Alita, ángel de combate: que haya injusticia pero que no arda el mundo

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Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Las primeras cosas que trajeron a España de manga eran, claro, las más exitosas. Es famoso el caso de Bola de Dragón, con la auténtica histeria colectiva que hubo antes de la salida del manga en España: se llegaban a pagar barbaridades por fotocopias del manga en japonés. No sólo llegó Bola de Dragón, también su rival directo: El Puño de la Estrella del Norte (Hokuto no Ken), que fue mucho más copiado durante los 80 que el mismísimo Bola de Dragón. Akira, Los caballeros del zodíaco (Saint Seiya), el Dr. Slump, el Appleseed de Shirow: muchos de los grandes éxitos de Japón. Un mundo absolutamente nuevo para toda una generación que leía cosas de allí por primera vez. No llegó todo lo mejor (cosas como Jojo´s Bizarre Adventure las estamos recibiendo en pleno siglo XXI) pero sí mucho de lo más exitoso y que parecía que no iba a chocar excesivamente culturalmente. También se atrevieron a traer cosas muy marcianas para gente que no estaba hecha al manga: no todo tuvo éxito, claro.

El caso de Alita, ángel de combate (Gunnm en Japón) era muy particular. No tenía una serie que viéramos en las televisiones autonómicas, ni película en cine. Era un manga de una especie de chica-robot, pero no era la Arale del Dr. Slump ni era manga porno. Era como ciencia-ficción, pero a pesar de las violentísimas y fatales peleas lo desolador era casi siempre lo que hablaban y pensaban los personajes. Era otra cosa, creada por un tal Yukito Kishiro en los años 90. Y es, todavía a día de hoy, mi manga favorito. Vamos a contar algunos detalles de la trama hasta, más o menos, tres cuartas partes de la historia. Pero creo que no estropeo ninguna sorpresa de las importantes a nadie.

La historia empieza en el Patio de los desperdicios. El nombre no es porque sí: es un sitio lleno de humanos y ciborgs, lleno de basura y pobredumbre física y espiritual. Un lugar en el que no hay ley ni policía y la solidaridad es algo del pasado. Un sitio donde puedes morirte en la calle desangrado y nadie se parará. Hay en este sitio unas fábricas que mandan sus productos a una ciudad que flota sobre todo este espantoso sitio: Salem, la ciudad perfecta, utópica, en la que no hay enfermedad ni pobreza, en la que vive una minoría. El único interés de las fábricas es poder mandarles los productos y, bueno, pagar recompensas para que los asesinos que se pasan mucho de la raya sean ejecutados. En ese mundo de horror un doctor, Ido, encuentra un ciborg medio muerto en un vertedero, al que llamará Gally (o Alita).

Salem flotando sobre el Patio de los desperdicios

El ciborg, con forma femenina, no recuerda nada de su pasado. El doctor de vez en cuando hace de cazarecompensas para buscarse la vida. Y el ciborg descubre que sabe luchar instintivamente. No sólo sabe, sino que es una auténtica máquina de destruir, con un arte marcial devastador. Gally, sin recuerdos, tendrá que construirse como persona en un entorno hostil, con demasiados personajes a los que sólo les vale matar o morir, en el que hay bandidos que te tienden emboscadas para asaltarte y robarte la médula espinal y en el que la vida vale muy poco.

En todo el proceso de construirse mentalmente como persona vivimos con Gally el doloroso proceso de madurar. Vemos a monstruos surgir de las alcantarillas, monstruos que son producto de ignorar a las multitudes pobres a su suerte. Es decir, luchar contra alguien que ha enloquecido pero que tiene razones sobradas para odiar a toda la sociedad existente. Sentimos con Gally la fascinación por el primer amor, la obsesión por identificarse con el mismo objetivo que la persona amada y el durísimo choque con la realidad. Es decir, pasamos en el manga de peleas con monstruos a un manga romántico en el que vamos enamorándonos como Gally de su primer encantador e idealista novio, Yugo. Gally aprenderá en unas páginas bellísimas con el mundo a sus pies y de manera dolorosa cual es el precio de los sueños rotos.

