Hay cómics bélicos que hablan de la guerra y otros que hablan de las personas atrapadas dentro de ella. Escape, el último trabajo de Rick Remender que Norma Editorial acaba de publicar en España, pertenece claramente al segundo grupo. El guionista (con Daniel Acuña en el dibujo) construye una historia que, bajo la apariencia de un relato de supervivencia tras las líneas enemigas, termina convirtiéndose en una reflexión sobre la culpa, la responsabilidad y el precio de las decisiones tomadas en mitad del caos.
El resumen de la editorial de la obra es el siguiente: Escape es un duro viaje a través de la bruma de las consecuencias de la guerra. Un relato sobre la violencia que ejercemos, las almas que intentamos salvar y el coraje necesario para atravesar las llamas. Milton Shaw es un experimentado piloto de aviones bombarderos en una guerra contra un imperio despiadado. Cuando su avión es alcanzado, Milton se ve obligado a saltar en paracaídas, quedando atrapado en territorio enemigo: una ciudad en ruinas que él contribuyó en destruir. Herido, desarmado y perseguido por calles enemigas, la única oportunidad de escapar que tiene Milton son un padre y su hijo, civiles víctimas del régimen fascista que gobierna su país con mano dura. Juntos deberán escapar antes de que la guerra acabe con todo… y con todos.

El protagonista, Milton Shaw, es un piloto de bombardero derribado sobre una ciudad que él mismo ha contribuido a destruir, una premisa tan simple como poderosa que marca el tono de toda la obra.
Lo primero que llama la atención es que Remender evita el heroísmo fácil. Si en muchas películas bélicas el soldado derribado se convierte automáticamente en un héroe al que apoyar sin fisuras, aquí sucede justo lo contrario. Todo parte de una pregunta que todos nos hemos hecho mil veces ¿El fin justifica los medios? Milton es un hombre cargado de contradicciones. Es consciente de las consecuencias de sus actos, de las miles de muertes que ha causado por lo que el entiende que es una causa justa. Así se produce una sensación de incomodidad moral que atraviesa todo el relato y le da una profundidad emocional poco habitual dentro del género.

El autor vuelve a trabajar con personajes emocionalmente heridos, una constante en obras como Ciencia Oscura, Clase Letal o LOW. Y estamos ante una obra con un gran, enorme más bien, contenido político. Esto es algo muy habitual en las obras de Remender, un guionista con una fuerte ideología progresista que siempre plasma en sus obras, Pero aquí va un paso más allá.
La historia está ambientada en un mundo ficticio en el que los protagonistas son animales antropomórficos, pero al igual que pasaba en la sublime Maus, tampoco hace falta ser muy listo para ver que nos están contando.

La obra toma elementos clásicos del cine y el cómic de guerra para darles una nueva lectura. Hay ecos de relatos ambientados en la Segunda Guerra Mundial, pero Remender utiliza ese contexto para hablar de cuestiones universales: la deshumanización del enemigo, la supervivencia y el coste moral de la violencia y cómo es posible que la gente permita llegar al gobierno a unos monstruos. Quien busque un cómic bélico al uso puede ir olvidándose del tema. Si, la acción es una premisa constante, pero la forma de disfrutar plenamente de esta obra es cuando se lee con calma y se reflexiona sobre lo que realmente está contando. Se me hace complicado pensar que en las situaciones narradas los personajes pudieran tener conversaciones tan profundas como las que vemos, pero es que Remender busca ir más allá de la típica narración bélica y está es su manera de lograrlo.
La narración es ágil, intercalando esas partes más expositivas con escenas de acción muy logradas que están perfectamente integradas en el desarrollo dramático. Y cada escena de peligro tiene consecuencias reales. La tensión funciona porque el lector entiende que nadie está completamente a salvo y que la guerra no distingue entre soldados y civiles. Mención especial merece el primer capítulo, que parece sacado directamente de la serie Los Amos del Aire y en el que se nos muestra sin ninguna concesión y con un ritmo infernal como se destruye el bombardero de Milton.

Pero si el guion es sólido, el apartado gráfico es sencillamente espectacular. Daniel Acuña demuestra una vez más por qué es uno de los artistas españoles más respetados del mercado estadounidense. A pesar de que los personajes son animales, el dibujante no cae en la tentación de usar caricaturas y usa un tono serio, con una expresividad extraordinaria que contrasta de manera perfecta con la narrativa cinematográfica que imprime a las espectaculares escenas de acción. Las secuencias aéreas poseen una sensación de velocidad y vértigo impresionante, mientras que las escenas urbanas transmiten una atmósfera opresiva que recuerda a las grandes películas de guerra europeas. Acuña no se limita a dibujar la destrucción: consigue que el lector casi sienta el polvo, el humo y la desesperación de quienes sobreviven entre las ruinas.
Especial mención merece el color, realizado también por el propio Acuña. La paleta cromática oscila entre tonos apagados, terrosos y grisáceos, reforzando la sensación de devastación permanente. Sin embargo, cuando la historia necesita un golpe visual, el artista introduce explosiones de color que resaltan sin romper la coherencia estética. Es uno de esos trabajos en los que dibujo y color son inseparables, como ocurre con los mejores álbumes europeos contemporáneos.

En cuanto a la edición española de Norma Editorial, el primer volumen recopila los seis primeros números de la serie original publicada por Image Comics. Se presenta en rústica, con un tamaño de 17 x 26 cm, 168 páginas a color y con unos extras que incluyen una galería de portadas y una breve semblanza de los autores. Su precio es de 22 euros. Junto a este primer tomo Norma ha publicado Escape: El arte de la guerra, un libro a gran formato con la primera grapa de la serie sin bocadillos, con entrevistas y diseños de personaje, de cubierta y lápices de Daniel Acuña. Su precio es de 20 euros.
En resumen, Escape es un excelente cómic bélico que ofrece acción, tensión y espectáculo visual, pero sobre todo una mirada profundamente humana sobre la guerra y sus consecuencias. Es cierto que puede resultar denso para quienes busquen sólo acción, pero si puedes entrar en la propuesta que ofrecen los autores vas a encontrar una lectura con suficiente profundidad como para permanecer en la memoria mucho después de cerrar el tomo.



