Retro-análisis: Contagio (2011). Escalofriante disección de nuestro tiempo

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Bienvenidos a un nuevo retro-análisis. En esta ocasión dejaremos de lado nuestro tendencia al onanismo ochentero y viajaremos al año 2011, cuando se estrenó una película que por aquel entonces pasó casi desapercibida y que, por desgracia, hace unos meses se puso de moda. Hemos visto Contagio en HBO y esto es lo que nos ha inspirado. Vamos al lío.

La pandemia que vivimos

En el año 2011, Contagio contaba como seria una pandemia mundial desde un punto de vista extraordinariamente realista. Una alta ejecutiva de una compañía americana (Gwyneth Paltrow), viaja a China y allí contrae una nueva enfermedad que contagia a todo aquel que se cruza en su camino. De China a Estados Unidos y tiro porque me toca. La pandemia está servida y la OMS, el famoso CDC americano y toda farmaceútica del mundo mundial intentan encontrar una cura mientras la sociedad sobrevive como puede. ¿Os suena? Pues no se vayan todavía, que aun hay más.

50% cine, 100 % realista

Casi una década después, Contagio tiene que analizarse desde dos ópticas, una puramente cinematográfica y otra desde un punto de vista social. Vamos con el primero. En un principio este argumento que hemos descrito parece más propio de una película de esas de sábado por la tarde, cuando te atrapa el sueño y no sabes que poner en la tele para quedarte dormido. No es extraño que no llamase la atención del gran público, atrapado por los superhéroes. Craso error. Si echamos un vistazo a los responsables de la cinta, ya podemos ver que seguramente será algo que merece la pena. La dirección es de Steven Soderbergh, posiblemente uno de los mejores cineastas de su generación, seguramente uno de los más infravalorados y realmente uno de los más honestos consigo mismo y con el espectador. El guion corre a cargo de uno de sus colaboradores recurrentes, Scott Z. Burns, guionista de El Ultimatum de Bourne, El soplón y director de The Report. En cuanto al elenco de actores, tenemos a la citada Gwyneth Paltrow, a Matt Damon, Marion Cotillard, Bryan Cranston, a los brillantes Jude Law y Kate Winslet y a Laurence Fishburne como el Doctor Simón americano. Como véis, no son los interpretes de un Estrenos TV.

Soderbergh y Burns se plantean la película como una cinta de corte realista, en las antípodas del Estallido de Wolfgang Petersen. El resultado es una película seria, emotiva cuando tiene que serlo y fria cuando tiene que exponer determinadas situaciones. Soderbergh utiliza esa técnica de montaje que tan buenos resultados en la saga de Ocean’s Eleven para contar la historia desde diferentes puntos de vista, viajando de una punta a otra del globo y dominando totalmente el ritmo de la historia. Realmente, el trabajo de Steven Soderbergh a la hora de contar una historia es digno de estudio. Hay muy pocos que sepan que quieren contar y como contarlo de forma efectiva, sin caer en el aburrimiento o en lo pretencioso.

A eso se le suma que, por lo que he leído, es un director con quienes los actores están encantados de trabajar, ya que les deja bastante manga ancha a la hora de interpretar sus personajes y eso se nota en su trabajo, hasta el punto de que muchos repiten con el director, como es el caso de Matt Damon o Elliott Gould, quien también interviene en la película. En Contagio hay que destacar dos interpretaciones por encima del resto. La primera es la de Jude Law en un papel realmente repelente. Law es un bloguero / periodista que se dedica a difundir bulos en internet de los que saca beneficio, un auténtico parásito social que el actor convierte en un tipo deleznable. La segunda es la de Kate Winslet, una doctora que se enfrenta al virus en primera línea y que acaba por contagiarse y fallecer. Ambos actores consiguen interpretaciones memorables con unos personajes que no son nada fáciles, sobretodo el de Jude Law.

Contagio

Un Jude Law inmenso, también con mascarilla

También es verdad que no son todo aciertos. A Soderbergh y a su guionista podemos achacarles una cierta moralina que se podrían haber ahorrado. El paciente 0, el desencadenante de la pandemia, es el personaje de Gwyneth Paltrow, que viaja a China por negocios pero no se priva de pegarse la gran vida en un casino, lugar donde contrae el virus, al tiempo que antes de volver con su marido (un sufrido Matt Damon) tiene tiempo de pasar por Chicago para ponerle los cuernos con su ex-amante. A todo esto, se ve que para director y guionista el personaje de Damon ya ha sufrido bastante con la muerte de su mujer y de su hijastro y deviene en inmune al virus, sin que nadie tenga idea de por qué. Quizás por la gracia divina, que los americanos son mucho del In God We Trust. Para rematar el castigo divino, resulta que el virus se origina por un cúmulo de casualidades de la que resulta la principal responsable la empresa donde trabajaba el personaje de Gwyneth Paltrow, un toque demasiado peliculero en una película que, por lo demás, es escalofriantemente realista.

