Finalmente, hemos podido leer la conclusión de la miniserie Man of Steel, guionizada por Brian Michael Bendis y dibujada por Jason Fabok. Tras unos cinco números repletos de aciertos y de decepciones, el polémico guionista pone sobre la mesa un nuevo statu quo para Superman, y establece un cierre provisional para la historia del destructor de Krypton Rogol Zaar. Después de haber comentado el cómic durante mes y medio, ¿merece la pena su lectura? ¿Comprende Bendis al personaje? ¿Su etapa será recordada con cariño, con odio o con indiferencia? Aunque no conocemos la respuesta a todos esos interrogantes, trataremos de analizarlos a continuación.
Reseña de Man of Steel#6 (2018): Un emotivo final para la primera historia de Bendis en Superman
Reseña de Man of Steel#5 (2018): El principio del fin
Reseña de Man of Steel#4 (2018): Es la hora de las tortas
Reseña de Man of Steel#3 (2018): Una de cal y otra de arena
Reseña de Man of Steel#2 (2018): El síndrome de los segundos números
Reseña de Man Of Steel #1 (2018): Bendis llega a Superman
Viaje al centro de la Tierra
La parte más decepcionante de este número es probablemente la batalla final entre Superman y el villano que clama haber destruido su planeta, y que ha reducido a cenizas la ciudad embotellada de Kandor. Aunque Fabok refleja de manera adecuada unas escenas de acción en el núcleo terrestre y más adelante en el espacio, algún otro artista como Maguire o Hughes podría haberse encargado del clímax. Este dibujante es, sin duda, el más discreto de los seis encargados de la miniserie, y tiene mucho que aprender todavía para llegar al nivel de sus compañeros. Aun así, su trabajo es más que aceptable.
El problema, y esto supone algunos spoilers moderados, es que de nuevo se recurre al deus ex machina preferido por los escritores de Superman: la Zona Fantasma, utilizada hasta la saciedad para encarcelar a un villano que parece imbatible. El propio héroe reprende a su prima Supergirl por haber recurrido a este último recurso, por lo que podemos asumir que será una solución provisional y que Bendis no la utilizará en su etapa. Sin embargo, se trata de un recurso poco imaginativo que solo tuvo gracia las cien primeras veces: ya puestos a causar destrozos, Rogol Zaar podría haber destruido la Zona Fantasma, con los criminales kryptonianos dentro, en vez de Kandor.

Sin embargo, todavía queda un leve consuelo para los que echarán de menos la ciudad embotellada, o sus posibilidades narrativas: la bella splash-page que muestra la ceremonia en recuerdo de los habitantes de Kandor. El guionista y el dibujante logran revestir esta estampa, que en principio podría parecer ridícula, de un aire de solemnidad.
Una dura despedida
Finalmente, en este número comprendemos por qué Jon abandona a su padre para surcar el espacio. Avisamos de que hay SPOILERS muy importantes: si a alguien le interesa esta historia, debe leerla por sí mismo.
En esta sexta entrega, Superboy hace referencia a un posible futuro que ya comentábamos en la reseña anterior, y en el que el inexperto hijo de Kal-El provoca la muerte de millones de personas. El pequeño usa este argumento para que su abuelo Jor-El le ayude a comprenderse a sí mismo, llevándole a explorar el espacio. Cabe destacar que este Mr. Oz se muestra más razonable que en su última aparición, pero esto podría tratarse de una artimaña. Quizás Bendis tenga planes para recuperar a este villano en el futuro, y la nueva situación le ha proporcionado el escenario perfecto para hacerlo.

Lois se ha marchado junto a su suegro y su hijo, para supervisar este extraño aprendizaje, por lo que Superman le entrega una garantía de seguridad: la armadura kryptoniana que lleva desde el 2011. Así, él se ha quedado con su traje clásico, además de proporcionarle a su mujer un método de contacto interplanetario para que puedan contactar con él si hay peligro. El problema es el siguiente: el antagonista de esta miniserie ha destruido su único medio de contacto, situado en la Fortaleza de la Soledad. Una decisión valiente por parte del guionista, y que maneja con la dosis de drama adecuada en este número. En estas páginas hemos visto una pelea por el destino del planeta Tierra, pero lo más relevante sigue siendo esa página en la que Clark Kent mirando los juguetes de su hijo Jon. Si la búsqueda de su familia se convierte en el leitmotiv de su etapa, podríamos estar ante un futuro muy interesante para el personaje.
Conclusión
No se ha acabado el mundo ni se ha descubierto la pólvora. La tan publicitada llegada de Brian Michael Bendis a las colecciones de Superman ha tenido como resultado, de momento, una miniserie correcta con algunos momentos por encima de la media y otros bastante sonrojantes. ¿Hay cómics mejores en el mercado? Decenas de ellos. Pero también los hay peores. En cualquier caso, el nuevo guionista promete innovar e introducir nuevos personajes para enriquecer la mitología del Hombre de Acero tras el necesario trabajo de síntesis que llevaron a cabo Jurgens y Tomasi para recuperar las características más básicas de este superhéroe. Es posible que algunos de estos cambios sean olvidados en cuestión de años o meses, pero de momento ofrecen muchas posibilidades a explorar. Esta etapa merece una oportunidad.



