Mañana es hoy se trata de un producto dentro de un género que todavía tiene que enfrentarse a muchos prejuicios en nuestro país: el fantástico. Amazon Prime Video estrena esta comedia en la que un grupo de personajes típicos de nuestro país viajan a nuestra época desde el pasado. Esta película ha sido recibida de manera tibia por el público y la crítica pero, pese a sus limitaciones, tiene algo que ofrecer para un espectador abierto a su humor y mensajes.
Mañana es hoy
Los Gaspar son una familia normal y corriente. El padre trabaja en un estudio de fotografía, la madre es ama de casa, el hijo adolescente lee tebeos de Zona 84 y la hija es una fan absoluta de Héroes del Silencio. Sí, los Gaspar son una familia normal y corriente… del año 1991. El padre, obsesionado con el orden y la puntualidad, discute constantemente con su hija, pero llevan una existencia relativamente feliz, hasta el día en que deciden ir a la playa juntos.

Cuando una nueva discusión separe a la hija del resto de la familia, sus integrantes aparecerán en 2022 después de una misteriosa tormenta eléctrica. Tras descubrir qué ha sucedido, se refugiarán en la casa de un viejo amigo de la familia, y tratarán de habituarse a su nueva época. Pero hay algo terrible sobre este futuro: los dos padres se horrorizarán al descubrir que su pequeña falleció en circunstancias sospechosas una semana después de que ellos desaparecieran, e intentarán recuperarla por todos los medios posibles.
El presente es el futuro
Mañana es hoy utiliza su argumento, en el que los viajes espaciotemporales son un punto central, para enfrentar a los protagonistas con un mundo que desconocen y que les resulta hostil. El humor de la cinta se basa en resaltar las diferencias entre una época y otra, contraponiendo el anticuado modo de vida de los personajes principales con las nuevas costumbres a las que tendrán que adaptarse. Así, los Gaspar se verán envueltos en una gran cantidad de divertidos (aunque no muy originales) encontronazos con el mundo moderno, y tendrán que descubrir su lugar en él.
Los gags del guión resultan simpáticos y las referencias a la época de la que proceden los protagonistas seguramente satisfagan a más de un espectador que viviera durante principios de los noventa. La película se mueve de manera inteligente entre la nostalgia y la crítica, sin edulcorar ni condenar el pasado ni el presente. Es de agradecer que no se eche más leña al fuego de las manidas luchas generacionales, ofreciendo en su lugar un entendimiento entre los diversos personajes.

Pero tiene numerosos defectos. El argumento, por ejemplo, nos obliga a suspender nuestra incredulidad en demasiadas ocasiones, y no estamos hablando precisamente de los viajes en el tiempo. ¿Cómo ha conseguido el hijo de la familia inscribirse en un instituto si seguramente haya sido declarado difunto después de su desaparición? ¿De verdad es tan inocente un joven de los noventa como para no saber que invitarle a estudiar es solo un pretexto para tener relaciones? En ocasiones, se acentúa tanto la diferencia entre las dos épocas que la cinta parece sugerir que en el pasado todo el mundo era mojigato o, directamente, imbécil.
Pese a los muchos peros que se le pueden poner a la historia, cumple con su función de entretener y resulta sorprendentemente emotiva para una película con esta premisa. La familia no solo tendrá la misión de salvar a su hija, sino que para lograrlo deberá comprenderla como nunca antes y arreglar las fisuras en su relación. El padre, interpretado por Javier Gutiérrez, tiene un arco de personaje muy lógico y coherente, por el que deja a un lado su obsesión con las buenas formas y la puntualidad, y que acaba culminando en un acto heroico durante el clímax.
Conclusión
Mañana es hoy no es una película que vaya a pasar a la historia y nos hemos dejado en el tintero otros defectos, como lo olvidados que acaban la mayor parte de los personajes del presente cuando la familia vuelve al pasado. Sin embargo, entretiene sobradamente, a algunos les sacará una lagrimilla, y contiene un mensaje muy pertinente sobre los choques intergeneracionales. Estoy convencido de que muchos de sus críticos habrían perdonado sus fallos de haber escuchado canciones de los Guns N’ Roses en vez de música de Héroes del Silencio.
Eso sí, el Tribunal de la Haya debería actuar sobre los productos españoles de ciencia ficción y fantasía en los que se dicen cosas como «¿viajes en el tiempo? ¡Pero si eso en España nunca pasa!» o «vaya, esto es como Terminator/Regreso al futuro/Doctor Who, pero a la española». Cineastas, ya no sois originales por usar una idea manida y traerla a nuestro país, y este chiste ya lo quemó El ministerio del tiempo hace mucho. Por favor, dejad estas bromitas y hacednos un favor a todos.