Contagio

Alguno dira que se lo merece por adultera

Nivel de acierto: 99,99%

Donde si aciertan Steven Soderbergh y Scott Z. Burns es en el análisis de las consecuencias de la pandemia y en las reacciones sociales, económicas y políticas que desencadena. No es necesario hacer una película sobre la pandemia que estamos viviendo porque estos dos señores ya la hicieron hace una década y es muy triste que acertasen tanto, demostrando que somos muy frágiles y muy previsibles, como sociedad y como individuos.

Soderbergh y Burns acertaron en cuando a la facilidad con la que se iba a propagar el virus en un mundo globalizado. También en las diferentes reacciones sociales y políticas. Pone la piel de gallina escuchar a un personeje bramar que cómo van a cerrar las escuelas, que quién se iba a quedar con los niños. Otro le cuenta a la doctora encarnada por Kate Winslet que su mujer le pedía que se quitase los zapatos y la ropa al llegar a casa, que luego la desinfectaba y que la lavaba a tropecientos grados y se preguntaba si no estaba exagerando. También tenemos conspiraciones en internet y redes sociales y alucinados como el personaje de Jude Law, propagando los beneficios de un remedio homeopático, y sus seguidores a pies juntillas, pensando que todo es una conspiración entre gobiernos y farmacéuticas para eliminar a la población y sacar tajada. A destacar cuando el Doctor Simón encarnado por Laurence Fishburne dice que lo único que les ha funcionado hasta el momento es la distancia social (si, con esas mismas palabras), el no darse la mano, el lavarse las manos cada dos por tres y la mascarilla. Seguro que en el 2011 a más de uno le pareció que se pasaban tres pueblos.

El Doctor Simón, recomendando el lavado de manos y la distancia social

Otro de los puntos a destacar es cuando el personaje de Elliott Gould decide saltarse las normas y seguir investigando por su cuenta ya que, según él, si todo se dejaba en manos gubernamentales la cosa podía alargarse hasta el infinito algo que, visto lo que nos cae encima, es muy revelador. Es aquí donde la trama se distancia bastante de la realidad. Bien sea porque el espectáculo debe primar (Contagio no es un documental), bien sea porque realmente es así, las acciones individuales de algunos personajes, saltándose las normas, aunque luego paguen por eso, hacer avanzar la investigación y les permite hallar una cura más rápido de lo que sería realista (aunque también es cierto que el virus de Contagio es mucho más letal y contagioso que el Covid-19). Soderbergh y Burns caen aquí en otra típica americanada, la de la exhaltación del individuo como elemento que se enfrenta a la sociedad, saltándose las normas y acertando en sus decisiones. Choca esta concesión al espectáculo cuando, por otro lado, resulta que nos retratan de una forma precisa y ultra-realista.

Lo que está por venir

Realmente, los aciertos del guión de Scott Z. Burns no deberían sorprendernos. El escritor se documentó a fondo sobre lo que es una pandemía y lo que podíamos esperar. Muchos virólogos han afirmado que esto se veía venir. Aun así hay cosas en las que se quedaron cortos. Estoy seguro que no esperaban jamás de los jamases que EE.UU. tuviese un presidente como el que tiene. En otras se pasaron de frenada. Y es que a los americanos les pone un buen saqueo en pantalla y Soderbergh y Burns les dieron el gusto. Pero lo que realmente pone los pelos de punta es lo que retratan que está por venir: qué pasará cuando por fin haya una vacuna, quién se la pondrá primero, cuanto tardaran las mafias en intentar aprovecharse de eso,… En la película deciden que los primeros en ponerse la vacuna se decidirán por… un sorteo! Estoy seguro que cuando se estrenó Contagio, eso parecía una tontería pero yo, hoy en día, ya me espero cualquier cosa. Por supuesto las élites gobernante de EE.UU. y del resto del mundo se las ponen los primeros, cosa que seguro que acertaron al 200%.

Terminamos ya. Estoy convencido de que, al igual que yo, ya estáis hasta las narices de poner la televisión y no oir hablar de otra cosa. A pesar de eso, Contagio vale mucho la pena. Como película es muy recomendable y no deja de ser ficción. Como retrato de nuestra sociedad, con el mérito de haberse realizado hace años, debería de ser de obligado visionado para todo el mundo. Nada más acertado que el eslogan de la cinta: nada se expande como el miedo. Un saludo, sed felices y pasad un buen domingo.



el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

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