El proceso la llevará a lo más previsible: a intentar demostrarte que tú eres más fuerte que todo eso. El manga pasa a ser un manga deportivo, aunque el deporte en el que se verá metida Gally será el Motor-Ball: carreras a lo largo de un circuito en el que gana el que llegue a la línea de meta con un balón en la mano. En dichas carreras vale todo, incluído matar, por supuesto. Gally está inmersa en la competición, en conseguir patrocinios, en ganar carreras, en ser más dura y peligrosa que nadie, en no dejarse aplastar ni física ni moralmente nunca más. En ser una hoja de acero. Conocerá a su mayor rival, a alguien para el que el sentido de la vida es una actividad peligrosa en la que muere gente, en el espectáculo. Es la obsesión que ha elegido para sobrevivir al desencanto del paso de los años.

El pasado no puede borrarse y Gally lo experimentará, terminando en un doloroso trato: la protagonista termina trabajando para Salem. Para la élite que vive en una utopía a costa del sufrimiento de la mayoría. Será su brazo ejecutor, el Ángel de la Muerte, su asesina más temida. Sin ningún pudor, Gally ejecuta a la perfección sus planes, recreándose en su papel, sintiéndose viva únicamente cuando puede eliminar sus obsesiones, sus penas, sus fracasos emocionales en lo que mejor sabe: pelear y matar. Todos trabajamos para alguna versión del Mal en algún momento de nuestras vidas y ella no es ninguna excepción.

Y es en este punto en el que el manga se transforma en un manga político. Tras ser un manga de peleas en un entorno ciber-punk, ser un manga romántico y ser un manga de deportes (algo bestias) pasamos a esto. Un grupo ha decidido que el lleno de pobreza y delincuencia Patio de los Desperdicios no va a seguir siendo un sitio horrible, que los ricos de Salem tienen que caer. Literalmente: su plan es destruir las fábricas y finalmente destruir Salem. Un ejército revolucionario, un grupo terrorista, depende de cómo lo vea cada uno. Gally se enfrentará a ellos, les hará muchísimo daño, y mientras lo hace iremos viendo las motivaciones que suelen aparecer en todos estos grupos.

Hay gente que sueña con un mundo mejor. Hay delincuentes que les da igual todo pero que dentro tienen protección. Hay flipados con cosas que nada tienen que ver con destruir a Salem. Hay gente con baja autoestima que ha encontrado en esa lucha su razón para despertarse un día más. Todos liderados por un ser que parece pelear igual de bien que Gally: Lord Den. Un líder que le dirá a Gally que debe unirse a ellos en la destrucción de Salem…que no puede hacerse sin la destrucción del Patio de los Desperdicios. En ese punto es cuando el manga explota en tu cara y te enfrenta a tus propias contradicciones, a todas esas veces que has querido que arda el mundo por parecerte que no tiene remedio.

 

Lord Den: (…) ¡Servirá para arrasar completamente las fábricas y la ciudad de los desperdicios! ¡¡ése será el inicio de nuestra nueva era!! Siempre llega el día en que los hijos acaban con los padres, el pueblo con los reyes y los hombres con los dioses. Y no se trata de envidia…¡si no lo hacemos jamás podremos empezar a andar por nuestro propio pie!

Gally: Reconozco…que más de una vez he deseado que Salem cayera de su altiva posición…pero hasta ahora había temido expresar externamente este odio…y al verte, he entendido porqué…

La escena, con la protagonista llorando y vestida de novia, con su terrible enemigo prefiriendo que arda el mundo mientras haya justicia, es de las más impactantes que yo he visto en un manga. Y que enfrenta a dos formas de ver el mundo: los que prefieren que haya justicia a toda costa aunque el mundo arda en llamas, para los que es insoportable un mundo imperfecto, y los que lamentando las injusticias del mundo creen que su destrucción sería aún más monstruosa que el propio e injusto mundo. Y para Gally no es fácil: no hablamos de un país democrático y rico del siglo XXI real. Hablamos de un sitio espantosamente pobre en el que, insistimos, la vida y los sueños no valen nada.

