InicioanimeCrítica de Pacific Rim: Tierra de nadie (2021)

Crítica de Pacific Rim: Tierra de nadie (2021)

Pacific Rim llegó en 2013 como una propuesta fresca por parte de un director que todavía no había estrenado la cinta que le granjearía el Oscar, mostrándonos una historia de kaijus sin muchas pretensiones y con unos simpáticos personajes que, sin ser nada del otro mundo, nos introducían a un universo donde la humanidad se unía de un modo esperanzador contra una amenaza que se antojaba imparable. Era una de las pocas veces que veíamos en la gran pantalla una lucha entre robots y monstruos al estilo japonés, acostumbrados como estábamos a contemplar estas batallas en formato animado.

La secuela, Pacific Rim: Insurrección, supuso una decepción para un público que apreciaba los esfuerzos de Guillermo Del Toro y sus colaboradores por hacer algo distinto. Ahora, Netflix nos trae Pacific Rim: Tierra de nadie, un spin-off animado en el que visitamos un rincón distinto de este universo creativo. ¿Qué tal le ha sentado a esta propiedad su primer paso para transformarse en una jugosa franquicia transmedia? Echémosle un vistazo a los siete capítulos de este anime para descubrirlo.

Después de la catástrofe

La historia comienza en Australia, donde dos pilotos de jaegers (los robots gigantes que protagonizan esta saga) deben proteger a sus hijos y a un grupo de supervivientes de una incursión de kaijus, unos monstruos gigantescos que atacan la Tierra a través de unos portales. Sin embargo, estos dos héroes desaparecerán tras el ataque de uno de los titánicos enemigos de la raza humana, y los dos niños deberán sobrevivir en un desierto donde solo impera la ley del más fuerte, al más puro estilo Mad Max.

Pacific Rim

Años después de esta tragedia, los protagonistas encontrarán otro jaeger abandonado. Se trata de una antigualla casi obsoleta que, sin embargo, les ayudará a combatir al monstruo que destruye el campamento donde se encuentran. En su huida, acabarán llegando hasta un grupo de supervivientes en el que reina un terrible jefe mafioso. Se encontrarán también con un niño mudo y misterioso que parece esconder más de un secreto en relación a las criaturas que amenazan el país.

Pacific Rim desde otro punto de vista

Pacific Rim: Tierra de nadie es un entretenimiento digno, pero no ofrece tampoco nada nuevo en un mundo donde ya existen Code Geass o Evangelion, y sus efectos no son ni de lejos tan espectaculares como los de sus dos contrapartes fílmicas. Además, el final resulta un anticlímax un tanto decepcionante después de la entretenida confrontación que se da en el quinto capítulo, con un cliffhanger que promete desarrollos más interesantes que lo que hemos visto hasta ahora. No es necesariamente malo dejar cosas para el futuro, pero habría sido buena idea aprovechar mejor los minutos finales con un cierre más satisfactorio.

Pacific Rim

En su favor, sin embargo, hay que decir que expande adecuadamente el mundo creado por Del Toro y Travis Beacham y que mejora algunos de los puntos débiles de las películas. Por ejemplo, los kaijus no aparecen como una masa de invasores sin apenas diferencias entre sí, sino que los vemos desde el punto de vista de un ciudadano normal sin acceso a mechas con los que combatirlos, por lo que uno solo de ellos puede ser una amenaza. Sigue sin haber ningún diseño especialmente memorable en lo que respecta a estas bestias, pero es un comienzo. En este sentido, dar a los protagonistas un prototipo de jaeger sin armas incorporadas es un gran acierto, ya que hace que las batallas individuales sean mucho más intensas y que la derrota de un enemigo sea más satisfactoria.

También se exploran algunos aspectos siniestros de la sincronización de pilotos, cuyas consecuencias psicológicas permiten profundizar en algunos de los secundarios que acompañan a los hermanos, y que seguramente también tenga consecuencias duraderas para ellos. Centrarse en una escala más pequeña nos permite contemplar cómo reacciona la humanidad a la devastación de los kaijus y nos recuerda que, en demasiadas ocasiones, el hombre es un lobo para el hombre.

Conclusión

Pacific Rim: Tierra de nadie es el primer paso a la hora de asentar un improbable universo cinematográfico que no parece tener mucho futuro en un entorno demasiado competitivo. Sin embargo, con sus notorios fallos, hay que decir que nos presenta adecuadamente a unos héroes y villanos con los que nos hemos encariñado y una trama decente cuya continuación quizás supere a lo que hemos visto hasta ahora.

Máximo Simancashttps://laautopistadepalabras.wordpress.com/
Periodista. Redactor en esta página y, antes, en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales.

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