InicioCineRetro-Análisis: Viaje Alucinante (1966). Lisergia, Guerra Fría, Isaac Asimov y... Raquel Welch

Retro-Análisis: Viaje Alucinante (1966). Lisergia, Guerra Fría, Isaac Asimov y… Raquel Welch

En una época llena de sensaciones, se estrenaba Viaje Alucinante (Fantastic Voyage), la cual, dirigida por Richard Fleischer, planteaba un viaje en submarino por dentro del cuerpo humano. Hoy revisitamos este clásico de 1966 injustamente infravalorado.

Por alguna razón que no comprendo, Viaje Alucinante no suele aparecer cuando se mencionan las películas de ciencia ficción que marcaron a fuego la década de los sesenta y, sin embargo, es un clásico innovador que abrió camino. Las películas de viajes, desde ya, existieron desde siempre y las de submarinos ya habían dado varios éxitos en décadas previas: el propio Richard Fleischer había dirigido en 1954 la adaptación para Disney de Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino, la clásica novela de Julio Verne.

¿Pero enviar una misión científica por el torrente sanguíneo de un ser humano? Eso sí que no se había hecho nunca y significó, además, el primer encuentro entre Isaac Asimov y el cine, aunque no de modo convencional, pues la historia se basa en un relato corto de Otto Klement y Jerome Bixby, adaptado a su vez por el guion de Harry Kleiner y David Duncan.

¿Cuál fue el rol de Asimov entonces? En el filme en sí, ninguno, pero se le encargó la novelización del mismo que, para aumentar la confusión, fue publicada seis meses antes del estreno. “El libro procede de la película y no al revés, pero creo que nunca lo entenderán”, manifestó con sarcasmo el prestigioso escritor de ciencia ficción.

Pero, claro, estábamos en plena guerra fría y hay que agregarle que 1966 no es cualquier año: los Beatles editaban Revolver y los Beach Boys lanzaban Pet Sounds, mientras Pink Floyd daba sus primeros pasos en algún tugurio londinense; no había forma, por lo tanto, de que el filme de la Fox escapara a la marea psicodélica que lo invadía todo…

Sometimes I lie awake at night... — atomic-chronoscaph: Injection - Fantastic Voyage...

Destino: Cerebro

La historia comienza con un científico apellidado Benes, el cual ha pedido asilo en los Estados Unidos desde el otro lado de la “cortina de hierro” (aunque no hay mención directa a la Unión Soviética y solo se dice “el otro bando”). Un agente de la CIA llamado Charles Grant (Stephen Boyd) es asignado a su protección y logra incluso frustrar un intento de secuestro durante el camino desde el aeropuerto, pero Benes queda con una seria herida cerebral.

Hasta allí parece una más de espías, pero la verdadera historia comienza al llegar a un laboratorio secreto del gobierno, en el cual están trabajando con un proyecto de miniaturización consistente en comprimir las células y moléculas de un organismo vivo hasta reducirlo al tamaño de un microbio.

El problema es que no logran hacerlo por más de sesenta minutos y allí es donde entra a jugar el tal Benes, que parece haber dado con la clave para estirar ese plazo. La información de la que dispone es esencial para la seguridad y el proyecto, lo cual le convierte en sujeto experimental para que, por medio de una jeringa, un ínfimo submarino llamado Proteus ingrese, con su miniaturizada tripulación, en el torrente sanguíneo para llegar al cerebro y destruir el coágulo: todo ello, claro, en sesenta minutos o, de lo contrario, comenzarán a crecer con terribles consecuencias para el paciente.

La misión está integrada por el propio Grant, además del capitán de submarino Bill Owens (William Redfield), a quien le tocará guiar la nave por un medio enteramente diferente al que le es familiar. También se requiere personal médico y viajan a bordo dos eminencias, como los cirujanos Duval y Michaels, interpretados respectivamente por Arthur Kennedy y Donald Pleasance, de quien podemos comprobar que siempre fue calvo. Es interesante el contrapunto entre estos dos personajes, uno racionalista al extremo y el otro con un discurso religioso-místico lindante con el fundamentalismo.

viaje alucinante 03

Pero la tripulación no estaría completa sin mencionarla a ella: Cora Peterson es la sexy asistente de Duval, además de genio en tecnología y responsable del “arma” que utilizarán contra la lesión cerebral. Está interpretada por Raquel Welch, emblemático sex-symbol de la época que en el mismo año tendría su papel más icónico con sensual bikini de piel en Hace un Millón de Años (Don Chaffey, 1966). Ni las mujeres prehistóricas lucirían así ni tampoco una experta en tecnología, pero su cuerpo daba el atractivo extra al filme. Hay que reconocer que, de todos modos, no la desnudan casi nada (la trama no lo justifica, pero eso jamás fue un problema), aunque luce de maravillas el traje de buzo.

viaje alucinante 04

Viaje Psicodélico

La historia se desarrolla en paralelo en dos ámbitos: por un lado los tripulantes del submarino que recorren el cuerpo humano para llegar al cerebro y, por el otro, el personal médico y científico que trabaja en el laboratorio mientras mantiene a Benes en una camilla. Hay complicaciones o no habría película: acaban en una arteria equivocada, tienen que luchar contra anticuerpos, se quedan sin oxígeno (paradójicamente en los pulmones), pierden comunicación, deben atravesar el corazón completo en menos de un minuto y encima de todo hay, se presume, un saboteador a bordo.

