Fue Aramis en Los Tres Mosqueteros, John Blackthorne en la primera adaptación televisiva de Shogun, Allan Quatermain en Las Minas del Rey Salomón, el sacerdote Ralph de Bricassart en El Pájaro Espino y, aunque pocos ya lo recuerden, fue el primer Jason Bourne… Este sábado, a los noventa años de edad, nos dejó Richard Chamberlain.
Richard Chamberlain había nacido un 31 de marzo de 1934 en Beverly Hills, California. Cualquiera diría que su infancia habrá sido entonces un lecho de rosas, pero nada más lejano: por el contrario, le tocó sufrir los problemas de un padre violento y alcohólico. Graduado de la Universidad de Pomona como licenciado en historia del arte, cumplió su servicio militar en Corea en un momento difícil, pues su sabida homosexualidad era mal vista en la fuerza y, sin embargo, se las apañó para hacer una carrera en el ejército e incluso fue ascendido a sargento.
Regresado de Corea, estudió actuación y su debut tuvo lugar en el medio televisivo con participaciones puntuales en episodios de series icónicas de los cincuenta y sesenta como La Ley del Revólver o Alfred Hitchcock Presenta, aunque sin lugar a dudas su consagración llegaría con el papel protagónico de Dr. Kildare que, emitida con éxito entre 1961 y 1965, le valió incluso un Premio Globo de Oro.

Paralelamente tuvo su debut en teatro e incluso cofundó en 1959 el grupo Company of Angels, con sede en Los Angeles. Tras finalizar Mr. Kildare, se abocó de lleno a tal actividad y estuvo en representaciones de Desayuno con Diamantes, Mi Bella Dama o Sonrisas y Lágrimas. Y, aunque con papeles menores, dio también sus primeros pasos en cine.
Hacia finales de los sesenta se trasladó a Inglaterra, donde obtuvo gran reconocimiento por sus papeles en televisión con Retrato de una Dama (1968), producción de la BBC, y en cine con La Loca de Chaillot (1969), que coprotagonizó nada menos que con Katharine Hepburn. Tomó además clases de canto y ello le permitió interpretar a Hamlet en una puesta musical para teatro que le convirtió en el primer estadounidense en dar vida al clásico personaje de Shakespeare desde John Barrymore en 1925.
Vaya a saber si fuera por eso, pero adquirió un estatus de actor serio que le dio en cine varios papeles históricos o de época, como el de Lord Byron en Lady CarolineLumb (1972), o varios de Alejandro Dumas, como Aramis en Los Tres Mosqueteros (1973) y posterior secuela (1974), Edmond Dantés en El Conde de Montecristo (1975) o Luis XIV en El Hombre de la Máscara de Hierro (1977).
En el medio, puso el pie en Hollywood con El Coloso en Llamas (1974), película de cine catástrofe dirigida por John Guillermin cuyo elenco coral incluía a Paul Newman, Steve McQueen, Fred Astaire, William Holden y Faye Dunaway, entre muchos otros.
Y también estaría en La Última Ola (1977), de Peter Weir, sin ello en desmedro de una carrera televisiva que, en paralelo, le hizo ganarse el título de “rey de las miniseries” con resonantes éxitos de audiencia que lo llevaron a los días de la colonización norteamericana en Centennial (1978-79), al Japón del siglo XVII en Shogun (1980) y, ni qué decir, a ser un cura apuesto y casamentero en El Pájaro Espino (1983) que, basada en el best-seller de Colleen McCullough (conocido en Latinoamérica como El Pájaro canta hasta morir), le haría ídolo indiscutido entre señoras de más de cuarenta. Esos dos últimos papeles le valieron también sendos Globos de Oro.

Los ochenta le vieron en dos películas al más puro estilo Indiana Jones en las que, compartiendo cartel con Sharon Stone, interpretó al cazador Allan Quatermain en Las Minas del Rey Salomón (1985) y su secuela Allan Quatermain y la Ciudad Perdida del Oro (1986), ambas basadas en clásicas novelas de aventuras de H. Rider Haggard.

Y aunque pocos lo recuerden, fue Jason Bourne mucho antes que Matt Damon al componer al personaje en la producción televisiva La Identidad de Bourne (1988), basada en la exitosa novela de Robert Ludlum.
Los noventa le vieron mayormente en producciones televisivas, entre ellas un remake de La Noche del Cazador (1991), donde encarnó a un sacerdote bastante distinto del de El Pájaro Espino al dar nueva vida al que fuera interpretado por Robert Mitchum en 1955 (aquí retro-análisis).
Entre 2008 y 2009 interpretó en teatro al mítico rey Arturo durante una gira teatral de Spamalot, parodia a cargo del grupo Monty Python. Y en 2017 fue convocado por David Lynch para Twin Peaks: El Retorno (aquí nuestros análisis episódicos), poniéndose en la piel de Bill Kennedy.
Como consecuencia de un derrame cerebral, este sábado pasado y a solo dos días de cumplir noventa y un años, nos dejó Richard Chamberlain en Waimanalo, Hawái. “Nuestro querido Richard está ahora con los ángeles (…) – expresó su pareja Martin Rabbett –. Es libre y se eleva hacia aquellos seres queridos que nos precedieron. Qué bendecidos fuimos por haber conocido a un alma tan increíble y cariñosa. El amor nunca muere. Y nuestro amor está bajo sus alas elevándole hacia su próxima gran aventura”…
No cabe duda de que deja detrás de sí una larga y profusa carrera, jalonada de personajes exitosos e icónicos. Y si bien nunca fue nominado al Oscar, tres Globos de Oro no son poca cosa ni tampoco, por supuesto, el reconocimiento de todos quienes, durante décadas, hemos disfrutado cada una de sus interpretaciones.
Hasta siempre, Richard, gracias por todo y gracias por tanto…




