Bienvenidos, una vez más, a Andor. Su primera temporada fue un éxito que no se esperaba casi nadie. Un spin off de un personaje secundario de Rogue One y, por tanto, una historia con final conocido.
Nuestro análisis de todos los capítulos de Andor.
Crítica de Rogue One positiva y negativa.
Sin embargo, la primera temporada ha sido lo mejor que ha parido Disney desde la adquisición de Lucas Arts, seguido muy de cerca por las dos primeras temporadas de The Mandalorian.
Ahora es el turno de saber si la segunda temporada estará a la altura de lo que vimos en la primera. Comenzamos.
PRIMER ARCO: UN DESDIBUJADO INICIO

La primera temporada de Andor se centraba en el citado personaje para construir un relato sobre el germen de la revolución contra el Imperio galáctico. Es esta una historia en la que no se ve al emperador Palpatine, Darth Vader u Obi Wan Kenobi, sino a los que se atrevieron a mover el tablero para que otros se encontraran con las piezas dispuestas para la rebelión.
Tras una primera temporada en la que Andor apuesta por la rebelión en un camino repleto de distintas aventuras, el formato cambia un poco. Se mantienen las pequeñas historias narradas en tres capítulos que se estrenan cada semana. Cada una de ellas avanza un año narrativo hasta Rogue one, la película en la que Andor participa para robar los planos de la Estrella de la muerte y precipitar la caída del Imperio.
En este primer arco, Andor tiene menos protagonismo. De hecho, esta segunda temporada bien podría titularse como Revolución por la gran cantidad de personajes, todos vistos en la primera, que se reparten las tramas.
Es más, el tener que lidiar con tantos personajes lastra el ritmo de la serie en sus primeros capítulos. Vemos a Andor robando un caza y lidiando con unos piratas, a Mon Mothma en la boda de su hija, a Bix intentando esconderse del imperio sin poder hacerlo de su estrés postraumático, a Deedra y Syril como pareja…
Vemos mucho relleno e incluso momentos humorísticos que no vienen a cuento, pero también elementos interesantes, sobre todo en lo que respecta a abordar las consecuencias de una rebelión instaurada. Lo vemos en la decisión que tiene que tomar Mothma con su amigo y apoyo financiero. Y en lo que vive Bix, el personaje que más ha crecido con respecto a la primera temporada. Enorme lo que hace Adria Arjona con su representación del estrés postraumático y por abordar algo que parecía impensable en Star Wars: los abusos que suceden en un mundo autoritario.
SEGUNDO ARCO: UNA REVOLUCIÓN INCLEMENTE.

En esta segunda tanda de tres episodios, el guión de Tony Gilroy (creador de la serie) y Beau Willimon mejora.
Antes de seguir, un inciso. Es posible que no haya una serie con mejores guionistas que Andor. Al menos, en lo que se refiere al thriller con tintes políticos y de espionaje. Tony Gilroy es el guionista de la saga Bourne y director de la injustamente olvidada Michael Clayton. Pero es que Beau Willimon es el guionista de Los idus de marzo, una de las mejores películas políticas de la historia del cine, y de House of cards, el primer éxito de Netflix.
En este segundo arco desaparece gran parte de la morralla de sus tres primeros episodios para continuar ahondando en los enormes sacrificios que entraña cualquier pequeño movimiento en aras de la rebelión.
Como decía, Andor pierde protagonismo en detrimento de otros personajes, ganando Luthen, Mothma o Bix. Y entran en escena los ghormanos, los franceses de Star Wars, cuyo movimiento revolucionario querrá ser utilizado tanto por el Imperio, para justificar su extracción del mineral del planeta (aunque eso suponga el colapso del mismo), como por la rebelión, que desea un golpe de efecto que prenda la llama por toda la galaxia.
El golpe ghormano tiene éxito y, paradójicamente, los dos bandos ganan, aunque el sacrificio es alto. Si en algo destaca este arco es en recalcar que la individualidad queda anulada cuando se apuesta por el bien mayor . No importa la vida de uno en la medida en que no sirva a la causa. Y pocas veces se ha reflejado con tanto acierto como en Andor.
En definitiva, esta primera parte de la segunda temporada de Andor avanza con paso firme hacia Rogue One. Algunos personajes crecen exponencialmente con respecto a la primera temporada y se muestra sobresaliente a la hora de retratar los sacrificios necesarios para luchar contra algo más grande que uno mismo. Lástima de un mal montaje de las distintas tramas del primer arco.
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