El manga sigue más allá y, en su versión original, acaba de modo bellísimo y triste. Un canto al que se ha llegado con innumerables sacrificios, con muchísimo dolor, con mucho madurar a las malas y con muchísimo desencanto. De todo ese dolor la protagonista crecerá, madurará, es decir, irá dándose cuenta de que el centro del mundo no es ella misma y que hay cosas mucho más importantes que su dolor o sus circunstancias. Y que nada noble llega sin enormes sacrificios y sin, aunque parezca mentira, traiciones.

Hablaría durante horas del dibujo, de cómo transmite desolación en sus planos del Patio de los desperdicios, de cómo los malvados del manga parecen despreciables sólo con verles la cara o de cómo el autor juega con nosotros haciendo que les odiemos para luego conseguir que nos de auténtica pena que Gally acabe con ellos. Lo limpias y claras que son las escenas violentas, lo bien narrado que está visualmente. Cómo empieza siendo visualmente un manga muy ochentero pero evoluciona a mejor con las páginas. También del enorme repertorio emocional de los personajes perfectamente plasmado, de cómo los personajes funcionan y hablan de maneras cualitativamente diferentes o del tono opresivo y descorazonador, que no hace sino aumentar conforme avanza la historia hasta que se llega al maravilloso final. Lo haría, en serio. Pero creo es mejor que cada uno lo descubra por sí mismo. Aún siendo todo esto estupendo lo importante y lo que hace grande a este manga está explicado.

Con lo que es Gunnm me sigue pareciendo triste que no haya otra edición en España. Es un imprescindible no del manga sino del cómic. Una pequeña gran maravilla que te sorprende de tono en cada arco pero que avanza en la misma dirección, hasta ÉSE final. Léetelo como puedas. No te arrepentirás.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

10 comentarios

  1. Como muchos otros mangakas. Kushiro dejó su serie fetiche, su obra magnus. Para probar cosas nuevas y le salió «rana». Luego intentaría retomar con Last Order. Pero la magia había pasado. Y colorín colorado…
    Seguramente, si sale adelante la película. Para 2018 tendremos una reedición a la altura. Que falta hace.

    • Raúl Sánchez el

      Last Order intenta ir por la vía de historia de peleas, de subidas de nivel a lo juego de rol y, aún y con esas, no es gran cosa. Incluso el dibujo es claramente inferior a la parte final de la historia original.
      En fin, ojalá saliera una edición en condiciones. Es una historia bellísima.

  2. Muy buenas Raul un cordial saludo, pese a no llamarme la atención las historias en mangas, creo que me has convencido para leer este, si que conocía la obra pero sus ovas no me parecieron nada en especial.

  3. Pedro Perez S. el

    Soy el único que ve aquí algo más que el análisis de un manga? En todo caso, un valiente intento de tratar temas que parece que se han convertido en tabú estos días y que no debería ser así porque democracia no es «hacer lo que diga la mayoría» , como es la creencia generalizada en España, sino la capacidad de elegir entre todos a los gobernantes, cosa para la que hay que poder hablar y debatir libremente respetando a los demás. Y eso no sucede hoy en día en nuestro país. Un saludo y suscribo la frase: que no arda el mundo aunque haya injusticia.

  4. Nacho Ferrero el

    !Que gran manga! Concuerdo que de los mejores que he leído. Recuerdo estar buscándolo en su momento en el Mercado de Sant Antoni los domingos. Sólo conseguí unos cuantos números sueltos.

    Ojalá una reedición en tomos grandes como la de Monster, una gozada leer los mangas en ese formato

  5. Encontré tus palabras un día por casualidad buscando sobre Kishiro por Internet, hace ya tiempo, pero no tuve la oportunidad o el tiempo de agradecértelo entonces. Ahora puedo.

    Ai, Alita… Aun recuerdo el lugar exacto del «Pipa Cómics» de dónde lo saqué por primera vez, en Mataró, haciendo novillos con los amigos.

    Saludos y grácias por devolverme a esa época, Raul.

  6. Ahora por fin hemos tenido una edición digna de «Alita» en 9 tomos estilo japonés. Luego está Last Order y las cronicas de Marte ¿Merecen la pena Last Order?

    • Raúl Sánchez el

      No sé muy bien. En cuanto a dibujo va a mejor, claro, pero me dio la sensación que cada vez pesaba más el combate y las lógicas de las peleas y menos la parte más dramática del manga original.

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