Hay noticias que te hacen ser feliz, aunque sólo sea una promesa de algo que será o que lo mismo no llega a ser. Y en este caso sabrás de lo que te hablo si eres fan de Nacidos de la Bruma. Porque Sangre Espectral, la esperadísima tercera era de la saga de Mistborn (ya sabéis que cuando diga Mistborn o Nacidos de la bruma me refiero a lo mismo), no es solo una continuación, es el regreso a uno de los mundos más fascinantes del Cosmere. Y lo hace con una promesa clara de evolución, madurez y mucha, mucha niebla. O eso es lo que espero, y eso es lo que me hace feliz.
Brandon Sanderson, en su ya tradicional “State of the Sanderson”, confirmó que está escribiendo esta nueva trilogía que nos llevará a un Scadrial muy distinto al que conocimos. Esta vez nos encontraremos con una sociedad tecnológicamente avanzada, cercana a la nuestra en los años 80 o 90, con ordenadores, teléfonos y una nueva visión de la alomancia. Sanderson siempre ha dicho que Mistborn está concebida como una saga que evoluciona con el tiempo, como un reflejo del progreso humano. Empezó con un mundo medieval oscuro, pasó por una era de progreso industrial con Aleación de Ley y ahora nos mete de lleno en una etapa tecnológica que promete romper todos los esquemas. Y os recuerdo a todos que en principio todo terminará con una futura cuarta trilogía que estará ambientada en el futuro.

La trilogía se titulará Sangre Espectral, un nombre que ya sugiere algo más siniestro, más conspirativo, y que apunta a un tono posiblemente más cercano al thriller, sin perder la identidad fantástica.
Ojo que aquí pueden haber SPOILERS si no has leído mucho material del Cosmere.
Esta información está sacado de Coppermind, pero cualquiera que tenga al día las novelas de Sanderson habrá llegado a la misma conclusión. Los Sangre Espectral son una organización secreta que se encuentra en muchos planetas del Cosmere, formada con el propósito de proteger Scadrial de todas las amenazas.
FIN de los posibles SPOILERS

Sanderson ha revelado que la historia girará en torno a una protagonista femenina (de la que aún sabemos muy poco) y a una investigación que revelará secretos ocultos del Cosmere. Porque sí, en esta tercera era la conexión con el resto de universos de Sanderson será más clara que nunca. La segunda trilogía (tetralogía) de Nacidos de la Bruma tuvo un cuarto libro donde se aventuraban muchas ramificaciones con el resto del Cosmere.
Y eso es lo que más nos emociona a los fans de todo el Cosmere, el ver cómo esas piezas que antes estaban desperdigadas comienzan a encajar. Ver como las sombras de El Archivo de las Tormentas, los ecos de Elantris, los susurros de El Aliento de los dioses.. todo se está entrelazando. Y Scadrial, con sus metales, sus brumas y sus enigmas, es el lugar perfecto para hacer que todo explote.
Pero Sanderson, como siempre, va paso a paso. Aunque ha empezado a escribir la trilogía, su intención es terminar los tres libros antes de publicar el primero, algo que, si conoces su ritmo de trabajo y su perfeccionismo, tiene todo el sentido del mundo. Así garantiza coherencia, evolución narrativa y esa continuidad que tanto valoramos. ¿Lo malo? Que no los veremos publicados hasta 2028, con suerte. Pero si algo nos ha enseñado Brandon es que sabe recompensar la espera. Y escribo esto con la ilusión con lo que lo hacía al principio del artículo porque quizás, y digo quizás, las últimas novelas de El Archivo de las Tormentas me han parecido más flojas que las dos primeras.

Recordemos por un momento lo que fue Nacidos de la Bruma en sus inicios. Aquella primera trilogía, con Vin, Kelsier y Sazed, nos voló la cabeza. Una revolución, un dios asesinado, un mundo cubierto de ceniza. Luego llegó Aleación de Ley y sus secuelas, con Wax y Wayne aportando un tono más ligero, casi de western detectivesco, pero sin perder la esencia de los conflictos internos y la construcción de mundos que define a Sanderson.
Ahora, Sangre Espectral parece dispuesta a llevar esa fórmula a un nuevo nivel, uno más introspectivo y maduro, con una Scadrial globalizada, donde la alomancia convive con la informática y los secretos del universo están al borde de ser desvelados. Es un salto de fe que pocos autores se atreverían a dar, pero Sanderson no es cualquiera. Él construye puentes entre géneros, estilos y lectores.
Así que aquí estamos, mirando el horizonte con impaciencia, deseando volver a perder el aliento entre brumas y metales, sabiendo que lo mejor aún está por llegar. Porque cuando Sanderson escribe, nosotros soñamos.
Un saludo y sed felices.



