Vuelve The Last of Us y, gracias a la generosidad de HBO, en Las Cosas Felices tuvimos el privilegio de asistir en exclusiva al estreno del primer capítulo de su esperadísima segunda temporada. En la emblemática sala de los Cines Callao de Madrid, los afortunados asistentes fuimos testigos del regreso de esta brutal serie postapocalíptica que, hace dos años, nos dejó con uno de los cliffhangers más impactantes en la historia reciente del medio.
Con una introducción excepcional por parte del guionista y director Craig Mazin —invitado estrella de la noche— volvimos a sumergirnos en ese Estados Unidos gris y desolado, bello y agreste a la vez que peligroso y oscuro. The Last of Us regresa con fuerza, muchas luces y también algunas sombras.
THE LAST OF US, UNA SERIE QUE CAUSÓ IMPACTO

La serie de 2023 supuso una apuesta arriesgada de por sí. Pese a estar basada en un videojuego sumamente cinematográfico, su traslación a imagen real suponía todo un reto. Aunque para muchos no solo cumplió, sino que superó las expectativas gracias a una impecable factura técnica y a su fidelidad al original, no estuvo exenta de polémicas debido a algunas decisiones de casting y ciertos cambios necesarios, aunque algo chirriantes (¿o es chasqueantes?).
Aun con todo, el gran cuidado de la adaptación y la química entre el Joel del bueno de Pedro Pascal y la enérgica Ellie de Bella Ramsey lograron convertir The Last of Us en un punto de inflexión dentro de las adaptaciones de videojuegos a la pequeña pantalla, especialmente gracias a un final trasladado directamente del material original, tan intenso como controvertido.
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The last of us renovada oficialmente con la tercera temporada
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Durante el evento de la première, tuvimos el honor de contar con el propio Craig Mazin, quien nos adelantó dos claves importantes para el arranque de esta temporada: la primera, que toda acción conlleva su consecuencia, y que las decisiones de Joel al final de la primera parte jugarán un rol pivotal tanto en su relación con Ellie como en su lugar dentro del mundo de Jackson y más allá; y la segunda, que el Cordyceps —al igual que los humanos— continúa su evolución, adoptando formas cada vez más terribles.
Y sin más preámbulos… vamos al turrón.
BIENVENIDOS A JACKSON

Esta sección contiene SPOILERS
El capítulo comienza con un misterioso grupo de jóvenes Luciérnagas llorando a sus muertos en un cementerio improvisado. Poco después, deciden viajar a la ciudad de Seattle para localizar y dar caza a Joel Miller.
Cinco años después de esta críptica introducción, volvemos a encontrarnos con Joel y Ellie, ahora plenamente integrados en la comunidad de Jackson: una población relativamente grande, protegida y avanzada dentro del peligroso mundo de la serie.
Tras la presentación de algunos de los nuevos personajes más importantes —como Dina, la mejor amiga de Ellie (una brillante Isabela Merced, a quien vimos el año pasado en Alien: Romulus); Jesse (Young Mazino), uno de los jóvenes líderes de la comunidad; y la psicoterapeuta Gail, un personaje original respecto al juego, interpretado por la legendaria cómica Catherine O’Hara—, la serie nos plantea su conflicto inicial: la ruptura en la relación entre un Joel sobreprotector y paternalista, y una Ellie cada vez más decepcionada, distante y rebelde.
A medida que avanza el capítulo, somos testigos de cómo este vínculo quebrantado impulsa a Ellie hacia un comportamiento más y más temerario, mientras que la culpa que corroe por dentro a Joel le impide llevar una vida normal y estructurada.
Tras una tensa escena de acción en la que se nos presenta a un nuevo tipo de infectado —el peligroso Acechador, que ya conocíamos del videojuego—, el colofón llega en una fiesta local, donde descubrimos que Dina y Ellie comienzan a sentir algo la una por la otra. Sin embargo, un desafortunado incidente con un tipo bastante intolerante termina exponiendo hasta qué punto se ha fracturado la relación entre nuestros protagonistas. En una escena especialmente incómoda, Ellie le reprocha a Joel su actitud asfixiantemente sobreprotectora… delante de todo el pueblo. Un vínculo roto que, a priori, parece difícil de enmendar.
Finalmente, el peligro se acerca a Jackson desde varios frentes. No solo los zarcillos del Cordyceps amenazan con colarse dentro de la población, sino que un familiar grupo de jóvenes sedientos de venganza observa el pueblo desde una ladera cercana…
REFLEXIONES FINALES

En conjunto, este capítulo supone un prometedor inicio para la segunda temporada. Cabe destacar la increíble factura técnica y la dedicación del equipo para trasladar el mundo del juego a la pantalla. La fidelidad al material original es realmente impresionante, especialmente para los que conocemos el videojuego.
A nivel narrativo, las nuevas incorporaciones al elenco de The Last of Us se mantienen fieles al original y aportan un aire fresco de manera inmediata. Específicamente, las interpretaciones de Isabela Merced y Catherine O’Hara brillan con luz propia. El capítulo mantiene un buen ritmo, alternando escenas reflexivas y de desarrollo de personajes —marca de la serie— con tensas escenas de acción, donde tememos por la vida de nuestros protagonistas.
Sin embargo, es justo mencionar también algunos puntos negativos, que provienen mayormente del guion y las caracterizaciones. Como veterano de la franquicia, me resulta difícil asimilar la decisión de revelar de inmediato lo que, narrativamente, era uno de los puntos más fuertes de la historia: el misterio en torno al grupo de jóvenes sedientos de venganza y su verdadero objetivo. Revelar este hecho tan temprano, en mi opinión, le resta parte del misterio y la profundidad dramática a la trama, algo que sospecho afectará negativamente al conjunto de la historia.
Además, aunque la temeridad de Ellie tiene un propósito narrativo, tanto su actitud como la de Dina respecto a los infectados resulta desconcertante. Estas criaturas, que en la primera temporada eran tratadas con absoluto temor, ahora parecen haber perdido gran parte de su peligrosidad, como si se convirtieran en un juego para las protagonistas, que incluso se permiten bromear mientras cazan chasqueadores. Ciertamente, el clímax de la escena remarca su peligrosidad, pero la falta de consecuencias le resta fuerza al mensaje.
Finalmente, aunque los mensajes de género e inclusión planteados en el episodio son positivos, la falta de sutileza en ciertas situaciones y diálogos los hace sentir algo forzados. En términos generales, pienso que el principio de show, don’t tell —es decir, demostrar a través de las acciones de los personajes y dejar que el público saque sus propias conclusiones— sería lo ideal en una serie con este grado de profundidad y madurez.
Sin más, esta es nuestra opinión en primicia del primer capítulo de la segunda temporada de The Last of Us, que, por cierto, ya ha confirmado su tercera temporada. Espero que esta reseña os haya resultado útil. No dudéis en dejarnos vuestra opinión sobre el capítulo cuando lo veáis. ¡Sed muy felices!



