquito de por favor) antes que aceptar que es pura ficción y que no por leer, por ejemplo, Crónica del asesino de reyes, todos vamos a poder hacer magia. Lo desconocido provoca temor y, en lugar de simplemente sentarse con una buena taza de lo que sea y disfrutar de la historia con la idea siempre de que nada de lo que acontece es real (¿pensáis que si fuera real yo no estaría en Hogwarts?), muchos optan por prohibirlos, lo que lleva irremediablemente a sentir una mayor atracción por estas obras. Es algo innato: basta con prohibir algo para que se desee con más ahínco.

Os dejamos con el artículo en formato vídeo. Si os gusta no olvidéis suscribiros al canal.

Bueno, no me enrollo más y os dejo con la lista de obras prohibidas por satanismo y brujería.

Las aventuras de Sherlock Holmes (sir Arthur Conan Doyle)

Los casos del famoso detective Sherlock Holmes fueron publicados entre los años 1891 y 1892 y, al contrario que el resto de obras mencionadas en este artículo, su prohibición no se debió a la propia historia en sí sino al autor. Conan Doyle era un entusiasta del espiritismo y el ocultismo y eso fue razón más que suficiente para que, en las primeras décadas del siglo XX, la Unión Soviética prohibiera esta recopilación de historias durante un tiempo. Claro, es que el autor, de alguna u otra manera, podría condicionar por medio de los casos de asesinato a que las personas invocaran a los espíritus de las víctimas por el ansia de resolver el caso. Vamos, lo que se consideraría un spoiler.

El mago de Oz (L. Frank Baum)

Esta novela fue publicada en el año 1900, transportando a los más jóvenes (y no tan jóvenes) al maravilloso mundo de Oz para que acompañaran a Dorothy a lo largo del camino de baldosas amarillas y fueran conscientes de que lo que se cree irreal tiene muchas veces una explicación de lo más racional. Sin embargo, las escuelas y bibliotecas americanas pasaron por alto esta parte de la historia y se quedaron únicamente con que había una bruja verde, monos que volaban y demasiada magia para su gusto, aunque el propio autor desmontara buena parte de los trucos. Así, para evitar que la gente empezara a golpearse los talones con zapatos rojos, la obra fue prohibida en Estados Unidos en los años 30 y 50 por mostrar brujería y criaturas malignas.

El Hobbit y El señor de los anillos (J.R.R. Tolkien)

Publicadas en 1937 y 1954 respectivamente, al igual que le sucedió a Baum, algunas escuelas católicas consideraron que un mundo en el que habitaban criaturas como elfos no podía ser sinónimo de nada moralmente correcto, por lo que, bajo acusaciones de promover la brujería y el satanismo, estas novelas de Tolkien fueron prohibidas en centros católicos americanos.

La saga de Harry Potter (J.K. Rowling)

Las aventuras del joven Harry Potter hicieron las delicias (y también las penas por no poder pertenecer a ese mágico mundo) de lectores de todos los puntos cardinales a lo largo de sus siete entregas publicadas entre los años 1997 y 2007. Sin embargo, precisamente ser la magia la base de esta saga hizo que los lectores de Emiratos Árabes Unidos, escuelas católicas de Reino Unido y, más recientemente, otro colegio católico de Tennessee no pudieran disfrutar de las vivencias del trío protagonista, justificándose la prohibición en que estas novelas promueven la brujería y el ocultismo y que se corre el riesgo de convocar espíritus malignos durante su lectura. Pues algo mal tengo que estar haciendo para no ver reflejadas esas razones en mi caso, porque por más que he leído los libros y he hecho movimientos de varita no he logrado abrir una puerta sin tener que usar llaves.

Death Note (Tsugumi Oba y Takeshi Obata)

Este popular manga japonés mantuvo al borde un ataque de nervios a muchos lectores entre los años 2003 y 2006, quienes veían en cada tomo cómo evolucionaba el proyecto de un Light Yagami que se creía Dios de una sociedad considerada ideal según él y sus seguidores. Aunque las palabras brujería y satanismo no fueron mencionadas a la hora de justificar su prohibición en muchas ciudades de China, se argumentó que el contenido de la obra podía alterar el espíritu de los jóvenes lectores porque todos sabemos que si lees un manga o historia sobre un sociópata, automáticamente te convertirás en uno, al igual que si lees La Sirenita serás una sirena.

Los juegos del hambre (Suzanne Collins)

Esta trilogía, publicada entre el 2008 y el 2010, tiene el efecto contrario que el mundo mágico de Harry Potter: no creo que nadie estuviera deseando pertenecer a la sociedad que describe Collins, donde corres el riesgo de participar en estos juegos y no vivir para contarlo. Sin embargo, algunas personas vieron en esta trilogía un claro ejemplo de satanismo del que había que proteger a los lectores, tal y como argumentaron algunas familias en un intento de prohibir su presencia en escuelas y bibliotecas americanas. En casos anteriores, podría llegar a entender las razones por las que personas religiosas quisieran prohibir su lectura pero, sinceramente, me cuesta encontrar algo que pudiera considerarse satánico en esta trilogía, como no sea la crueldad que supone celebrar unos juegos como los que se describen.

Hasta aquí el artículo. ¿Conoces alguna otra obra también prohibida?

¡Nos leemos!



el autor

Soy una pobre alma en desgracia que espera su carta de Hogwarts todavía en el Castillo Ambulante. Maestra y friki desde que tengo uso de razón. Devoradora de novelas y mangas. Amante del cine y el anime. Mis padres son DC y Marvel.

4 comentarios

  1. Yo tampoco entiendo la prohibición de «Los juegos del hambre». Si prohíben esto, entonces el trabajo de Stephen King… no? Hay cada demente jeje.

    Un saludo y sé feliz.

    • Hola, Jordi. Totalmente de acuerdo, la prohibición de Los juegos del hambre me parece de lo más absurda y parece que lo que querían era buscar polémica. Gracias por comentar y sé feliz!

  2. Hola, Noelia:
    ¡Muy interesante! No sabía lo del Mago de Oz y, al respecto, te pregunto: ¿sabes si la prohibición fue posterior al estreno de la película? Y de ser así, ¿alcanzó también a la misma o sólo se limitó al libro?
    Un saludo y sigue escribiendo.

    • ¡Hola, Rodolfo! Pues se prohibió en algunos lugares posteriormente a la publicación del libro pero en los 50 también, y la película se estrenó a finales de los 30. Pero no he encontrado nada acerca de si la película se prohibió o no, por lo que creo que solo afectó a la novela. Me alegro mucho de que te haya resultado interesante el artículo. Un saludo y nos leemos

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