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Crítica de Padre no hay más que uno 3, como una de Parchís pero sin Parchís

«Anda, tu que eres un hombre de los de la mayoría, por qué no haces crítica de Padre no hay más que uno 3, que la han estrenado hace nada en Amazon Prime?». Con estas palabras, el responsable de contenidos de esta casa demuestra que me odia (si, te lo digo a ti, Carlos Maria Porras) pero que no se diga que no me atrevo. Tras las críticas de la primera y la seguna película de la nueva saga de Santiago Segura, vamos al lío con la tercera.

Navidad en julio

Soy muy, muy fan de las películas navideñas de Netflix (cosa que en mi trabajo, conociendo mi carácter, no acaban de entender) pero ambientar en Navidad una película estrenada en julio es pasarse un poco. Sin embargo la taquilla manda y de eso Santiago Segura sabe mucho, que en verano hay que llevar a los niños al cine si o si. Así que la historia va por esos derroteros.

En visperas de Navidad, en casa de la familia protagonista se rompe un niño Jesús de esos que vendían en la plaza mayor de Madrid en tiempos de Alfonso XIII y los niños buscan como comprar uno igual, o por lo menos parecido. Y ya. Las desventuras de los niños, más la introducción del padre de Marisa (Toni Acosta), al que su mujer ha abandonado por un cachas de gimnasio, más la relación de la hija mayor (Martina D’Antiochia) con su novio, más las aspiraciones de la hija tonallidera (Luna Fulgencio, de calle la mejor del reparto infantil) es lo que cuenta la película, con una trama deslavazada en la que parece que se van intercalando sketches.

padre no hay mas que uno 3

Santiago Segura ha comprendido que si quiere seguir adelante con Padre no hay mas que uno como nueva fuente de ingresos en estos tiempos en los que Torrente ya no tiene sitio,  debía entregar todo o casi todo el protagonismo a los niños. En la primera película, sus deventuras como padre cuñado centraban la trama. En la segunda era su relación con su madre. En esta tercera, ni el personaje de Segura ni el de su mujer pintan nada.

La guerra de los niños

Como ya le dije a Menchu en los comentarios de la crítica a Padre no hay más que uno (Menchu, aquí en la web seguimos esperando que nos aclares que es «un hombre de los de la mayoría»), Santiago Segura se quedó corto en cuanto a mala leche y crítica social. Le salió una película muy blandita, muy familiar, entretenida, con la que te ríes un rato y luego te olvidas, un producto muy taquillero para pasar la tarde en el cine en verano.

Con Padre no hay más que uno 2 repitió la jugada. Seguía siendo una comedia marca Antena 3 a la que sólo le faltaba Jordi Sánchez para no distinguirse del resto, aunque se agradecía la incorporación de Loles León como suegra con mala leche.

Ahora, con Padre no hay más que uno 3, Segura se ha entregado totalmente al cine infántil. Quizás él cree que su cinta se emparenta más La gran familia pero no. Por muy buen actor que sea Carlos Iglesias (que lo es, y mucho; y mejor director, porque Un franco, 14 pesetas es una gran película), no es Pepe Isbert por mucho que grite «Cris» en la plaza mayor de Madrid.

Padrenohaymasqueuno3

Padre no hay más que uno 3, por suerte o por desgracia (eso depende del espectador) está mucho más cerca de La guerra de los niños y sus secuelas, aquellas películas protagonizadas por Parchís en los 80 y que los infantes devoraban (devorábamos) en la época. Y está bien. No es malo pero hay que avisar. Con esta nueva cinta, como pases de la adolescencia, te reirás en contadas ocasiones. Aunque por lo menos no se hace larga, lo que ya es mucho.

Santiago Segura reincide en los mejores aspectos de las dos películas anteriores, es decir la excelente direccción de los actores infantiles, remarcando y aumentando en esta ocasión su presencia en pantalla. También introduce algunos puntos nuevos, como el personaje de Carlos Iglesias y su relación con Loles León, que merecerían una película aparte. Pero también reincide en los aspectos malos, en los que hay que destacar la insistencia en relegar a Leo Hárlem (uno de los mejores monologuistas del país) a un papel anecdótcio. Por lo menos Silvia Abril sale menos, lo que se agradece mucho.

Asi que nada, avisados estáis. Padre no hay más uno 3 es la rendición definitiva de Santiago Segura a su nuevo papel de perpetrador de comedias familiares blanditas, con poca sustancia, para pasar el rato y seguros taquillazos. Tan seguro está Segura (jajajaja, toma Santiago, humor del bueno) que al final amenaza con Padre no hay más que uno 4. Ahí estaremos cuando se estrene en plataformas. Un saludo, sed felices.

Pedro Pérez S.
Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.
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