Muy buenas. Hoy vengo a traeros la reseña de El dibujado, un cómic de Paco Roca. Nada que ver con su incursión en Batman. Antes de empezar con la reseña os dejo con otras obras reseñadas de Paco Roca.
Reseña de El invierno del dibujante. Paco Roca y los historietistas de Bruguera
Los surcos del azar de Paco Roca
Sin más dilación comenzamos que tengo muchas ganas de hablaros de este nuevo proyecto.
Un cómic que nació como una original exposición en el IVAM.
Para hablaros de este cómic tan atípico de Paco Roca, nos debemos retrotraer al año 2019 cuando José Miguel G. Cortés, director del IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) le vino con un maravilloso y original encargo, una exposición efímera de un cómic para el centro de exposiciones, lo que supondría toda una experiencia para los visitantes que se acercasen al IVAM.
El tema tanto de la exposición como del cómic que hoy os traigo es de cuanto vive la obra más alla de su creador. Pero eso ya lo cuenta el autor en el video que arriba os he puesto.
Así que aquí vengo a hablaros por ejemplo de la cuidada y maravillosa edición que nos ha llegado gracias a Astiberri. Ya os podéis imaginar pues que me ha gustado mucho la edición. Desde el troquelado de la portada hasta los varios desplegables del interior, este experimento hecho cómic es un reto no solo del artista sino también editorial, que podemos afirmar está excelentemente bien resuelto.
Por otro lado hay que reconocer que es complicado poner en papel una historieta que se desarrolló en una pared. Aunque Roca quiso hacer un cómic, estaba realizando una exposción efímera, por lo que podría no funcionar al traslado en cómic tradicional.
¿Y cuál es la historia que se nos cuenta en El dibujado? He de decir que al menos para mí no es una pregunta fácil de responder porque no considero que sea un cómic accesible para todos los lectores. Estamos ante un personaje de ficción que está dotado de vida más allá de la que le ha dado su creador. Cuando el dibujante desaparece de la acción, el dibujado dotado de conciencia sobresale de la viñeta para ver más allá del encuadre que le ha dado su creador. El propio autor acabará interactuando con su creación, con “el dibujado”.

El dibujado se topará con historias universales, el mito de la caverna, o historias de la creación y el Génesis, como el arca de Noé.
Si sabemos lo que tenemos enfrente, El dibujado supone una lectura agil y fresca. Que el cómic tenga páginas desplegables no es ningún capricho, responde a la intención del autor de convertir su obra en algo que crece según va el dibujado descubriendo.

Valoración final.
Paco Roca prueba el más difícil todavía, para un autor como él consagrado, aceptar el trasladar a cómic una obra concebida como exposición no me parece baladí el aceptarla. Pero el autor sale airoso de este experimento. Para ello Paco Roca se adapta al formato cómic o más bien adapta él, el formato a su idea como por ejemplo utilizando esas páginas desplegables.
No es un cómic al uso, de hecho no es para todo el mundo. Pero si entras en su historia irás páginas hacia adelante y hacia atrás en pos de comprender hacia donde va el dibujado, cual es su camino y en donde se distancia del que le había dado su creador.
Un saludo y sed felices.

En 2019 el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) encargó a Paco Roca la realización de un cómic ex profeso para el centro de exposiciones. Si entonces el reto que se le planteaba era cómo podría ser un cómic contado en las cuatro paredes de un museo, dos años después de ese “experimento efímero” que tituló El dibujado, en el que los visitantes se pasearon por una de las salas del museo entre marzo y junio de aquel año 2019 prepandémico leyendo la propuesta prácticamente muda realizada para ese espacio, lo que Roca pretende ahora es “recuperar aquella historia para darle una lectura más íntima”, tal y como él mismo afirma.
“De nuevo no ha sido fácil la transformación –asegura Paco Roca, que ha estado trabajando durante siete meses para darle forma a la obra en ese trasvase de medios–, lo cual asevera que en el cómic continente y contenido van de la mano. Así que, para intentar mantener la lectura, ha hecho falta una edición cuidada en la que se aprovecharan las cualidades que nos da el libro, recurriendo a desplegables en algunas de las páginas, por ejemplo. Ahora por fin El dibujado vive en un libro, su patria de origen”, concluye.
Según afirma José Miguel G. Cortés, director del IVAM entre 2014 y 2020, “este proyecto ha modificado sustancialmente el modo y la manera de mostrar, y disfrutar, el cómic en un centro de arte o en un museo. Creo, sinceramente –subraya Cortés–, que el trabajo que Paco Roca desarrolló en el IVAM nos ha marcado sensiblemente. No para volver a esa discusión antigua y caduca de si el cómic debe o no estar en el museo, sino sobre otra que a mí me parece más pertinente: de qué modo el cómic puede ayudarnos a modificar nuestra presencia en los museos, cómo formamos parte de esa gran historia que se construye entre el dibujante, el dibujado y cualquiera de los que paseamos por sus salas”.
“El lenguaje del cómic es un ente vivo y apasionado, un diablillo al que le gusta desesperar a los estudiosos demostrando continuamente que no admite límites ni definiciones, sintiéndose tan a gusto en las páginas de un libro como en las paredes de un museo. Saltando de unas a otras como este personaje sin nombre que nos anima a seguirlo a mundos imposibles de maravillas por descubrir, haciéndonos intuir que el nombre de El dibujado ya lo sabíamos: Cómic.”
Álvaro Pons
Cartoné. 19.5 x 32.0 cm



