Bienvenidos una semana más al análisis de un nuevo capítulo de Star trek Discovery, esa serie de gran presupuesto que parece que está gustando más a los nuevos trekkies que a los más veteranos. Si queréis ver los análisis de los capítulos anteriores podéis leerlos todos aqui
¿De que va esto?
El titulo de este capítulo es La magia que vuelve loco al hombre cuerdo, un típico capítulo de bucle temporal que tan asiduos se convirtieron en anteriores series de Star trek. Para mi otra gran idea, otro gran proyecto de Discovery que se queda a medio camino. Parece que estoy muy pesimista, y lo mismo es que lo estoy, pero es que me resulta inevitable compararlo con capítulos de por ejemplo La nueva generación. Como capítulo independiente (aunque realmente tiene ecos del pasado, al fin y al cabo Harry Mudd ya sale en un episodio anterior) funciona bastante bien, y si no hubiera precedentes de esta franquicia décadas atrás, hablariamos de un capitulo notable, pero nunca sobresaliente. El problema está en la resolución del entuerto y como he dicho antes, en compararlo con otros de su género.

Todo empieza con una Gormagander, una «ballena espacial» que no puede ser obviada ya que está en peligro de extinción. Por los tratados de la Federación tienen que transportarla a la nave y aparentemente todo marcha bien. Pero dentro de esa criatura se esconde: Harry Mudd, que entra con gatillo fácil y se empieza a armar la marimorena. A este personaje lo pudimos padecer en el capítulo 5 de esta misma serie. Os dejo el enlace aquí mismo. ¿Os acordáis del capítulo donde Lorca es capturado por los Klingons? ¿Y a ese hombre que se las sabía todas encerrado con el capitan y con Ash Tyler? Pues bingo, ese hombre que juró venganza lo hace (y de que manera) en este capítulo.
Harry Mudd tiene algo llamado un cristal del tiempo y puede repetir el mismo bucle una y otra vez, con la ventaja para él y la desgracia para los demás que Mudd se acuerda de cada bucle y el resto no. ¿Eso porqué es bueno para él? Porque va aprendiendo de la situación hasta que va avanzando por ese bucle y acaba conociendo todas las variables. Sin embargo para el resto de los invitados ese bucle no existe. En definitiva, te repites pero no lo sabes. ¿Os acordáis de la película de Bill Murray titulada Atrapado en el tiempo? Si, me refiero a esa a la que comúnmente llamamos El día de la marmota. Pues es lo mismo. La diferencia es que el Bill Murray de turno es ahora Harry Mudd, el villano de turno y con sed de venganza.

La variable es aquí el buen oficial científico. El buenales de Paul Stamets es como el topo infiltrado en este cuento que se cuenta una y otra vez de mil maneras. Si seguís la serie ya sabéis que Paul tiene en su interior a las esporas, que forman para de él, y por tanto si puede recordar lo acontecido en los bucles anteriores. Podemos afirmar que Mudd no es Murray, porque a diferencia de él si tiene un archienemigo en el bucle temporal, y además no lo sabe.
Hay dos puntos que para mi hacen que el capítulo no sea sobresaliente y por tanto inferior a los de otros de la franquicia. El primero de ellos es que no queda claro, o queda muy cogido por hilos como se van organizando los tripulantes de la Discovery para contrarrestrar a Harry. De repente, en la repetición final parecen los reyes del mambo. Y no digo que con miles de bucles lo hubieran conseguido, pero no se transmite ese detalle al espectador. No lo he percibido así. El otro es que la resolución me parece chorra y light. De repente le quitan el fáser a Mudd, así, como por un descuido; y luego su castigo es irse con su mujer y su suegro que realmente, aunque se hagan los duros, están encantados de tenerlo de vuelta. Mi pregunta es ¿de eso está huyendo el villano del capítulo para justificar todo este embolado? Y recuerdo que si ese bucle hubiera conseguido seguir adelante, Mudd hubiera matado a varios tripulantes además de cambiar el curso de la guerra para beneficio de una raza ajena a la suya. Y todo para no ver a su mujer. Como dije antes, todo muy exagerado y cogido por los pelos.

Sigo pensando que estamos ante una serie que no saca todo el partido que podría sacar. En el lado positivo he de decir que al menos no te aburres con los capítulos. Y para acabar dos detalles. Harry Mudd se ha convertido con solo dos capítulos en el recurrente más importante o, al menos en el más deseado para que aparezca una y otra vez, como de si un bucle se tratara. Seguro que le veremos más veces en otras temporadas y si me apuráis incluso no descarto verlo en esta misma. Y el segundo detalle es que es el primer capítulo en el que no hemos visto a ningún Klingon.
Larga vida y prosperidad.




Quizás para muchos este capítulo haya sido poco original por el tema del bucle temporal, pero es el primer episodio en el que he reconocido Star Trek la serie. En los anteriores me parecía estar contemplando la recreación de las últimas películas, mucha más acción que contenido. Hasta el capítulo 7 la violencia era la protagonista de la pantalla en lugar de un dilema moral, un extraño fenómeno astronómico, una civilización extraña…Es decir la temática habitual de la serie que nos enamoró a millones de personas y que sobre todo trataba de transmitir valores «humanos» a través de una búsqueda de lo desconocido a través de las estrellas. Larga vida y prosperidad.