Netflix estrenó el pasado mes de noviembre 1899, la nueva serie de los alemanes Baran bo Odar y Jantje Friese, creadores también de Dark, uno de los grandes éxitos de la plataforma. Esta nueva producción toma los elementos más reconocidos de Dark, su misterio, sus juegos temporales, su reparto coral y sus “aparatos mágicos”, para volver a ofrecer una historia de ciencia ficción que volará los sesos de los espectadores que se arriesguen a adentrarse en una trama con una narrativa complicada pero fascinante contada a lo largo de ocho episodios de unos 50 minutos de duración cada uno.
En esta serie vamos a asistir a un viaje en el año 1899 de un barco llamado Kerberos a Nueva York en el que los pasajeros y tripulación parecen huir de un pasado turbulento y traumático buscando una nueva vida en América. El problema es que en medio de la travesía reciben un mensaje de otro navío que había desaparecido (el Prometheus) y el capitán Eyk Larsen decide ir a buscarlo para rescatar a quienes viajaban en él.

Desde ese momento empiezan a pasar cosas cada vez más extrañas a bordo del Kerberos, tornándose la travesía en un viaje de pesadilla en el que el capitán y la pasajera Maura Franklin intentarán descubrir que está pasando mientras el resto del pasaje empieza a dejarse llevar por la desesperación.
Lo primero que llama la atención en 1899 es el gran reparto coral que tiene, con múltiples personajes, tripulantes y pasajeros, deambulando por el barco mientras vamos conociendo sus historias. Todas con un común denominador, la búsqueda de una vida nueva en Norteamérica para dejar atrás el trauma de un pasado trágico. Lo mejor de todo es que los responsables de la serie se las apañan para que todos tengan momentos de lucimiento y arco argumental más o menos completo mientras la historia se va desgranando ante nosotros con múltiples giros de guion y un ambiente siempre opresivo al no saber muy bien que está pasando y que se ve subrayado por la iluminación siempre oscura (a veces demasiado) de la serie.

Hay que señalar que los personajes son de muy diferente procedencia, como sin duda ocurriría en un viaje de este tipo en esa época. Eso hace que haya una barrera idiomática a la hora de comunicarse que muchas veces tiene bastante importancia en la historia ya que cada personaje habla en su idioma natal en versión original. Esos matices se pierden un poco si vemos la serie doblada al español, pero tampoco hay que preocuparse, ya que estando atentos se entiende perfectamente cuando surgen estos problemas de comunicación.
El apartado técnico de la serie es realmente brillante. El diseño de producción y el vestuario lucen muy bien, haciendo que nos veamos metidos de manera inmediata en la época en la que discurre la historia. También hay que señalar la fotografía y sobre todo el uso de la banda sonora, que en todo momento enmarcan perfectamente el ambiente opresivo y desasosegante de la historia (atención a la distorsión de la banda sonora que aumente esa sensación de desasosiego).

Entre los actores, todos a gran nivel, destacan Andreas Pietschmann y Emily Beecham, el capitán Eyk Larsen y Maura Franklin respetivamente, dos personajes que tienen una enorme química y que en muchas ocasiones son el soporte principal de la trama. Para los aficionados a Star Wars, hay que señalar que Anton Lesser, el Mayor Partagaz en Andor, tiene un pequeño pero importante papel. Y no nos podemos olvidar del español Miguel Bernardeau dando vida a uno de los pasajeros llamado Angel.

Es cierto que siendo Baran bo Odar y Jantje Friese sus creadores, 1899 recuerda en muchos momentos a Dark, pero realmente la mayor inspiración que tienen no es otra que la mítica Perdidos. Como en la serie de J. J. Abrams y Damon Lindelof, los misterios se van sucediendo uno tras otro mientras vamos conociendo el pasado de los personajes, un pasado que repercute de manera trágica en el presente. El problema está en que cuando se presentan tantos interrogantes, el púbico puede quedar abrumado y acabar aburriéndose si no se dan soluciones. Por eso es tan importante la manera de ir dosificando información, algo que en Perdidos falló tal vez porque eran otros tiempos y había que rellenar 22 episodios por temporada, lo que hacía que hubiera demasiadas tramas de relleno.

En 1899 los misterios se van sucediendo desde el principio, pero a la vez vamos conociendo más cosas nuevas que a su vez nos llevan a nuevas preguntas en un ciclo que parece que va a tener su cierre en los episodios finales, conforme vamos empezando a tener claras algunas cosas. Lo malo es que el final nos va a dejar con la boca abierta llevando a los personajes a una situación del todo insospechada de cara a una segunda temporada que aún no está confirmada por Netflix.
SPOILER ALERT¡¡¡¡ Una pequeña explicación del final
Si no has visto la serie aún te recomiendo que dejes de leer en este mismo momento porque es un poco complicado hablar de 1899 sin hacer referencia a lo que pasa al final de temporada.
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Más o menos desde la mitad de la serie queda claro que los personajes están metidos en una simulación al más puro estilo Matrix en la que hay varios niveles de realidades temporales superpuestas unas a otra como si fueran capas de una cebolla. Lo que casi nadie podía esperar es que también estuviera metido en dicha simulación el padre de Maura, que parecía ser el creador de todo, y que estas simulaciones fueron creadas realmente por Maura, en principio para mantener con vida la consciencia de su hijo Henry, que suponemos murió en el pasado. Pero el giro final si que deja con la boca abierta ya que cuando nuestra protagonista logra salir de la simulación descubre que todos los personajes están en animación suspendida viajando en una nave espacial llamada Prometheus 200 años en el futuro. Allí tiene que enfrentarse al hecho de que su hermano Ciaran se ha hecho con el control de la simulación y de la nave en la que viajan.

Pero tampoco podemos estar seguro de que este nuevo escenario sea real y no una nueva simulación, como tampoco podemos estar seguros de que Ciaran exista realmente y sea el hermano de Maura. Bien podría ser un programa informático creado para mantener con vida a los pasajeros de la nave que ha tomado consciencia propia al mas puro estilo HAL 900 de 2001 y se quiere vincular con su creadora haciéndose pasar por su hermano.
Teniendo en cuenta este final y como se las gasta últimamente Netflix, habrá que rezar o encomendarse al ser superior que sea para conocer como continua una historia que dejará con muy buen sabor de boca a los amantes de este tipo de series.




Gracias por el análisis. Buena serie que como en Dark estas siempre preguntandote que pasa, solo que aquí al menos no te lías con los personajes de diferentes épocas(de momento jaja). Múltiples misterios, preguntas sin resolver y un final que deja con ganas. ¿Estan en una nueva simulación? ¿Que pasa con los demás personajes, reinician en el barco o donde? ¿Si el padre tbn está atrapado porque simplemente no ayuda a su hija en vez de parecer «el malo»? ¿Daniel esta realmente intentando ayudar o esta controlando la simulación? ¿Existe Ciaran? En fin esperemos que Netflix la renueve y no deje a medias todo
Gracias a ti por comentar Melky. Totalmente de acuerdo contigo, este tipo de series con tantos misterios me encantan, solo espero que Netflix no saque la tijera y podamos ver esa segunda temporada que tanto promete