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Análisis de Star Trek: Strange New Worlds. Temporada 1. Episodio 7

Seguimos acompañando al capitán Pike y a su tripulación en un nuevo análisis de Star Trek: Strange New Worlds, la serie de Paramount creada por Akiva Goldsman, Alex Kurtzman y Jenny Lumet. Hoy es el turno del séptimo episodio, cuyo título es La Serene Squall.

Hola nuevamente, trekkies y no tan trekkies: imagino que, una vez más, felices por la serie que estamos viendo y quizás, como yo, empezando a pensar lo difícil que va estar elegir el mejor episodio cuando la primera temporada de Star Trek: Strange New Worlds haya concluido (y qué pena que solo queden tres).

Es que esta entrega, realmente, nos ha dado todo. Épica, aventura, romance, piratas, triángulo, melodrama, humor, historias náuticas y, por si fuera poco, un giro final para caída de mandíbula al traer de vuelta a un personaje que creíamos olvidado por la franquicia. Qué mejor entonces que pasar al análisis de este séptimo episodio, advirtiendo que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA y recordando que pueden leer aquí los anteriores. ¡Al abordaje!…

Buscando Consejo

Esta vez comenzamos con una lectura de “bitácora personal” por parte de T’Pring: no es entonces el de los relatores un ciclo que se repite como yo había supuesto. Se encuentra trabajando con reclusos en Ankeshtan K’Til (centro de rehabilitación vulcano), pero preocupada por su relación con Spock, a quien ve cada vez más interesado en explorar su parte humana.

En comunicación con él, le menciona que, a los efectos de investigar al respecto, está estudiando distintas posturas sobre la sexualidad humana en obras literarias como Trópico de Cáncer (Henry Miller), Miedo a Volar (Erica Jong) o Argonautas (Maggie Nelson). Spock manifiesta no estar familiarizado con esos títulos y ella manifiesta buscar entender qué le hace ser él.

Una vez más, Spock va a pedir consejo a Chapel, quien le recuerda que se le fue la mano la última vez (intercambio de katras en el quinto episodio). Él siente que su naturaleza dual es compleja y necesita tiempo para descifrarla, pero T´Pring quiere hacerlo por él y va demasiado rápido. Chapel le dice que lo bueno de los vulcanos es que son honestos: se advierte una amistad cada vez más fuerte…

Encrucijada

La misión de la Enterprise consiste esta vez en ir al rescate de colonos que han quedado varados y sin energía en los bordes de la Federación. Para hacerles de guía, se les suma la doctora Aspen, que se especializa, justamente, en coordinar ayuda humanitaria en zonas definidas por Pike como “el viejo oeste del cuadrante”.

El problema es la constante presencia en la zona de una nave pirata llamada Serene Squall y aun cuando Spock no ve motivo de alarma para una nave como la Enterprise, Aspen aduce que los piratas compensan su inferior tecnología con un gran sentido de lealtad y solidaridad entre sí. Pronto sabremos que Pike ha retenido bien ese dato, que será crucial en la resolución de la historia…

Cuando se encuentran cerca de la zona, Spock va en busca de Aspen y la encuentra extrañamente despreocupada y haciendo gimnasia. En un interesante diálogo con más aristas de las que en ese momento deja entrever, ella dice que es para calmar el estrés de la culpa y él replica que la culpa solo crea más ansiedad.

Aspen manifiesta intriga por cómo hacen los vulcanos para controlar sus emociones y, en particular, por el Kolinahr, ritual con el que las eliminan. Spock responde que es una forma de verse sin prejuicios y le sorprende que esté al tanto, ante lo que ella manifiesta haber trabajado con vulcanos: otro dato para tomar nota… Pero la sorprendida pasa a ser Aspen cuando él le dice que aún no ha pasado por el ritual: al igual que Pike, está recogiendo datos….

Una vez en la zona, se encuentran con un montón de escombros espaciales desperdigados que, al parecer, son lo que queda de las naves de los colonos o, al menos, de dos de ellas, siendo un misterio lo ocurrido con una tercera. No habiendo a bordo nada de interés para los piratas, La’an concluye que no buscaban mercadería sino personas para venderlas como esclavos fuera de la Federación.

Pike está en una encrucijada: salir de los límites requiere autorización, pero la baja disponibilidad de relés subespaciales en el sector hace que obtenerla requiera algún tiempo y los colonos a ser vendidos no lo tienen…

Telaraña

Sin autorización, pero también sin opción y asumiendo los riesgos, Pike da orden de salir a “tierra de nadie”. A poco de hacerlo, reciben un SOS procedente de un cinturón de asteroides y, una vez más, hay que tomar una decisión: podría ser una trampa urdida por piratas, pero las reglas obligan a responder y, además, la alternativa es dejar los cautivos a su suerte.

