Hay historias que parecen el argumento de una serie mala de sobremesa, hasta que te das cuenta de que no, que ha pasado de verdad. Y entonces ya no sabes si reírte, preocuparte o pensar “vale, Alan Ritchson esto en cualquier momento lo adaptan en HBO»
Lo de Alan Ritchson y su vecino va un poco por ahí.
La cosa, resumida sin adornos
Ha habido un conflicto entre Alan Ritchson y un vecino. Podéis buscar el video del «conflicto» en Internet. No lo voy a poner aquí, lo siento.
Hasta ahí, nada nuevo, vecinos discutiendo es prácticamente un deporte internacional. La diferencia es que aquí hay policía de por medio. Y cuando hay policía, la cosa ya no es “me has quitado el cubo de basura”, sino algo más serio.
Y ahora viene lo importante
Según lo que se sabe, la policía no ha considerado culpable a Ritchson.
Y esto es clave, porque en internet tenemos una tendencia a hacer lo siguiente: leer el titular y luego montarnos una película para decidir quién es el villano. Y luego, si me apetece, si tengo ganas, ya leo el artículo para saber que ha pasado de verdad.
Aquí lo único claro es eso, al menos por ahora, no hay cargos contra él. No hay cargos contra Alan Ritchson.

El problema es el ruido
En cuanto aparece una historia así todo se mezcla.
Pero la realidad es bastante más simple y menos emocionante de lo que internet quiere, ya que no hay una resolución que diga “es culpable”.
No hay confirmación de algo grave probado contra él.
Y eso, aunque parezca poco, en realidad lo es todo.
Lo curioso de todo esto
Que estamos hablando de un actor conocido (especialmente por su físico, que parece que desayuna pesas con proteínas) y de repente lo vemos metido en un lío de vecinos. Suena a chiste, suena a que el vecino es personaje de ficción metido con calzador en una nueva película.
La vida real tiene esa manía de ser bastante menos espectacular y más mundana.
No siempre hay un final claro. No siempre hay un “este es el bueno y este el malo”. Y no siempre tienes toda la información. Pero internet funciona como si sí. Y ahí es donde estas historias se deforman.
Conclusión (o algo parecido)
Lo de Alan Ritchson y su vecino es, en el fondo, bastante más simple de lo que parece ya que hubo un conflicto en el que intervino la policía y no hay culpabilidad atribuida a el actor.
No hay giro final. No hay revelación loca. No hay escena postcréditos. Y si lo pensamos bien, esta disputa es bastante más habitual de lo que nos gusta admitir.
Un saludo y sed felices.



