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A Silent Voice, el abuso desde los ojos de un bully

Recuerdo perfectamente cómo pensé en ver esta película en el momento en el que la vi anunciada, y sobre todo después de saber de qué iba la cosa, pero al final decidí ver Kimi no Na wa para llenar el gusanillo de película de animación japonesa. Debo decir que como suele pasar, cometí un craso error dejándome llevar por las críticas generales en vez de haber disfrutado de esta maravillosa y conmovedora película.

Las historias sobre el bullying son un clásico del que ya hemos hablado en repetidas ocasiones en esta web, desde Por trece razones hasta el libro de relatos Ahora ganas tú, pero la narración suele ser siempre desde el punto de vista: el de las víctimas. La figura de bully se suele dejar completamente de lado, limitándose a una especie de juicio social público en el que se le martiriza y se le retira cualquier retazo de humanidad, de profundidad, de razones.

Precisamente porque A Silent Voice rompe con esta tendencia reduccionista es por lo que la película es tan conmovedora como interesante. Es una película que habla sobre la redención, el aprendizaje de un niño, que, como casi todos, no entiende ni conoce muy bien las consecuencias de sus actos y la mella que pueden dejar en los demás. Pero lo interesante es que se desarrolla a lo largo del tiempo, años, con la misma persona a la que le hizo la vida imposible y la otra protagonista: su víctima, cuyo perdón no será suficiente para calmar la culpabilidad que siente nuestro protagonista.

Uno de los puntos clave de la película es que si no tienes la sensibilidad de una patata, nada del film es desechable, ni las acciones de los protagonistas, ni la compasión y empatía que sientes por los mismos. Y sobre todo, como ya he dicho, por el bully, al que es muy difícil odiar pero con el que es muy fácil empatizar. Como todos en el fondo, aunque nos guste aferrarnos a lo contrario, tiene un lado oscuro que le llevó a hacer crueldades, pero como casi todos también, otro lado suyo no le permitía vivir con la conciencia tranquila por ello. El resultado de este complejísimo conflicto interno al que con tendencia se le suele quitar importancia, cuando en muchas ocasiones hasta lleva vidas de por medio, es una película tan primaria y emocional que prácticamente cada gesto, mirada o movimiento te hace estar con los sentimientos a flor de piel, porque todos tienen significado, es como si te sumergieras en una espiral de mensajes subliminales, palabras no pronunciadas, confesiones pendientes. Y esto es algo que se nota, porque la inmersión es máxima. 

Pero no podemos hablar simplemente de lo que es pura narrativa en lo referente a esta película, porque cuando es comparada con Kimi no Na wa es también por su inconmensurable calidad artística, aunque en este respecto debo admitir que creo que se queda atrás. En esta película se ha optado más por los colores pasteles y una menor atención a los decorados, brillos y paisajes en compensación por algo mucho más focalizado en las figuras humanas. En cualquier caso, y aunque la animación sea muy buena, Kimi no Na wa también le supera en esto. Pero, sin embargo, la dirección de A Silent Voice me ha parecido brillante, llena de elementos metafóricos de la propia película y con un tempo perfecto para lo que quiere contar y cómo lo quiere contar ¿la razón? bueno, creo que en esta película se saca a coalición la verdadera característica del anime, que reside precisamente a cómo transcurre el tiempo. En un sólo momento, que puede sel el clímax o bien de una seria, o de una película o de un mismo capítulo, que en realidad serían apenas unos segundos reales de la acción, pareciera que estamos ante una inmensa red neuronal en la que suceden mil cosas a la vez, todas ellas de manera ordenada, consistente y para nada fugaz. En un sólo instante puedes experimentar innumerables emociones, diálogos internos, deseos, ves cómo transcurre el tiempo, cada detalle, cada cosa, es como si se parase, el clásico “he visto mi vida ante mis ojos”. Bien, pues en A Silent Voice estos momentos clímax se repitan y son de un conmovedor tal que es imposible no caer ante sus pies. Bravo por la dirección de Naoko Yamada. 

Como podréis imaginar viendo todo lo anterior, es una película que recomiendo encarecidamente por lo que representa, por su enfoque nuevo y original y por lo buena que es como película aparte de todo ésto. No querría decir mucho más para no arruinárosla, así que no os la perdáis, id a verla, disfrutadla y sed felices.

Kitayuhttps://kitayuland.blogspot.com.es/
Mi nombre es Carmen, pero me llaman Kitayu. En los fríos inviernos me muevo sedienta de tinta y ocio. Bueno, a quién vamos a engañar, en verano también.

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