En cuanto ingresan al cinturón, una red de láseres se activa envolviéndoles como una gran telaraña. Según comprueba Spock, los asteroides están equipados con reflectores electromagnéticos y operan como un conjunto: intentar salir por entre los rayos sería fatal y destruir uno de los reflectores también.

La única posibilidad es ubicar el asteroide-fuente al que los demás reproducen, pero hay dos con idéntica señal: una especie de “cable rojo–cable azul”. Spock debe decidir o, mejor dicho, adivinar a cuál de los dos atacar, lo que va contra su esencia. Aspen le alienta a abandonar la lógica y seguir su impulso; él dispara y la elección es acertada, pues la red cae de manera instantánea: a pesar de la felicitación de Pike, no se siente feliz ni orgulloso de haber respondido a una corazonada ilógica y azarosa.

El Último Boy Scout

Ya liberados y en ausencia de relés de mapeo (algo así como no tener GPS), Ortegas debe conducir manualmente la Enterprise por entre los asteroides, lo cual dice sentir como una interrelación más profunda con ella. Cuando dan finalmente con la nave buscada, hay señales de unas doscientas personas en la bodega y otras treinta en el resto de la nave: está claro que ha sido tomada. Pike se apresta a transportarse con un grupo. Número Uno le remarca que es una violación más a la reglas y él, socarronamente, se jacta de ser un “boy scout”, tal como lo llama la tripulación.

Una vez en la nave, no hay señal de colonos a bordo. Pike solicita ser transportados de regreso pero súbitamente los sistemas no están funcionando. Al mismo tiempo que ellos se transportaban, un grupo lo ha hecho en sentido inverso hacia la Enterprise y está tomando control de ella. Solo Spock, junto a Aspen, logran zafarse de los atacantes que, extrañamente, no les disparan a matar: ya sabremos por qué…

Alfa Braga Cuatro

El grupo de desembarco ha sido también detenido, en su caso por piratas al mando de un sujeto tan verdoso como poco amable llamado Remy, quien les anoticia de que se hallan a bordo de la Serene Squall: todo fue una trampa. Pike es golpeado vanamente para que dé los códigos de control de la Enterprise y hasta se le arroja un puñado de comida al rostro. Y aquí viene el gran homenaje: todo lector de historias de piratería sabe que cuando estás en problemas, te salvas si sabes cocinar. Nadie en alta mar mata jamás a un cocinero: pregunten a Long John Silver

Con cara de asco, Pike desaprueba la calidad de la comida y no solo él: los rostros de la tripulación evidencian que solo Remy parece conforme. Por eso es que, a pesar del poco interés de este, se ofrece a cocinarles y el efecto es positivo. Detectando alguna crisis de liderazgo, redobla la apuesta y cuando Remy dice que los va a vender como esclavos a los klingons, menciona intencionalmente que nadie sale vivo de pactar con ellos…

Es llevado a su lugar de encierro junto a su grupo, pero ya está en marcha un plan al que Una reconoce como Alfa Braga Cuatro. Cuando los demás, sin entender, preguntan, Pike explica que se trata de… armar un motín. ¡Vivan las historias náuticas!

Motín a Bordo

Mientras andan escondiéndose por la Enterprise, Spock se sorprende de cuánto sabe Aspen sobre los piratas y ella explica que es porque mataron a su esposo, quien también hacía labores humanitarias en zonas fronterizas.

Se encuentran con Chapel, quien también se las ha apañado para desembarazarse de sus captores: el plan de Spock es llegar a la sección de ingeniería para cerrar la misma y transferir hacia allí los mandos de la Enterprise e incluso transportar a los que han sido apresados.

Pero una vez en el lugar, algo falla: tras ser cerrada, la sección vuelve a abrirse mientras la transferencia de mandos se interrumpe e ingresa un grupo armado. La responsable es Aspen o, como ella misma se identifica, la capitana Angel: la Serene Squall es su nave y ahora también la Enterprise…

En efecto, Remy no es el capitán de los piratas. Ya se lo había dicho a Pike una de sus captoras, a quien él ve más apta para el cargo. Pero mientras en la Serene Squall hay clima de rebelión, Spock y Chapel son capturados en la Enterprise en tanto que Aspen, ahora Angel, toma la silla en el puente de mando. Todo ha sido un invento: nunca ha habido colonos ni mucho menos esposo muerto y la verdadera doctora Aspen fue dejada en un mundo desértico.

