InicioSeriesAnálisis de The Boys. Temporada 5. Episodios 1 a 3: Más ritmo...

Análisis de The Boys. Temporada 5. Episodios 1 a 3: Más ritmo y menos sorpresas

Ha vuelto ‘The Boys’ a Amazon Prime vídeo y he vuelto yo a su regazo para esta última temporada. A estas alturas del 2026, enfrentarse a los tres primeros episodios de la temporada final de ‘The Boys’ es una experiencia extrañamente contradictoria. Por un lado, sentimos la adrenalina de estar ante el cierre de una de las sátiras más importantes de la década y una serie que amamos millones de espectadores por otro, nos invade esa sensación de ‘veteranía cínica’ (palabras que le robo a un amigo). Ya no nos sorprende nada, estamos curados de espanto y ya el ‘bigger and better’ ha perdido efecto.

Tras años de ver cabezas explotando, orgías de superhéroes y poderes absurdos, el umbral del impacto se ha desplazado tanto que la serie ya no puede jugar la carta del impacto con la misma eficacia de antes.

the boys

Lo primero que salta a la vista en estos tres episodios es que ‘The Boys’ ha aceptado que ya no puede dejarnos con la boca abierta mediante la pura depravación visual. En los primeros capítulos de esta entrega, vemos escenas de violencia que en cualquier otra serie serían el punto álgido de la temporada, pero aquí las recibimos con una familiaridad casi rutinaria. Digamos que lo más sorprendente es que Kimiko hable y sea de las más sensata de este grupo.

Ya no nos escandaliza que un ‘Sup’ use sus poderes de forma aberrante en la intimidad, ni que Vought manipule las noticias con un cinismo que ya supera a la realidad (y eso que es algo muy difícil actualmente). El factor sorpresa ha muerto, víctima de su propio éxito. Sin embargo, por suerte, la serie parece saberlo. En lugar de esforzarse desesperadamente por superar el ‘momento más asqueroso’ de la temporada anterior, estos tres episodios se sienten más centrados en el peso de las consecuencias acumuladas y de lo que está por venir.

A pesar de esa falta de sorpresa, hay algo que la serie no ha perdido: su pulso narrativo. Si algo temía de esta temporada final era que se perdiera en rodeos o episodios de relleno para estirar el chicle. Afortunadamente, estos tres capítulos se sienten como un fórmula uno que ha está pisando el acelerador.

4cd73d47 e3b0 4c46 a8e1 abbc2617bb7e 3000x1253 scaled

El ritmo es vertiginoso. La serie utiliza su estructura habitual de múltiples frentes como el equipo de Carnicero, por un lado, las intrigas en la Torre Vought por otro, pero con una urgencia nueva. El virus. Cada conversación, cada traición y cada movimiento en el tablero político se siente como si fuera el último. Las piezas que quedan en pie se lo juegan a ‘todo o nada’. No hay espacio para tramas secundarias irrelevantes; todo lo que ocurre en estos 180 minutos de televisión está diseñado para empujar a los personajes hacia la recta final.

Lo que más destaca de este inicio es cómo todo huele a despedida. Se percibe en el aire que los guionistas están uniendo los cables sueltos para la pirotecnia final. Las subtramas que nos han acompañado durante años como la búsqueda de redención de Luz Estelar, el trauma eterno de Kimiko y Frenchie, o la lenta desintegración moral de Hughie, están convergiendo de manera inevitable en este ‘EndGame’

Ya no se trata de ‘aguantar un día más contra Vought’,  se trata de dar el golpe final o morir en el intento. La introducción de elementos que vimos gestarse en Gen V y en el final de la cuarta temporada (como el famoso virus) aquí toma un protagonismo absoluto, actuando como la espada de Damocles que pende sobre la cabeza de cada superhéroe en el planeta.

VFZwceeR5AfWnnKoCk3inW
Jensen Ackles (Soldier Boy), Antony Starr (Homelander)

Pero el verdadero motor de estos tres episodios es la inevitabilidad del choque entre Carnicero y Patriota. En temporadas pasadas, sus encuentros eran juegos de gato y ratón, escaramuzas con las que ambos sobrevivían para pelear otro día. Ahora, la dinámica ha cambiado radicalmente.

Carnicero ya no tiene nada que perder. Se mueve con la desesperación de un hombre que sabe que su tiempo se agota. Su mirada en estos capítulos es la de alguien que está dispuesto a quemar el mundo entero con tal de ver a Patriota arder. Ya no tiene miedo a verse las caras con el líder de Los Siete.

Patriota, por su parte, ha alcanzado un nivel de poder político y control social que lo hace más peligroso que nunca, pero también más aislado. La serie subraya brillantemente su fragilidad mental en medio de su victoria absoluta. Su mente se está rompiendo, se ha dado cuenta que tiene muchos enemigos entre los que están cerca de él, su reina del miedo le está pasando factura.

Se intuye que la confrontación final no será solo una batalla de superpoderes, sino una explosión de odio que ha estado cociéndose a fuego lento durante cinco temporadas.

The Boys Season 5 Crop 1 770x470 1

Conclusión

Estos tres primeros episodios de la temporada final de ‘The Boys’ nos dicen que la serie ha madurado, lo lleva haciendo poco a poco. Ha dejado atrás la necesidad de gritarnos a la cara para llamar nuestra atención y ha optado por un susurro amenazante que nos dice: «esto se acaba».

Es cierto que creo que nos están devolviendo a algunos personajes, que no estaban teniendo relevancia ya, por cerrar sus arcos, aunque no lo veo necesario, al menos en lo visto en estos primeros capítulos.

‘The Boys’ mantiene el ritmo, cierra filas y prepara el escenario para un baño de sangre que, aunque ya no nos sorprenda por su violencia, nos dolerá por el cariño (o el odio) que le tenemos a sus protagonistas. El tablero está listo, las piezas se están moviendo a una velocidad alta y constante y, por primera vez, parece que nadie va a salir de esta con vida. ‘The Boys’ ha vuelto para decir adiós, y lo está haciendo con la bota puesta en el cuello del espectador.

Aquí os dejamos el resto de análisis de ‘The Boys’ previos antes de entrar en materia con lo nuevo de Eric Kripke.

Un saludo y sed felices.

Juanma Martín
Juanma Martín
Amante de DC desde que ví Batman de Tim Burton en la gran pantalla. Crecí con los vídeos Beta y VHS y visitando casi a diario unos lugares extintos llamados videoclubs. Seguidor acérrimo de las tardes de sofá y series, del cine y del "buen" cine más aun. Jugador de rol desde los 14 años y jugador de videojuegos desde los 20. Muy cliché durante gran parte de mi vida.
ARTICULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimos artículos

Comentarios recientes