Reseña de Star Wars: Era de la República – Héroes

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El universo de Star Wars, es probablemente uno de los que alberga mayor potencial narrativo. La base filosófica que propone, siendo un escenario a medio camino entre la ciencia-ficción y la fantasía, brinda a la franquicia uno de los puntos de partida más privilegiados a la hora de profundizar en una gran variedad de temas y no esclavizarse a una sola dinámica. Y aunque las películas de la saga no se hayan aprovechado bien –especialmente esta última trilogía– no quiere decir que debamos perder la esperanza, pues como bien ha demostrado la serie The Mandalorian o los cómics, sí que hay espacio para la diversidad y la exploración.

Moldeando la República

Star Wars: Era de la República, nos retrotrae a el que probablemente sea uno de los escenarios –independientemente de la opinión que cada uno tenga sobre las precuelas– que tiene mayor riqueza de matices que hemos podido explorar en la saga. Nos encontramos en la cúspide de los Jedi y de la República, un aparente idilio que se desmoronó por las incongruencias de sus protagonistas: los políticos se enredaron en el populismo inherente a los formalismos de la burocracia, sembrando una sensación de impotencia en la población; y los Jedi –supuestamente aislados de las emociones más primarias– cedieron a la paranoia y el miedo del lado oscuro, provocando irónicamente el auge del mismo. En esta entrega profundizamos en algunos de los héroes más icónicos de este periodo, entendiendo un poco más sus personajes y añadiendo piezas al rompecabezas.

De entre las cuatro historias aquí presentes –sin incluir los extras de Mace Windu y Jar Jar– se entrevé una tónica: la de reforzar los roles que sus figuras desempeñaron en el universo Star Wars. Qui-Gon Jinn se plantea como una figura disidente del modus operandi Jedi, cuestionándose a sí mismo y al consejo; Obi-Wan Kenobi se muestra como el errático y prematuro maestro que fue, creciendo de la mano de su padawan, con el que desarrolló un gran vínculo pero al que jamás pudo satisfacer; Anakin brilla como estratega militar y asoman sus contradicciones de valores, velando siempre por la idílica justicia de sus enseñanzas pero en eterno conflicto con los traumas de su infancia; y Padmé Amidala se reivindica como una de las pocas políticas realmente interesadas en alcanzar la paz por encima de cualquier clase de trifulca burocrática.

Con hambre de más

Si este cómic me ha dejado con alguna sensación, el hambre de más creo que es la expresión que mejor lo plasma. Este tomo sirve como una base en la que se plantean los núcleos conocidos por todos de estos emblemáticos personajes, pero no se profundiza en exceso en territorio desconocido y cuando se hace –debido al formato de cada historia– siempre concluye sin haber satisfecho totalmente la curiosidad del lector. Del conjunto destacan claramente las historias de Qui-Gonn y Obi-Wan, ahondando ambas en la psique e inseguridades de sus respectivos protagonistas, revelándose Jinn como uno de los Jedi más en sintonía con la fuerza.

Más allá de esto, tras cada historia, un artículo que destaca datos sobre los personajes y el proceso de creación de los mismos. Las historias adicionales –protagonizadas por Mace Windu, Jar Jar y el capitán Rex– ofrecen un contrapunto tonal interesante, especialmente la de Jar Jar que a mi parecer destaca como una divertida autoparodia. Quizás no sea un personaje tan insustancial como la mayoría piensa…

En general, Star Wars: Era de la República – Héroes, es una presentación del universo de las precuelas, recordando las dinámicas de sus protagonistas y aportando algún que otro dato curioso pero sin demasiado calado a largo plazo. Para aquellos fans del momento histórico en el que este cómic se ubica, esta lectura satisfará el factor nostálgico y abrirá el apetito de más. Sería interesante ver desarrollada esta propuesta con más historias que den alguna clase de continuidad o nueva información acerca del contexto. Espero que las tentativas de indagar en los recovecos más ignotos del universo de Star Wars no cesen y paulatinamente se vayan atreviendo a ir cada vez más lejos.

El tomo lo tenéis disponible en la web de Planeta. Para aquellos que busquen saciar su curiosidad, dejo por aquí la ficha:

 



el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Intento de guionista y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello.

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