Pero lo que interesa a Angel no es la Enterprise sino Spock. El objetivo es intercambiar vulcano por vulcano, pues su pareja Xaverius se halla recluido en Ankeshtan, donde se desempeña T’Pring: Spock es el rehén ideal para negociar. Cuando Angel menciona que Xaverius, aunque vulcano, no acepta la lógica, Spock dice ya deducir de quién se trata…

Aparece T’Pring en pantalla y Angel la pone al tanto de la situación y los términos de intercambio. En principio y en virtud de la lógica vulcana, no se muestra dispuesta por considerar que le espera un juicio y la pérdida de su cargo si entrega un recluso. Pero Angel le recuerda que al estar comprometida con Spock, ha jurado resguardar su vida, lo cual le crea un conflicto y ahora es T´Pring quien tiene que decidir…

Luego de un momento para considerarlo, acepta el trueque, pero Spock saca un as de la manga: de manera falsa y deliberada, confiesa a T´Pring que ha tenido un amorío con Chapel a bordo de la Enterprise. Angel lo toma a risa como estratagema barata, pero la cosa cambia cuando Spock y Chapel se estampan un beso en la boca.

Del otro lado de la comunicación y en virtud de la nueva información, T´Pring anuncia que rompe su compromiso con Spock, acto que ambos sellan de manera ritual y con el correspondiente saludo. Angel monta en ira y quiere terminar el asunto por las malas cuando la Enterprise recibe un disparo. Se trata de la Serene Squall, en donde la rebelión ha estallado y, entre disparos cruzados, Pike está al timón (sí, un timón!!!!).

Triángulo y Sorpresa

De manera remota y gracias a los códigos que Pike nunca entregó a Remy, han logrado inhabilitar las defensas de la Enterprise mientras Ortegas continúa abriendo fuego y, en una escena muy divertida, Pike le recrimina no disparar suave. Los piratas se rinden pero Angel, mediante dispositivo en su collar, se transporta a una lanzadera cercana y huye. Se me ocurre que volveremos a saber de ella: quizás en otra temporada…

La Enterprise ha sido recuperada y los piratas serán puestos a disposición de la justicia de la Federación. Otro momento muy divertido se vive cuando, de boca torcida, Pike sugiere hacer caminar a Remy por la tabla. Una le pide que se calle y Ortegas se ríe por lo bajo: perfecta síntesis de ambas…

Pero ha quedado pendiente una historia sentimental con triángulo incluido. T´Pring llega en persona a la Enterprise y manifiesta a Spock que siempre supo que lo de Chapel no era verdad. Spock se alegra de ello, aunque su gesto circunspecto no se condice. Cuando pregunta después a Chapel sobre sus sensaciones con respecto a lo ocurrido, ella rehúye una respuesta e insiste en la honestidad de los vulcanos, incompatible con cualquier historia amorosa en paralelo…

A todo esto y consultado sobre sus sospechas con respecto a la identidad del tal Xaverius, cuenta de un medio hermano suyo que, hijo de Sarek y ciento por ciento vulcano, abjuró sin embargo de la lógica y eligió el mal camino: Sybok. A ver, todos juntos conmigo: ¡wooooowwwwwww!!!!!!!

Balance del Episodio

Voy a comenzar por el final. Sybok es, en efecto, aquel hijo descarriado de Sarek que, alejado de la lógica y convertido en líder fundamentalista, se la puso difícil a su medio hermano y a toda la tripulación de la Enterprise en Star Trek V: La Última Frontera. Mayor que Spock, no es hijo de Amanda Grayson sino de una princesa vulcana y por alguna razón, personaje después totalmente olvidado al punto de hacernos dudar si no lo habrían sacado del canon.

Es cierto que ese filme estuvo lejos de ser el mejor de la franquicia (casi me atrevería a decir el más flojo): el pobre William Shatner no logró parangonar como director las armas que venía de demostrar su compañero Leonard Nimoy en los dos anteriores. Pero tampoco era justo que hubieran introducido el personaje para luego sepultarlo: ya sé que la tripulación original tuvo apenas una película más, pero hasta una hermana adoptiva de Spock nos presentaron y, en cambio, ni una sola referencia a Sybok en producción alguna de la franquicia. Hasta ahora…

En algún análisis anterior, dije que esta serie es tan buena que hasta resuelve los baches que va dejando el resto del universo trekkie y aquí tenemos un ejemplo. Porque una de las preguntas que la aparición de Sybok nos había generado en su momento era dónde había estado hasta entonces y por qué no habíamos sabido de él. Pues bien, lo que en este episodio hemos visto transcurre cronológicamente antes, es decir que nos han empezado a explicar el origen de la oveja negra de la familia.

Y si digo que han “empezado” es porque esa imagen final en la cual, casi de espaldas, alcanzamos a vislumbrar su barba nos deja la sensación de que volverá a aparecer. No sé cuándo, pero estoy casi seguro que volveremos a saber tanto de Angel como de él. ¿Será quizás el gran villano de la segunda temporada? Tiempo al tiempo, ya sabremos…

Ahora hablemos del episodio en sí y ya no tengo palabras para describir la emoción que esta serie me genera, a la vez que no paro de preguntarme cuál será su techo. Hemos visto un episodio perfecto desde lo narrativo. Estamos hartos de ver por allí series plagadas de inconducentes diálogos de relleno, mientras que aquí cada palabra dicha estuvo ligada a la resolución final o nos dio alguna clave oculta.

