9 de noviembre de 1989. Los martillos golpeando el duro hormigón resuenan a través de una ciudad dividida. Tras los primeros martillazos empieza a caer el muro de la vergüenza, un muro que ha mantenido separadas familias, ideales y sueños durante mucho tiempo. Una vez que caiga el muro de Berlín caerá con él la utopía comunista que lo erigió. No habrá más secretos. Este es el punto de partida que nos presenta Johnston y nos ilustra Hart, un escenario inestable en el que ningún secreto está a salvo, donde la paranoia alcanza su punto más álgido. Nadie está a salvo.
Mientras el comunismo se desploma y el Muro de Berlín cae, un espía del MI6 muere asesinado cuando llevaba información importantísima: una lista con los nombres de todos los espías de Berlín. Sin embargo, cuando dan con el cadáver, resulta que no la lleva.
El MI6 envía a la agente veterana Lorraine Broughton a Berlín para que recupere la lista y, cuando llega, la mujer se encuentra un polvorín de descontento social, contraespionaje, deserciones que han salido mal, asesinatos encubiertos…
Sinopsis por Planeta Cómic

Antony Johnston es el guionista de esta obra cargada de intrigas, es conocido por Wasteland y por su paso por Daredevil, entre otros.
Antes de empezar me gustaría aclarar que es una reseña libre de spoilers, podéis leer con tranquilidad.
La ciudad más fría
Este mes de junio nos ha traído dentro de sus novedades el cómic que me propongo reseñar, «La ciudad más fría», con una impecable presentación rústica con solapas y con un entintado en blanco y negro que ayuda al lector a captar todo ese aire noir que desprende la obra. Johnston, quien lleva muchos trabajos a sus espaldas, sabe muy bien lo que quiere transmitir y como lo quiere transmitir, para ello se vale de largas y tensas conversaciones en lúgubres estancias cerradas (ayudado aquí por el estilo abocetado de Hart), giros de guión dignos del género, de unos personajes bien definidos y ambiguos aunque algo estereotipados en ocasiones y de un ritmo narrativo pausado, a veces, todo hay que decirlo, demasiado pausado.

Lo que hay que destacar sin ninguna duda de la obra es la capacidad del guionista de condensar lo mejor de las historias de espías en escasas 170 páginas, y creedme que a partir de la mitad de la historia los eventos se precipitan y para cuando has volteado la última pagina tienes la sensación de que todo se te ha pasado volando, hecho que no se da en su primera parte más pausada e introductoria.
Nuestra protagonista, Lorraine Broughton, se encuentra con un panorama realmente tenso, múltiples espías de diferentes nacionalidades moviendo ficha mientras que el pueblo berlinés invade las calles pidiendo el fin del encierro, Lorraine tendrá que aprovechar todas las oportunidades que pueda rescatar de esta situación, ser imaginativa. De esta forma, Antony, nos introduce a un personaje femenino de los que hacen falta últimamente, inteligente y valiente, sin medias tintas. Lorraine demuestra ser una pieza importante en ese tablero de ajedrez simbólico que representa con exactitud la situación sociopolítica de la Europa Fría. Ella no siente miedo ni se amedranta, sabe empuñar un arma y contestar de forma contundente a todo comentario machista que la pudiera vejar en cualquier momento, es en definitiva un buen personaje femenino y que nos animará a seguir leyendo (geniales los duelos dialécticos entre Lorraine y BER-1, te sacarán más de una sonrisilla).
Otro de los puntos fuertes de esta obra son los secundarios (aunque, reitero, estereotipados en ocasiones), adornan el Berlín de finales de los 80 dando pie a diversos giros de guión que tras una pausada introducción e igual nudo, se agradecen. Entre ellos destacan BER-1 y Henri, el primero es el informante del MI6 encargado de una zona del Berlín occidental, es el profesional que guía a nuestra protagonista en la búsqueda de la ansiada lista en torno a la cual gira la trama principal y, como casi todos los personajes de esta historia, se encuentra invadido por las sombras. Henri Serlet es uno de los aliados de Lorraine en Berlín, para no spoilear demasiado sólo diré que es el dueño de un restaurante (que no es anecdótico, tiene su importancia en la trama) y que forma parte activa de ese festival de máscaras berlinés en el que se ve envuelta nuestra protagonista. Nada es lo que parece en la ciudad más fría.

La visión de ese Berlín viene intensificada por el estilo de dibujo de Sam Hart, que se encarga de darle ese toque noir con su estilo sobrio, abocetado y libre de detalles, lo importante de la obra es transmitir el mensaje, el dibujo ayuda a la comprensión del mismo pero los detalles quedan impregnados dentro de sus bocadillos. Encontraremos cantidad de escenarios vacíos dándole prioridad solo a los elementos más emblemáticos del paisaje (la puerta de Brandemburgo en el centro de un escenario vacio, por ejemplo), fondos negros para resaltar las figuras principales, cantidad de siluetas… todos estos detalles aportan de frescura al conjunto de la obra. Uno de los puntos que más me ha gustado.
Tras su lectura (con varías dudas en tu cabeza), buscas en internet el tráiler de «Atómica«, película que adapta al cine la obra de Johnston y Hart, tras el visionado te das cuenta de que poco tiene que ver con la obra que pretende adaptar… y amigos, esto está lejos de ser algo malo. A falta de ver la película creo que va a ser un complemento idóneo para el cómic, éste más lento y pausado, más político, más clásico, más noir, al otro lado tenemos la cinta, mucho más visual, más adrenalítica, más salvaje (ésto en base al tráiler y a mis esperanzas puestas en la cinta). Creo que deberían ser tratados como dos elementos diferentes dentro de un mismo universo, dos perspectivas diferentes del mismo objeto.
Veredicto final: una obra recomendable y de obligada lectura para aquellos amantes de los thrillers de espionaje.

Aquí os dejo la página del cómic publicado por la editorial Planeta Cómic y el enlace a la web.
Hasta aquí la reseña de esta obra que nos transporta a la Europa de finales de la Guerra Fría y que no os podéis perder los amantes del género. Nos leemos en la próxima, que seáis muy felices.