Pero lo interesante es el tratamiento estético que no se puede despegar del viaje lisérgico que proponía la contracultura de la época: de hecho, es un acierto el título Viaje Alucinante con que la película se estrenó en España, en contraposición con el más insulso Fantastic Voyage original o su traducción Viaje Fantástico para varios países latinoamericanos.

viaje alucinante 07

El multicolor mundo del torrente sanguíneo (“yo pensaba que era todo rojo” manifiesta Grant con sorpresa), así como los glóbulos, anticuerpos y fibras reticulares configuran un universo bien ácido y ni qué decir la cabina del capitán, quien viaja casi en el exterior como en las navecillas espaciales de Los Supersónicos. El hecho de que el viaje sea hacia el cerebro no es detalle menor, ni que los anticuerpos del sistema inmunológico se vean como criaturas terroríficas: algo así como que los verdaderos monstruos siempre son los que tenemos dentro…

El elenco está más que correcto y cada uno cumple a la perfección el papel de estar ante una experiencia totalmente nueva como podría serlo una primera dosis de LSD. Bueno, la única excepción es lógicamente la Welch, que no está allí por su expresividad (aunque después mejoró mucho y hasta ganó un Globo de Oro en 1974 por Los Tres Mosqueteros).

La estética es muy de la época y el laboratorio está plagado de luces parpadeantes que no se sabe qué función cumplen pero dan sensación de tecnología de punta. Los efectos visuales son decentes para esos años y le valieron a la película un Oscar en tal categoría.

Valoración Final

Viaje Alucinante es una película muy entretenida de principio a fin. La premisa es original e impactante y el manejo del tiempo muy interesante, ya que la historia está contada prácticamente en tiempo real desde que ingresan en la sangre. Como tal, nos transmite todo el suspenso y el nerviosismo de que el tiempo se vaya agotando mientras las dificultades para los protagonistas se van sucediendo una tras otra y peligra la llegada de la misión a feliz término. No hay respiro y a cada momento está ocurriendo algo.

No es que tampoco busque ser una experiencia surrealista: no es ese tipo de filme ni tiene aspiraciones de autor semejantes a 2001: Una Odisea del Espacio, estrenada apenas dos años más tarde. Es una película de ciencia ficción entretenidísima que cumple sobradamente con lo que se propone e irradia una propuesta estética concomitante con el espíritu de la época: hasta me atrevería a decir que influyó sobre Yellow Submarine (George Dunning, 1968), otro filme que se estrenaría dos años después (el diseño del submarino no anda tan lejos). Y es sabido que hasta el propio Salvador Dalí amó el filme, lo cual se entiende…

Es válido aclarar que Isaac Asimov publicó en 1987 una novela llamada Viaje Alucinante II que, contrariamente a lo que el título pareciera implicar y a lo que la editorial originalmente quería, no es continuación. Los editores querían que Asimov contara esta vez una guerra dentro del cuerpo humano entre un submarino norteamericano y otro soviético, a lo cual se negó de plano: ruso por nacimiento, nunca fueron de su gusto las demonizaciones del “otro lado” tan caras a la época de la guerra fría. Tras dos años de batallas legales, acabó escribiendo lo que quería: básicamente una reescritura de la misma historia, pero muy mejorada en cuanto al rigor científico y con nombres cambiados por cuestiones de derechos.

La película, además, tuvo (también en 1987) un remake en clave de comedia dirigido por Joe Dante y protagonizado por un trío de lujo como Dennis Quaid, Martin Short y Meg Ryan: lejos de la dimensión innovadora del original, es divertido y muy ochentero. Su título es Innerspace (El Chip Prodigioso para España y Viaje Insólito para América Latina), con la particularidad de que la cápsula miniaturizada, en este caso con un único tripulante, no se introduce en el organismo de ningún alto científico sino, por error, en el de un depresivo e ignoto empleado de supermercado.

Existe también una serie animada de 1968, que sigue al grupo miniaturizado en distintas misiones dentro del cuerpo humano y se viene desde hace ya años hablando de un remake producido por James Cameron:originalmente iba a ser dirigido por Shawn Levy, con Will Smith y Hugh Jackman en los roles protagónicos. Pero ese proyecto finalmente cayó y comenzaron a sonar fuerte los nombres de Guillermo del Toro para dirigirlo y David S. Goyer para escribirlo (responsable de los guiones de la trilogía Nolan del Caballero Oscuro y showrunner de la serie Fundación). Pero hace ya rato que no hay novedades y pareciera estar todo en punto muerto…

Viaje Alucinante es, en el balance final, uno de esos filmes que marcan época, pero que injustamente no son después reconocidos como tales. La invitación a descubrirlo está hecha y si lo vieron en su infancia o juventud, prueben redescubrirlo porque seguramente y como me pasó a mí, le encontrarán cosas no percibidas en la primera oportunidad…

Invitados quedan entonces a este viaje alucinante: hasta pronto y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
ARTICULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimos artículos

Comentarios recientes

En una época llena de sensaciones, se estrenaba Viaje Alucinante (Fantastic Voyage), la cual, dirigida por Richard Fleischer, planteaba un viaje en submarino por dentro del cuerpo humano. Hoy revisitamos este clásico de 1966 injustamente infravalorado. Por alguna razón que no comprendo, Viaje Alucinante no...Retro-Análisis: Viaje Alucinante (1966). Lisergia, Guerra Fría, Isaac Asimov y... Raquel Welch