Las mejores películas de anime no producidas por Ghibli

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Japón, gracias a la creciente popularidad de sus series animadas y sus videojuegos, se ha convertido en uno de los pocos países capaces de exportar sus productos culturales al extranjero con éxito de manera masiva. Precisamente por esto, las películas del afamado estudio Ghibli llegarán a Netflix a partir de febrero, y estarán disponibles para una nueva generación de ávidos espectadores. Esta casa productora, en la que destaca el genial Hayao Miyazaki y que ha producido obras maestras como El viaje de Chihiro, se ha convertido a lo largo de los años en sinónimo de calidad y de historias universales capaces de llamar la atención de una gran cantidad de cinéfilos a lo largo de todo el globo.

Sin embargo, los largometrajes de anime no empiezan ni terminan con Ghibli: por el contrario, muchos otros estudios han logrado desarrollar productos tremendamente rentables y, sobre todo, atractivos. Aquí recogemos los más representativos y los que más influencia han tenido dentro y fuera de Japón, tratando de recopilar estilos y creadores distintos. Al fin y al cabo, lejos de los tópicos que tantas veces se le achacan, el entorno del anime ofrece la posibilidad de contar todo tipo de historias.

Akira (1988)

Empezamos con una cita obligada: Akira, que condensa en apenas dos horas el extenso manga homónimo de Katsuhiro Otomo. En esta influyente película futurista situada en el año 2019, seguimos los pasos de una banda de delincuentes juveniles que opera en un Tokio distópico y que se encuentra de bruces con la fuerza que provocó la gran destrucción a la que se enfrentó en el pasado la capital de Japón. Cuando un miembro de estos moteros acabe en el hospital tras un accidente, comenzará a desarrollar unos poderes que le convertirán en una amenaza a nivel nacional.

A pesar de que no está exenta de algunos graves problemas como un tercer acto algo confuso, el claustrofóbico entorno urbano donde se desarrolla la historia tiene un impacto estético inigualable por parte de cualquier otro exponente de cyberpunk. El horror corporal que reflejan las transformaciones del antagonista principal, así como la crítica al autoritarismo que se lleva a cabo a través de escenas de represión extrema, pueden provocar escalofríos al más experimentado de los espectadores.

Ghost in the Shell (1995)

Sin alejarns del cyberpunk, nos encontramos con un exponente del mismo que tuvo un impacto menor pero cuya historia es tan inteligente como relevante en una era dominada por la tecnología. Este filme sigue los esfuerzos de una cíborg empleada por el gobierno japonés en busca de un terrorista capaz de hackear los sistemas informáticos más seguros.

Esta vez, el horror viene de los mismos temores que dieron vida a la saga Terminator: la idea de que las máquinas acabarán dominándonos. Sin embargo, en esta ocasión, la narrativa es mucho menos maniquea, y las reflexiones sobre lo que implica el transhumanismo y sobre los límites de la humanidad acompañan a unas escenas de acción muy cuidadas que no tienen nada que envidiar a las grandes superproducciones.

Perfect Blue (1997)

La obra más representativa del brillante Satoshi Kon, esta cinta muestra la caída en desgracia de una ídolo del pop japonés que decide reciclarse como actriz. La pobre protagonista no solo recibe críticas despiadadas por parte de sus admiradores más intransigentes, sino que tiene que enfrentarse a un acosador misterioso y a una serie de alucinaciones que amenazan su precaria salud mental.

En la onírica y repleta de giros Perfect Blue, la realidad y la ilusión se dan de la mano en una trama que por momentos resulta difícil de seguir pero que, cuando llegan los créditos, no ha dejado ningún cabo suelto. Sus desagradables escenas forman parte de las pesadillas más crueles que hayan aparecido jamás en el formato de la animación, y la reticencia al cambio de los monstruos que persiguen a esta actriz nos hace pensar en aquellos sectores del fandom más tóxicos. Sin desmerecer el trabajo llevado a cabo en excelentes obras como Paprika, esta película es de lo mejor que ha producido el director japonés.

La chica que saltaba a través del tiempo (2006)

Entramos de lleno en el siglo XXI con La chica que saltaba a través del tiempo. En esta agradable película de hora y media, seguimos los pasos de una estudiante de instituto que descubre la habilidad de viajar en el tiempo y que, como inexperta turista temporal que se precie, acaba utilizando sus poderes para alterar la realidad a su favor. Craso error.

Después de las tres agobiantes entregas anteriores, este largometraje supone un soplo de aire fresco: se trata de una comedia bastante ligera pero excelentemente realizada, y en la que sus momentos más dramáticos no consiguen evitar que abandonemos su visionado con una sonrisa en la boca. Mamoru Hosoda es todo un talento a seguir, como demuestran sus películas más recientes, y este es su esfuerzo más exitoso hasta el momento.

Your Name (2016)

Hablando de éxito, Your Name ostenta el récord de largometraje de anime con mayor recaudación, y por buenos motivos. Una historia en principio inocente, la de dos adolescentes que intercambian sus cuerpos al dormir y comienzan a enamorarse el uno del otro, evoluciona para convertirse en un drama muy efectivo sobre un pequeño pueblo japonés.

Junto a la novela ligera del director de la película Makoto Shinkai, este producto ha tenido un gran impacto en Japón y también ha cautivado al público occidental, venciendo a la también meritoria A Silent Voice (estrenada el mismo año) en popularidad. Una recomendación más que adecuada para todos aquellos que, sin necesidad de conocer demasiado este medio, deseen explorar las posibilidades del anime.

Conclusión

Japón ha producido películas animadas para todos los gustos, y no todas ellas están bajo el sello de Ghibli. Otros estudios, como CoMix Wave o Madhouse tienen mucho que ofrecer a los espectadores que busquen algo diferente. Hay mucha morralla, sin duda, pero no podemos quejarnos de la ausencia de productos de calidad.



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado siete libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

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