“Conjuras, presagios, fatalidad, los desastres de la guerra… Si la tragedia se define en su naturaleza inexorable, esta adaptación del clásico lo hace en su oportuna vibración entre la mascarada black metal y el retablo ultragore. Un tebeo salteado de arrebatos extáticos que en su apreciación política nos remite a la realidad siempre inmoderada, al contubernio que rige nuestra organización social aquí y ahora, y que no olvida señalarnos como responsables de nuestra propia calamidad”.
Rubén Lardín
Introducción
El pasado mes de Febrero Astiberri Ediciones publicó Tito Andrónico. Se trata de un álbum en el que Marcos Prior y Gustavo Rico adaptan la famosa tragedia del mismo nombre obra del dramaturgo William Shakespeare. El tomo incluye, además, una biografía de los mencionados Prior y Rico.

Sobre la tragedia Tito Andrónico
William Shakespeare escribiría, en 1593, la tragedia Tito Andrónico. En el contexto de la Inglaterra Victoriana, el dramaturgo acometería la que es considerada por muchos su obra más violenta y sanguinaria. Una obra que, aparte de en el noveno arte, ha sido adaptada en formatos audiovisuales. Siendo conocida la película Titus (1999) de Julie Taymor.
En Tito Andrónico el protagonista es un ficticio general romano del mismo nombre en los últimos años de la Roma Imperial. Una Roma que ya da sobradas muestras de decadencia y corrupción plasmado en las desgracias que irá sufriendo el general y su familia a manos de la que se convertirá en la nueva emperatriz de Roma, Tamora, reina de los Godos. De poco le servirá a Andrónico todo el prestigio y las victorias en las campañas en Germania ante el odio y las ansias de venganza de la nueva reina. Lo cual tiene su causa en el sacrificio de su hijo mayor, por parte de Andrónico, al principio de la historia, para celebrar sus victorias frente a los godos.

Andrónico deberá aprender a librar otro tipo de guerra, más vil si cabe, la que tiene lugar en la política. Y demostrará ser también un hábil guerrero en ese campo.
Sobre el Tito Andrónico de Prior y Rico
El Tito Andrónico de Prior y Rico demuestra ser un fiel adaptación a las viñetas de todo lo que busca transmitir esta obra. Cuestiones como la decadencia de un imperio, la lucha por el poder, la manipulación política por medio de la oratoria, el proceso por el que el título de «emperador» pasa de ser algo «heredado» a ser designado por «aclamación popular», o la espiral de violencia, traiciones y venganzas que desencadenarán las acciones de Tito y Tamora, dejando sólo muerte y dolor a su alrededor, hasta el punto de que el grado de envilecimiento y crueldad que alcanzan ambos no hace sino hacernos sentir pavor ante cualquier tipo de conflicto, ya sea externo o interno. Situación, por otro lado, que no deja de ser resultado de un dejarse llevar por nuestras pasiones, por muy nobles y/o justas que creamos que sean, en una clara muestra de que la moderación y las alianzas por causas nobles en vista a un mejoramiento social no dejan de ser ideales que pueden ser fácilmente deformables por pasiones mal encauzadas o excesivas.

Cierre
Tito Andrónico es, en definitiva, un fiel retrato de nuestra contradictoria naturaleza, capaz de amar con la misma pasión e intensidad con la que es capaz de odiar. Mostrado, en toda su crudeza, por un Gustavo Rico que, sigue sorprendiendo, tras haber firmado ya obras destacables como Los dientes de la eternidad o Myrddin. Clara muestra de que este dibujante catalán aún tiene mucho que dar. Sin olvidarnos del ilustrador y guionista, también catalán, Marcos Prior, al que hemos de suponer gran parte de la exhaustiva y rigurosa tarea de documentación, con respecto a la obra original, que coloca a esta versión de Tito Andrónico a la altura de adaptaciones previas en otros formatos y, por tanto, la convierte en una lectura muy recomendable.
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