Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. En esta ocasión viajamos a la corte francesa de Luis XIV, de la mano de Dolmen Editorial, para recuperar a uno de los grandes héroes enmascarados de nuestra historieta: El Espadachín Enmascarado. Volumen 1, de Manuel Gago.
Desde este rincón de la inmensa red, seguimos reivindicando los clásicos del tebeo popular y celebrando que, muchas décadas después de su aparición original en los quioscos, siguen encontrando nuevas vidas en estanterías, librerías y mesas de novedades.
El Espadachín Enmascarado. Volumen 1.

Dos jóvenes oficiales destacan en la corte del Rey Sol: Pierre Drumont, conocido por su bondad y sentido del honor, y Paul de Brenat, hijo del Marqués de Brenat, capaz de cualquier crueldad con tal de ascender en la escala social.
Ambos comparten fuerza, habilidad con la espada y un carácter enfrentado que pronto cristaliza en un duelo marcado por la rivalidad y los celos.
Un enfrentamiento por una dama y una intriga palaciega desencadenan la tragedia: Acusado falsamente de haber actuado con malas artes, Pierre se convierte en objetivo de la justicia de Luis XIV y se ve abocado a la condena a muerte.
Para escapar de esa suerte y demostrar su inocencia, decide ocultar su rostro bajo un antifaz y adoptar una nueva identidad que le permita moverse en las sombras y desbaratar los planes de los cortesanos que le han tendido la trampa.

A partir de ahí, la serie desarrolla una trama clásica de capa y espada: Duelos en pasillos de Versalles, conspiraciones urdidas en salones recargados, espías al servicio de distintas facciones y damas en apuros a las que el héroe tiende la mano.
El Espadachín Enmascarado, tan diestro como temerario, hará todo lo posible por restituir su honor, desenmascarar a los verdaderos traidores y, una vez rehabilitado, convertirse en espía al servicio de la propia corona francesa.
Es una narración que mezcla romance, aventura y justicia poética, con el punto justo de ingenuidad propia del tebeo de su época, pero con la energía suficiente para seguir entreteniendo hoy.

La edición de Dolmen Editorial
Dolmen Editorial presenta este primer volumen como una nueva edición en formato libro de tapa dura, en cartoné, con unas dimensiones de aproximadamente 28 × 21,5 cm que respetan y realzan el origen apaisado del material.
Son 216 páginas en blanco y negro y color, que recopilan los 20 primeros cuadernillos originales de la serie, manteniendo la estructura clásica pero en un tomo robusto y pensado para la biblioteca.
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Estamos ante una edición que se enmarca en la línea de recuperación de clásicos de la casa, con un precio de venta recomendado de 29,90 euros, en sintonía con otros tomos similares que Dolmen ha dedicado al cómic europeo y al tebeo español de aventuras.
Detalles como el papel, el tamaño generoso y la combinación de páginas en blanco y negro con materiales en color buscan un equilibrio entre fidelidad a la edición original de cuadernillos y comodidad de lectura contemporánea.
Es importante subrayar que se trata de una serie abierta, lo que implica que este volumen es solo la puerta de entrada a un proyecto de recuperación más amplio.
Para quienes conocieron al personaje en su momento, la edición funciona como un reencuentro digno y manejable; para las nuevas generaciones, supone una oportunidad de acceso ordenado y cronológico a un título que hasta ahora resultaba mucho menos asequible fuera del circuito del coleccionismo.

Manuel Gago: una leyenda del cómic español
Manuel Gago García nació en Valladolid en 1925 y está considerado uno de los grandes nombres de la historieta española, figura clave de la llamada Escuela Valenciana.

De formación esencialmente autodidacta, empezó a publicar en los años cuarenta en editoriales como Hispano Americana y Marco, con series de aventuras como El Espíritu de la Selva o Viriato, antes de consolidarse como uno de los autores más prolíficos del país.
Su creación más popular fue, por supuesto, El Guerrero del Antifaz, auténtico fenómeno editorial de posguerra que marcó a varias generaciones de lectores y se convirtió en un icono del tebeo patriótico y de aventuras.

Pero Gago no se limitó al héroe enmascarado medieval: también dio vida a personajes como El Pequeño Luchador, Purk el Hombre de Piedra, Tonín el huerfanito o La pandilla de los siete, mostrando una enorme capacidad para moverse entre diferentes escenarios, del Oeste al paleolítico.
Además de trabajar para la Editorial Valenciana, fundó sus propias editoriales, como Garga y Maga, cuyos nombres son anagramas del suyo y que le permitieron lanzar nuevas series de aventuras y mantener un control mayor sobre su obra.
Tras una retirada parcial en los años sesenta, regresó en los setenta con nuevas historietas y con las Nuevas Aventuras del Guerrero del Antifaz, que quedaron inconclusas a causa de su fallecimiento en 1980, con más de 27.000 páginas dibujadas a sus espaldas.
Una cifra que habla por sí sola de un autor que, más que un nombre, es ya un género en sí mismo dentro del tebeo español.

Valoración personal
Entrar en este primer volumen de El Espadachín Enmascarado es como abrir una ventana a un tipo de aventura que hoy casi no se hace: directa, apasionada y sin complejos, con héroes claros, villanos marcadísimos y un ritmo que no da tregua.
Se nota el pulso de Gago en cada página, esa mezcla de ingenuidad, épica y sentido del honor que hizo grande al tebeo popular español y que aquí se beneficia, además, del escenario de la corte de Luis XIV, con todo su juego de intrigas y conspiraciones.
En cuanto a la comparación inevitable con El Guerrero del Antifaz, diría que en términos de calidad ambos títulos juegan en la misma liga, pero con matices interesantes.
El Guerrero es más expansivo, con una ambientación medieval-heroica más “de manual”, batallas campales y una estructura casi mítica que lo convierten en el gran tótem de la obra de Gago.
El Espadachín Enmascarado, en cambio, se siente algo más contenido y sofisticado en lo argumental: el peso que tienen la intriga cortesana, el juego de máscaras (literal y figurado) y la idea del héroe injustamente acusado le dan un aire más cercano al folletín de capa y espada europeo que a la cruzada heroica medieval.

En lo gráfico, se aprecia a un Gago muy seguro, quizá menos “icónico” que en El Guerrero del Antifaz pero igual de enérgico en la composición de página, con duelos resueltos en diagonales muy efectivas y un uso del claroscuro que realza la teatralidad de pasillos, balcones y salones de Versalles.
Si en El Guerrero prima la sensación de aventura desatada, aquí sobresale la tensión: miradas furtivas, puertas entreabiertas, conspiradores en penumbra …
Elementos que, en esta edición amplia de Dolmen Editorial, se disfrutan mucho mejor que en el tamaño original de cuadernillo.
Personalmente, el tomo me ha gustado mucho porque confirma que Manuel Gago no era solo el autor de un gran personaje, sino un narrador capaz de adaptar sus obsesiones (el honor, la justicia, la redención) a diferentes marcos históricos con resultados igual de sólidos.
Si eres lector veterano de El Guerrero del Antifaz, encontrarás en El Espadachín Enmascarado un “hermano” distinto pero igual de digno, menos épico en apariencia pero con una carga dramática que crece número a número.
Y si llegas nuevo a Manuel Gago, este volumen de Dolmen Editorial es una vía de entrada estupenda: un clásico respetado en una edición cuidada, que demuestra por qué seguimos volviendo, una y otra vez, a …
¡Estas pequeñas grandes cosas que nos hacen felices!



