Está claro que las compañías están apostando mucho por el formato televisivo. Puede que sea el tirón de Juego de Tronos que muchas de ellas se suben al carro de grandes adaptaciones y, sobre todo, con grandes nombres del mundo del séptimo arte. En este caso Josh Hutcherson, conocido por participar en la saga fílmica de Los Juegos del Hambre, junto a Seth Rogen y Evan Goldberg nos traen una parida sobre viajes en el tiempo, masturbaciones, sangre y videojuegos que, si bien convence en algunos episodios, el resultado final es mejorable.
Future Man
Josh Hutcherson interpreta a Josh Futterman, un veinteañero que trabaja en un centro de control y prevención de enfermedades de transmisión sexual. ¿Un afamado científico? ¿Un químico notable? No, él es simplemente el conserje, y ni siquiera uno bueno. En el mundo real es un mindundi, un chaval que ha tirado toda su vida por los suelos y que se encuentra con veinte y tantos trabajando limpiando los desechos de los demás y viviendo con sus padres.
Sin embargo, cuando coge un joystick se convierte en Future Man, un soldado hiper cualificado que busca acabar el famoso y difícil videojuego Biotic Wars, un título ambientado en un futuro distópico donde los bióticos, seres con apariencia humana pero desprovistos de sentimientos, controlan el mundo. Esto es lo único que se le da bien a Josh. En su partida él es el salvador del mundo y se ha hecho un nombre. Sin embargo, el videojuego es real y ha sido enviado desde un futuro donde de verdad existen estos enemigos y él deberá ser el salvador.
Terminator, Regreso al Futuro… Cine de los 70 y 80, pero gamberro
La trama, como podréis deducir, no es para nada la quintaesencia de la ciencia ficción. La historia es tonta y simple, de hecho, más que simple es conocida. Future Man actúa como un zumo donde has mezclado decenas de cintas de ciencia ficción de los 70 y 80, con un poco de gamberrismo. Todos conocemos la trama de Terminator, alguien enviado al pasado para cambiar el futuro. Ese es el eje principal, pero Future Man no actúa como si no conociera esas cintas, sino que en su particular visión es un homenaje a ellas. Es una constante escuchar frases, ver secuencias que en seguida evocan esas cintas. Es una serie que tiene mucho de todos y poco de propio, pero aun así eso es lo que menos falla.

Teniendo detrás al mismo equipo que nos trajo Juerga hasta el fin o La fiesta de las salchichas, era de esperar que no fuera para todos los públicos. Es malhablada, gamberra y asquerosa en ocasiones, su sentido del humor es pésimo y eso atrae a mucha gente, entre ellos me incluyo, pero algo que funcionaba en esas cintas era el tiempo. Todo ese humor absurdo estaba condensado en cintas de hora y media como mucho, suficiente para no hartar al espectador y sentirse forzado a sonreír con cada tontería que hagan, pero aquí el tiempo les juega una muy mala pasada.
Duración por episodio, bien. Duración de la temporada, mal
Sus primeros tres episodios están dirigidos por esas absurdas mentes que son las de Seth Rogen y Evan Goldberg. De hecho, estos son los mejores de la temporada y los que consiguen atrapar al espectador hasta que se da cuenta de que el tiempo les ha jugado una mala pasada.
Su duración escasa es un atrayente para los que busquen una serie divertida y de corta duración. Si hubiera excedido la media hora, habría sido doblemente pesada. El problema es que esa trama tan simple se excede hasta llegar a los 13 episodios, donde quitando los 4 primeros, que giran alrededor de un mismo arco argumental, y los 3 últimos, se hace bastante soporífero.
Tonta y predecible, pero sin aires de grandeza
El punto que más gratamente me sorprende de esta serie es que no se toma en serio nunca. Me habría gustado muy poco si entre risas absurdas y risas absurdas me hicieran ver como todo lo que sucede es muy importante. No lo es y su equipo lo sabe. Sus personajes son clichés con patas, muchos puestos ahí para, en ocasiones, soltar algún chascarrillo sobre alguna etnia o posición política, pero no les importa.
Future Man es interesante si buscas un humor tonto, para pasar el rato y que cuenta con una producción de sobra solvente como para trasladarnos por las épocas donde acaban los personajes. Sin embargo, su constante humor facilón aburre al tiempo debido a sus 13 episodios. Muchos defienden que es una serie muy comedida, que dura y se extiende lo justo, pero no lo veo así. Es excesivamente larga para solventar una historia tonta. Su trío protagonista cumple en eso de ser absurdos y nunca pensé ver al teenager de Josh, salido de aquellas Los juegos del hambre, en un registro como este.







