Llegados a este punto de la serie, ni me molesto en decir que hay spoilers ¿No?
En la recta final de esta serie llena de altibajos, nos encontramos con el capítulo 6 de 22.11.63. Para los que no estabais atentos hasta ahora, Jake ha viajado al pasado para impedir la muerte de JFK, pero ha comprobado que: a) el pasado no quiere ser cambiado, y b) está mas que muy bien en el pasado con su novia y su amigo el rarito. Para un análisis más profundo de cada capítulo podéis ir aquí.
Esta vez con John David Coles detrás de las cámaras, esperemos que la serie de ese subidón que tanto se merece.
Al lío.
Estamos a 16 de octubre del 63. Jake ha pasado de ser un perturbado que visitaba burdeles y oía sexo ruso en casete a ser un héroe salvador de su novia, a la que confesó que venía del futuro. Por otro lado, Lee está pidiendo empleo. A la salida se encuentra con un agente del FBI que nos informa, a través de una pullita, que Marina ha dejado a Lee. En la siguiente escena la vemos embarazadísima y sin muchas ganas de volver con su marido.

Jake y Bill están teniendo algunos desacuerdos cuando George de Mohrenschildt aparece por la ventana. Por la conversación que él y Oswald mantiene, parece ser que Lee no disparó contra Walker. Bill cree que el mero hecho de que vivan bajo Lee y Marina ha podido cambiar las cosas, pero Jake sabe que las cosas no son tan fáciles. Bill no parece estar muy satisfecho con… bueno, con nada.
Volviendo a la historia de Sadie, Jake y ella están en plan matrimonial. Jake se ha bajado los pantalones metafóricos y le ha largado todo a la rubia. Sadie sabe lo de Kennedy, pero solo le interesa saber si las medias van a ser más cómodas. Parece que a la chica, que de desfigurada tiene lo que yo de Santo Padre, no le ha costado lo más mínimo aceptar los viajes temporales.

Y la secretaria negra tiene cáncer. Lo digo así, sin delicadezas, por que la amiga lo suelta de sopetón y sin filtro. «Hola Jake. Creo que deberías casarte con tu novia. Tengo cáncer. ¿Almorzamos?» En fin.

A todas estas Jake necesita 8000 dólares (calderilla, vamos) para pagar la cirugía de Sadie, que esta horriblemente deformada como habeis comprobado vosotros mismos. Así que se va a hacer un gran apuesta, a pesar de que le dijo a Bill que no debían asumir esos riesgos. Y como una especie de justicia divina, Jake descubre tras «traicionar» a su hermano espiritual, que este ha ido a la fiesta de cumpleaños de Lee. Imagino que las cosas fueron a más tras el libro de Marx.
Pues resulta que Bill ahora es amigo de los Oswald. Tan amigo que decide joder toda la misión y enseñarle al susodicho los micros que tienen por toda su casa. Un gran tipo, este Bill, siempre lo he dicho. Que además luego se da el filete con la señora Oswald. Va ganando puntos. Aquí vamos a insertar la pelea mas patética de todos los tiempos. En resumen: Bill y Marina están juntos. Bill tiene 20 añitos, las hormonas revolucionadas y está un poco loco. Así que Jake está en problemas.

En una de las mejores escenas del capítulo, podemos observar como Lee sí que es el magnífico tirador que se suponía que era. Casi con la misma naturalidad con la que respira, Oswald tirotea el centro de la diana sin problemas.
Por otro lado, a Jake se le acumulan los problemas. Por que el indigente de la tarjeta amarilla, al que tan poquito hemos visto en la seríe, y que tan importante es en el libro, se da una vuelta por el hospital mientras intervienen a Sadie. Y es que resulta que la operación de Sadie la iba a llevar un tipo que no sabe distinguir entre oxígeno y óxido nitroso. Seguro que era familia del de abajo:

Bill y Oswald se han hecho amigos del alma. Tan amigos, que de repente tiene sentido la teoría del segundo tirador. Y Jake decide meterlo al loquero. ¿Soy la única que piensa que ha tardado demasiado en hacerlo? Jake cree que esta evitando la ayuda que Oswald pueda tener, pero no el la única. George de Mohrenschildt va a comprar flores y al volver al coche se encuentra que EL ESTRANGULADOR DEL CABLE HA VUELTO. Jake lo ataca y usa su conocimientos del futuro para sacarle información. Y lo único que consigue es saber que va totalmente desencaminado.
No hay plan. No hay conspiración. Oswald actuó solo y por cuenta propia. Y Jake debe evitarlo de la única manera posible: matándolo. Así que le pide a Sadie matrimonio, y se va a matar a Oswald. Pero el pasado esta cabreado, y un tejano con sombrero también lo estás, por que él y sus amigos le pegan a Jake una paliza de muerte. ¿Qué mundo es este en el que ya no te puedes fiar de tu corredor de apuestas ilegales?
Tras la paliza, y con Jake en coma, el capítulo acaba.
POR FIN ESTA SERIE HA VUELTO A DONDE DEBERÍA. Tras el fiasco en la dirección de James Franco, Coles ha tomado el relevo con un magnífico resutado. Feliz Cumpleaños, Lee Harvey Oswald! me ha devuelto la ilusión en la serie, y las ganas de ver estos dos capítulos que van a suponer el cierre de esta historia. Si bien, lejos del libro, y ya sin tiempo para los viajes de ida y vuelta (o eso creo), la serie en sus capítulos buenos es muy buena. Lástima los destrozos que se hicieron en algunos capítulos que, por desgracia y hasta el momento, suponen la mayor parte de la serie.
Aún así, espero con ansia el próximo.




Muy asombroso la manera en que Sadie acepta lo de que Jake viene del futuro, sin mas preguntas ni nada, por lo demas un buen capitulo que deja con muchas ganas de seguir viendo los capitulos que quedan
Para mi este es uno de los mejores capítulos de la serie. Por desgracia, el personaje de Sadie me da mucha pereza, porque en el libro es una mujer inteligente y capaz y en esta serie parece que solo es una tontita que le dices que viajas en el tiempo por un armario y te dice que si, que todo normal.