A su vez, toda la trama ha girado en torno a las decisiones clave: las que se deben tomar rápido eligiendo entre dos opciones sin tiempo o chance de evaluarlas racionalmente. Pike, sin autorización, decide salir fuera de los límites para salvar la vida de los supuestos colonos y después debe decidir si responde al SOS. Spock tiene que decidir qué asteroide destruir sin un criterio lógico que guíe su elección. T’Pring tiene que decidir entre dos mandatos vulcanos: la responsabilidad asignada y el compromiso matrimonial.

Y Spock sigue presa de una bifurcación que aún no resuelve entre su parte humana y su parte vulcana o, lo que es lo mismo, entre la emoción y la lógica. Pero el gran recurso de este episodio ha sido metaforizar dicho conflicto en el triángulo planteado con T´Pring y Chapel: de algún modo, sus dos mitades. ¿A cuál elige? Habida cuenta del futuro desarrollo del personaje, podemos decir que a ninguna: no hay enfermera Chapel en su futuro y ya sabemos que lo de T´Pring va a terminar mal y hasta con un duelo a muerte. En otras palabras, lo más posible es que termine por entender que, justamente, no es humano ni vulcano: es Spock.

Angel se he presentado como una villana interesante, una maestra del engaño que, a la vez, no puede consigo misma. Cada vez que se habla mal de los piratas o se los menosprecia, sale a defenderlos y terminamos viendo que esa apología encerraba justificación. Y mención especial para ese maravilloso traje con reminiscencia arácnida a tono con la trampa de los asteroides. Sería bueno para la serie que volviéramos a verla…

Pero el gran párrafo aparte del capítulo se lo lleva el clima de historia náutica que ha tenido y pocas cosas pueden alegrarme tanto, pues en mi formación (y quizás también en la de ustedes) hay muchas, pero muchas historias de piratas. Fue inevitable pensar en La Isla del Tesoro y en tantas otras; ni qué decir el toque retro de verlo a Pike al timón de la Serene Squall.

Y la analogía náutica no es novedad en el universo trekkie: ha aparecido varias veces y recuerdo muy especialmente La Máquina del Juicio Final, aquel excelente sexto episodio de la segunda temporada en la serie original que, escrito por Norman Spinrad, trazaba analogía con Moby Dick.

Por otra parte, he hallado en todo el episodio una atmósfera reminiscente de aquellas maravillosas novelas de bolsillo de Bruguera que, en formato pulp, leía a mis doce años y que por algún tiempo constituyeron mi única literatura de ciencia ficción hasta conocer la existencia de Asimov, Bradbury, Clarke o Heinlein.

En definitiva (por si no ha quedado suficientemente claro, je), me ha parecido un episodio sencillamente perfecto. ¿A ustedes?

Hasta la próxima y sean felices.  Larga vida y prosperidad…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

2 COMENTARIOS

  1. Ha sido un episodio realmente perfecto como dices. Desde las referencias a La Isla del Tesoro, con Pike conduciendo la Serene Squall con un timón, y luego cuando dice que Remy camine por la table. Siempre ha existido en la ciencia ficción esa analogía entre los barcos y las naves espaciales, me viene a la mente esa escena en la primera película de La Nueva Generación donde la tripulación navega en un barco de vela. Y como dices aunque Star Trek V me pareció la mas floja de la saga es genial que hayan recuperado a Sybok y se nota el cariño de los guionistas por la serie original y las películas. Espero que nos sigan brindado nuevas historias. Lo malo es que no tuvimos a Uhura ni a Hemmer en este episodio y que Samuel Kirk esté casi olvidado.

    • Hola Juan: gracias por comentar como siempre! En efecto, excelente episodio y llevas razón: en la primera escena de Star Trek: Generations están navegando y al momento nos enteramos que están en la holocubierta. Buena asociación. También tienes razón con lo de las ausencias. No sé en qué sector de la nave estarían Uhura y Hemmer al momento del abordaje: en el primer caso siempre es más difícil saberlo porque como cadete la están permanentemente asignando a distintas secciones. Lo de Samuel Kirk es más llamativo todavía; no hemos vuelto a saber de él desde aquella metida de pata en el cometa, pero por lo que veo la serie deja descansar a ciertos personajes para retomarlos después: en su caso, quizás, ha sido un descanso largo, pero estoy seguro que aparecerá de un momento a otro.
      Gracias una vez más por el valioso aporte. Que estés bien. Larga vida y prosperidad!

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