Análisis de American Gods. Temporada 2. Capítulo 4

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Bienvenidos, auténticos creyentes de los Dioses Nuevos y Antiguos, a un nuevo análisis de American Gods. Ahora que los personajes empiezan a tener claro a donde tienen que ir, es hora de que nosotros también lo sepamos. Y, por eso, vamos a adentrarnos rápidamente en La Historia Más Grande Jamás Contada. Si queréis saber como ha llegado la historia hasta aquí, os recomiendo leer mi hoja de ruta. Ahora, hagamos un análisis.

La Gente del Nilo

Tras pasar la noche disfrutando de la vida con una exótica mujer, a medias entre el sueño y la vigilia, Shadow despierta tan renovado como Miércoles le prometió que estaría, y dispuesto a hacer preguntas. El Dios de la muerte parece el adecuado para preguntar por su esposa. Pero la gente del Nilo sigue ahora los designios de Miércoles, y un secreto más no va a hacer daño a Ibis.

Ibis, antes de la reunión

Las reinas son reinas mientras haya donde reinas. ¿Y después? Sin fieles, sin tributos, sin la seguridad de un bando, La Reina de Saba recorre el tablero, tanteando los pocos puentes que aun no ha quemado. Tal vez lo más sensato no sea cruzarse en el camino de una araña, pero a la reina se le acaban el tiempo y los amigos.

La Gente del Nilo se reúne. Bilquis, Anansi y Thot debaten sobre la guerra. No esta guerra, por supuesto. La suya. La que habla de esclavitud, de aprtheid, de brutalidad policial. Su guerra. Esa guerra que nunca acaba, año a año, siglo a siglo. En una de las escenas más emotivas de la serie, Anansi se pregunta ¿Por qué? ¿Por qué escoger la moderación?

Una moneda

Shadow y Miércoles vuelven a la carretera en busca del Dios Dinero en Saint Louis. Mientras desayunan donde Kali, que está en cada pequeño establecimiento de carretera de los USA, Miércoles ve a un viejo amigo. Y es que el Dinero no es un Dios Nuevo, precisamente. Pero hay algo que odia. A los que no tienen, como Shadow Moon, que no tiene crédito ni débito. Ir contra el dinero siempre es peligroso.

¿Es un mero don Nadie?

Miércoles está enfadado. Las personas enfadadas siempre dicen la verdad. O bien a las bravas, o bien diciendo lo opuesto para hacer más daño. Pero nunca dejéis de fiaros de una persona enfadada. Ahora solo falta saber que clase de persona enfadada es Miércoles. Y Shadow Moon cree que es de los segundos.

Entre…

He aquí la historia de un niño. Un alma a medias entre los conciertos de Bach y el Pong. A medias entre un mundo de ritos, de ritmos perfectos, de sacrificios; y otro de caos, de liberación y de sonidos electrónicos. Entre el arte y la ciencia. Un niño que, al perder a su padre, elige un camino. Y, sin saberlo, elige el camino en el que el alma muere. En el que ordenador toma las decisiones.

¿Os creéis que lo voy a extrañar?

Mientras el Tocapelotas discute con la Nueva Medios, el Señor Mundo entra en escena. ¿Qué son las redes sociales sin visitas? ¿Qué de la tecnología sin información? Sin Argus, Mundo esta ciego, y alguien debe solucionar eso. Tal vez, un niño que eligió un camino. Pero, incluso aunque la tecnología sea tu único amigo, siempre hay alguien detrás. Media se encarga de eso. He de decir que me ha roto un poco corazón ver al pequeño tocapelotas absolutamente devastado y, finalmente atrapado en si mismo. La tecnología se vuelve obsoleta. Los nuevos Dioses son inconsistentes.

Pero, al final, el dinero se queda en el banco. Y sin dinero, solo queda un activo que mueva a la Guerra.

La opinión de Sofía

Esto es exactamente lo que quería ver desde el principio. Esto es puro American Gods. De esto es exactamente de lo que va. De malas jugadas, de derrotas antes de poner los peones en el tablero, de reivindicaciones reales verbalizadas por entidades divinas. Estoy convencida de que este es, hasta la fecha, el mejor capítulo de la temporada.

Tengo mono…

Sin Laura Moon (aunque eso signifique no ver tampoco a Mad Sweenie), la trama ha vuelto a su sitio. Con Shadow Moon en el papel que le corresponde, el del conductor de algo mucho más grande que él. Con los perros grandes mordiéndose en sitios pequeños. Y con victorias con sabor a derrota y muertes que dan la vida.

Si esto seguirá así o no, solo los Dioses lo saben, y los simples mortales no podemos si no esperar. Hasta entonces… sed felices.



el autor

En mis ratos libres soy la Chica Ardilla

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